La Nacion / A mediados de 2016 Microsoft anunció la compra de LinkedIn por más de 26 mil millones de dólares. En diciembre de aquel año se confirmó la transacción, por cierto la de mayor volumen en la historia de la compañía de Redmond. Como suele ocurrir cuando dos empresas con cierta fama se fusionan, no tardaron en aparecer las dudas respecto al futuro de la firma absorbida. No fue igual al temor de los fans de Star Wars cuando Disney se apoderó de Lucasfilm , aunque sí surgieron especulaciones acerca de los cambios que indefectiblemente aparecerán en la mayor red profesional en línea.

El influjo de Microsoft comienza a ser visible en la experiencia de uso de LinkedIn, pues desde ahora comienzan a regir los cambios en las condiciones de uso y políticas de privacidad de la red social. Esto, más allá de las modificaciones que ya se han aplicado en los últimos meses en el diseño y uso de esta plataforma, que cuenta con más de 500 millones de usuarios a nivel mundial y más de 5 millones en la Argentina, según datos provistos por representantes de la compañía.

Entre las muchas e insistentes notificaciones que esta red social envía a la casilla de sus usuarios, a comienzos de mayo circuló un correo firmado por la vicepresidenta del Departamento Legal de LinkedIn para informar sobre los cambios que rigen a partir del 7 de junio: “La actualización de nuestras condiciones de servicio nos permite introducir nuevas funcionalidades sin que pierdas el control sobre cómo utilizamos tus datos”, fue el prólogo a un resumen de las primicias y a la invitación a consultar los documentos completos ( aquí y aquí ). Ahora bien, ¿cuáles son estos cambios y cómo repercutirán en la experiencia de los usuarios?

El LinkedIn de Microsoft Junto con la integración de LinkedIn Sales Navigator y Dynamics 365, aprovechando la combinación de la nube de Microsoft y la red de contactos de esta social media para hacer más eficientes las relaciones profesionales y las ventas; uno de los cambios fundamentales que los de Redmond inyectan en la red social es su potestad para compartir los datos de los usuarios con empresas asociadas.

Foto: Archivo Esto quiere decir que la información de los perfiles comienza a circular más allá de las fronteras de LinkedIn. El usuario es propietario de todo el contenido, los comentarios y datos personales proporcionados, aunque otorga una “licencia no exclusiva respecto a dicha información”. Mientras que para algunos esta remozada política es un atropello a la privacidad, desde la compañía señalan que el objetivo de la movida es dar mayor visibilidad a los perfiles para otras firmas y en términos SEO, por ejemplo lograr una mejor posición en los buscadores. Esto es a priori una buena noticia para cualquier currículum y supone el eventual acceso a oportunidades laborales.

El usuario controla qué se ve y qué no El cambio se aplica por defecto, aunque es posible desactivarlo desde el panel de configuraciones. Por lo demás, se especifica que no se incluirá el contenido de los usuarios en publicidades de productos y servicios de terceros sin consentimiento previo; que no revisarán el contenido de terceros y que no tienen responsabilidad sobre el mismo; y que nunca modificarán el espíritu de los perfiles, aunque sí pueden “editar y realizar cambios de formato en el contenido” e incluso eliminar metadatos, la información tras bambalinas.

Otro punto a revisar es la titularidad: se indica que si bien cada miembro es dueño de su cuenta, los usuarios premium tienen derecho de solicitar informes de uso de dichas cuentas e incluso impedir el acceso a las mismas. Esto aplica, por ejemplo, para el caso de una empresa compra una licencia de la que hacen uso sus empleados. Además, Microsoft exige ahora que los usuarios de LinkedIn sean mayores a los 16 años (la normativa puede variar según el país), aunque los de 15 o menos que ya sean miembros con anterioridad podrán seguir haciendo uso de la plataforma.

Además, LinkedIn se ataja al señalar que en un futuro podrá actualizar y modificar en forma periódica sus condiciones de uso. Por otra parte, el contrato deja de estar bajo la legislación californiana y desde ahora las disputas que surjan serán resueltas en tribunales de Dublín. Según señaló al respecto la publicación irlandesa Independent , “la reubicación de la propiedad intelectual de LinkedIn a Irlanda daría ventajas fiscales para su negocio, y extiende un movimiento que ya realizaron otras empresas farmacéuticas y de tecnología “.

Robots en LinkedIn Finalmente, la red social añade dos nuevas funciones de carácter opcional. Los denominados “bots de productividad” son sistemas automatizados que analizan patrones con la promesa de hacer más eficiente la comunicación dentro de la plataforma y que, como es usual en el ámbito de la Inteligencia Artificial, mejoran a medida que se los utiliza. Por ejemplo, sugiere respuestas o el mejor día para concertar una reunión.

En este enlace (donde es posible consultar más sobre la función) se indica, por caso, que “si el remitente es un técnico de selección, es más probable que un mensaje que contenga determinadas palabras o caracteres tenga que ver con un posible empleo” y que “en esos casos es posible que el software sugiera respuestas inteligentes relevantes”. Una última adición que no llega por defecto (de hecho señalan que aún trabajan en ella) se vale de la geolocalización de los dispositivos móviles para generar vínculos con otros usuarios de la red que se encuentren en las cercanías, una característica para aprovechar en reuniones, congresos y demás eventos profesionales. Más detalles al respecto pueden consultarse aquí .

“Con la compra de LinkedIn, Microsoft no sólo puede mejorar el desempeño de sus propios algoritmos, sino que toma el control de un gran recurso con potencial de datos y lo retira del mercado para Amazon y Google”, explicaron desde New York Times en ¿Qué gana Microsoft al compra LinkedIn? , agregando que “ahora sigue la parte difícil, lograr que todo funcione de acuerdo a los planes”. Sin dudas, los cambios que rigen desde hoy quieren avanzar en esa dirección.

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