Venevision / ¿Conoces la teoría de la navaja de Ockham? Es esa que afirma que la explicación más sencilla suele ser la correcta. Muchas veces tenemos la tendencia a complicar los procesos, aunque no haga falta.

Aquí he compilado diez habilidades probadas por la ciencia y la psicología que te permitirán afrontar mejor diversas situaciones:

 

Llama a las personas por su nombre.

Esto las predispone mejor, ya que marca tu intención de tener mayor contacto con ellas, aunque sea esporádicamente. Por ejemplo, en un restaurante donde sabes el nombre de quien te atiende, recibirás un mejor trato. Cuando conoces a alguien siempre preséntate con tu nombre y apellido, y pon especial atención en su respuesta, generalmente con el suyo. Recuérdalo y refuérzalo en los primeros minutos de conversación: las barreras se derriban más rápido.

 

Si quieres una respuesta, mantén firme tu contacto visual.

Es muy difícil que la otra persona sea huidiza si sostienes la mirada en silencio, mientras esperas que te responda. No alcanza, entonces, solo con preguntar: con el refuerzo de la mirada fija en los ojos del otro se genera un marco de tú a tú que provocará que el otro continúe la conversación, y puedas recibir una respuesta más prontamente.

 

Si no sabes algo, pregunta.

Los seres humanos somos seres sociales, por lo que la complementariedad en nuestra interacción es lo que nutre las relaciones. Hacer preguntas con verdadero interés, como cuando consultas por una calle desconocida para ti y alguien se esfuerza en acercarte orientación, abre un puente de intercambio mutuo enriquecedor. Esto lo puedes aplicar en todos los ámbitos de la vida. Incluso si tienes personalidad de sabelotodo, es un buen gesto promover preguntas para establecer mayor rapport con los demás. Si estás al frente de un curso de enseñanza o una conferencia, es razonable preguntar si no sabes algo. Contrariamente a lo que la gente piensa, te dará mayor humanidad y comprensión de tu auditorio.

 

Las tareas sencillas, siempre antes de las complejas.

Si delegas trabajo es más sencillo obtener predisposición del equipo si primero confías una tarea sencilla, y, una vez completada, pasas a la que requiere mayor esfuerzo. Esto ha sido analizado por el psicólogo Stanley Milgram, que en sus estudios ha ratificado que los individuos que primero han recibido pedidos de tareas triviales, luego están más propensos a llevar adelante positivamente lo más complicado.

 

Para entablar conversación con desconocidos haz preguntas abiertas.

Son aquellas que no se responden meramente con un “sí” o “no”, sino que requieren algo de explicación. Por más trivial que sea la charla, esto permite romper el hielo y dirigirte luego hacia otros aspectos y, a la vez, abre un espacio de intercambio rico y vital hacia temas más complejos. Por eso en negociaciones o cuando visitas a alguien por primera vez, los primeros minutos se refieren a cualquier cosa, menos al punto central del encuentro. Por lo general, así fluye mejor la conversación.

 

No dudes en pedir favores.

Es muy conocido el “efecto Benjamin Franklin”, un hallazgo psicológico que cuenta que el político e inventor estadounidense tuvo un fuerte rival ideológico que lo criticaba continuamente, especialmente por los discursos. Un día, Franklin le envió una carta pidiéndole prestado un libro, a lo que la otra persona accedió con gusto? y orgullo por sentirse especial. Al devolverlo, el mandatario envió una sencilla nota de agradecimiento; y desde allí crearon una linda amistad, más allá de las diferencias. Esto es especialmente útil cuando estás frente a situaciones complejas. Pide ayuda a la otra parte; invítalos a presentar una propuesta superadora, y diles que tú harás lo mismo. Establece las bases de esta cooperación, buscando que ambas partes salgan beneficiadas.

 

Contradice al otro, en positivo.

Cuando te parezca que necesitas contrarrestar el argumento de la otra persona, plantea tu ponto de vista diciendo específicamente: “sí, y?”. Esta es una llave casi mágica para que tu opinión sea apreciada de mejor manera. Pruébalo.

 

Pon espejos para personas furiosas.

Si te dedicas a atención al cliente o en sectores donde las personas pueden enojarse, coloca un espejo donde ellos se vean reflejados de alguna forma. Es increíble cómo funciona: a nadie le gusta verse enfurecido y en un altísimo porcentaje, empieza a bajar la intensidad del reclamo, solo por el hecho de observarse en perspectiva.

 

Mira la posición de los pies de las demás personas respecto a ti.

Si estás dialogando y el otro tiene los pies alineados con los tuyos, ten por seguro que te presta atención. Si los pies están desalineados, esa persona no desea que sigas hablando. Otro tip interesante de comunicación no verbal: cuando te acercas a un grupo que está dialogando, si la persona que está hablando gira su cuerpo completo y te invita a ingresar, vas por buen camino. Si solo gira el torso levemente, ten por seguro que no está habilitando que ingreses de momento en ese grupo.

 

La risa, como efecto de conexión.

Cuando estás en un grupo, aunque sea desconocido, podrás saber quién siente mayor empatía por ti cuando se da un momento de risa. Observa quién te mira directamente mientras ríe, y así sabrás en quién puedes apoyarte con mayor confianza, ya que ha abierto una barrera de comunicación y probablemente le gustaría conversar más contigo.