Su Noticiero / 1. Haces siempre la misma ruta: Cambiar la ruta por la que corres puede hacer que trabajes otros músculos ya que el terreno seguramente no sea igual. Además te mantendrá motivado y mejorará tu técnica de carrera. Recuerda que, de lo que sea, más de lo mismo cansa.

2. No llenas tus depósitos de gasolina: Puedes correr durante algún tiempo sin haber comido nada, pero si tienes pensado hacer una tirada larga, entonces necesitarás comida y agua. Intenta que la salida sea entre dos y tres horas más tarde después de haber comido, o media hora tras haber un picoteo rico en proteínas y carbohidratos. Tampoco olvides hidratarte bien un tiempo antes de salir. No sirve de nada atiborrarse de agua justo antes ya que te sentirás más pesado e incluso te puede sentar mal.

3. No calientas: Empezar a correr a tope no es buena idea. Comenzarás muy motivado pero a los pocos minutos no podrás ni con tu alma. Calienta con un trote suave para avisar a tu cuerpo de la tirada que vas a hacer. De este modo te encontrarás más predispuesto a lo que te venga.

4. No haces una vuelta a la calma: Igual de importante que calentar, es hacer una correcta vuelta a la calma. No te pares de golpe. Te recomiendo hacer un trote muy suave (incluso caminar) los 5 últimos minutos del entrenamiento. Y por supuesto estira para evitar posteriores molestias, cargas musculares o incluso lesiones.

5. Evalúa tu propiocepción: La propiocepción no es otra cosa que tener conciencia de lo que estamos haciendo. Correr puede parecer algo normal, común, y que todo el mundo puede hacer. Pero seguro que algunos ajustes en tu técnica de carrera te evitará lesiones y podrá hacer que te canses menos. Fíjate cómo pisas con cada pie, la posición de tus brazos, de tus hombros, e incluso hacia dónde diriges la mirada. Haciendo pequeñas variaciones verás cómo mejoras sin darte cuenta.

6. No te retas a ti mismo: Si quieres ser un buen corredor deberás aumentar el ritmo. Hacer intervalos o series puede va a hacer que mejore tu velocidad. Así tus tiradas largas serán más rápidas con el tiempo. Además es otra manera diferente de entrenar, lo que hará que te sientas más motivado y no te aburras.

7. No vigilas tu indumentaria: Camisetas de algodón que no transpiran, deportivas de otros deportes o universales, pantalones con demasiadas costuras, etc. Toda esta vestimenta puede hacer que te sientas incómodo y que te cueste querer volver a salir a correr. Te recomiendo que vayas a una tienda especializada en running para que te asesores un profesional del sector. No pienses que por ser algo tan específico va a ser caro.

8. Te pides demasiado: Exigirte es bueno, pero siempre sin pasarse. Un exceso de entrenamiento, o un ritmo demasiado fuerte provocará que pienses que no estás en forma y te vengas a bajo. Sé consciente de lo que eres capaz y pídete un poco más. Márcate objetivos realistas para ir consiguiéndolos poco a poco.

9. Das zancadas demasiado largas: Puede parecer que así vas más rápido, pero lo cierto es que también te cansas más. Cuanto más largas sean tus zancadas, más impacto pueden recibir tus músculos y articulaciones. Zancadas pequeñas pero rápidas es una gran opción y podrás aguantar más tiempo corriendo.

10. No te has enganchado: Salir correr cuesta a no ser que te establezcas una rutina. No pienses “a lo mejor salgo hoy a correr”. Márcate unos días fijos (y si puede ser unas horas fijas) y cíñete a tu plan. Acabarás notando que el día que no puedas salir a correr tu cuerpo te pedirá caña. Al final correr acaba enganchando tanto que es difícil dejar pasar más de dos días sin salir.

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