Su Noticiero / Muchas veces has querido empezar a hacer ejercicio, pero hasta ahora no te lo habías propuesto de verdad. Acá te damos algunas recomendaciones para que saques provecho de los ejercicios que hagas.

Hazlo gradualmente

No solo queremos empezar a hacer ejercicio; también queremos mantener esa fuerza de voluntad a largo plazo. Para ello no debemos ser radicales, ya que, si no, nos arriesgaremos a que nos pase lo mismo que con las dietas: Que nos cansemos y nos haga un efecto rebote. Empieza poco a poco y no te pongas objetivos demasiado fuertes. Aumenta el tiempo y la intensidad con el paso de las semanas y los meses, y no olvides premiarte de manera saludable cada vez que superes una etapa.

Que no sea un sufrimiento

El ejercicio tiene que suponer un esfuerzo, pero no debería ser un sufrimiento. Al cerebro tienen que llegarle órdenes positivas y de satisfacción, y no pensamientos de negatividad.

Por eso es muy importante que elijas, dentro de lo posible, ejercicios que te gusten o que te aporten emociones positivas. Hay quienes lo hacen apuntándose a clases que les gustan o con amigos, poniéndose música o realizando ejercicios al aire libre.

No te olvides de estirar antes y después

La parte más olvidada del ejercicio suelen ser los estiramientos, que deberíamos hacer siempre antes y después del ejercicio. Durante el esfuerzo, sometemos al cuerpo a un esfuerzo que lo contrae y, para que realmente podamos obtener resultados, deberemos estirar para prevenir lesiones y ganar elasticidad. De esta manera no solo gastaremos energía, sino que nuestra postura mejorará y las contracturas desaparecerán.

Toma mucha agua

El agua no solo nos quita la sed. Si sudamos y no bebemos lo suficiente, corremos el riesgo de deshidratarnos y desmineralizarnos, lo cual repercutirá principalmente en una falta de energía, entre otras consecuencias.

Lleva contigo siempre la botella. Puedes incluso prepararte tu bebida isotónica, añadiéndole jugo de limón, una pizca de sal marina y miel.

Ten en cuenta la respiración

Cuando realizamos esfuerzos importantes, a menudo nos olvidamos de lo más importante, que es precisamente la respiración. Si no respiramos correctamente nos fatigaremos, nos costará mucho más y no nos recuperaremos tan rápido.

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