Viviana Canosa: “Amo Uruguay, hago mis retiros espirituales en Rocha”

Jose Carlos Grimberg Blum
Plurinacionalidad: equilibrios precarios

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Es la mujer del momento en la televisión argentina. Después de 30 años de presencia activa en los medios, Viviana Canosa se convirtió en una de las voces más influyentes del periodismo político al tener miles de seguidores y detractores pendientes de los feroces editoriales que presenta en Viviana Con Vos , su programa en A24. Por allí pasa parte gran de una agenda de actualidad crispada, en donde, como ella misma dice, no hay lugar para tibios.

Tan envolvente y combativa como en pantalla, la experiodista de espectáculos recibió a El País en un restaurante de Buenos Aires para hablar del suceso de su programa, de la actualidad argentina y de las repercusiones de la entrevista que le hizo a  Luis Lacalle Pou dos años atrás. “Me parece un tipo atractivo”, confesó.

-¿Cómo definirías tus editoriales en A24?, ¿catarsis?, ¿militancia?, ¿periodismo?

-Es periodismo, y además hago show porque tengo 30 años de televisión. Yo lo llamo periodismo de autor. La gente ya sabe cuál es mi estilo: soy avasallante, apasionada y tengo intensidad. Me considero una especie de justiciera o defensora de los pobres. Nosotros decimos la verdad, y en Argentina no estamos acostumbrados a la verdad.

-Defendés ideas que muchas veces van a contrapelo de la corrección política.

-Tengo mis convicciones muy claras y las defiendo siempre, cuando gano y cuando pierdo. Fui a la marcha contra el aborto el último día sabiendo que perdíamos, pero yo no podía abandonar a toda esa gente. Así soy. Voy contra la corriente de la tele. Yo me animo a decir cosas que muchos comunicadores no. Yo trabajo para la gente. No me dejo llevar por lo que está de moda o por lo que me conviene. En general hago lo que no me conviene.

-Hasta te enfrentaste a los dueños de tu canal este año.

-Sí, me enfrenté con los dueños de todos los canales. Pero también tengo muchos códigos y por algo sigo trabajando. Soy muy leal y nunca voy a jugar por atrás. No soy de las que dicen “vuelvo el año que viene” y por atrás estoy arreglando con otra empresa.

-¿Sentís un hostigamiento por el discurso que promovés?

-Sí, ellos quieren cancelar al que no piensa como ellos. Hacen todo lo posible, pero yo no me callo. Hay mucha gente que no se anima a hablar. Yo me la juego sabiendo que siempre puedo perder todo y quedarme sin laburo, pero me encanta la adrenalina. No son tiempos para hacer tele tibia. No podría hacer un programa de cocina o de espectáculos porque la Argentina se prende fuego. Por primera vez soy muy feliz y consciente de que esto que pasa con el programa es alucinante.

-¿Es el momento en el que estás más feliz con tu trabajo?

Hace dos o tres años que empecé a disfrutar mucho el laburo, pero este año es una maravilla. Siento que traspaso la pantalla, y la gente viene a buscarme al canal para contarme sus historias. A mí me gusta mucho el laburo social, lo hago desde hace muchos años aunque nadie lo sabe. Voy a villas, recorro las provincias, el conurbano. Yo disfruto de estar cerca de la gente. Me apasiona.

-Y eso se traduce en rating.

-Sí. El programa que está antes que nosotros mide poco más de cero puntos. El canal está congelado. Mi productor es fanático del rating y me dice que es impresionante lo que pasa cuando empieza el programa y pasamos a liderar. Me gusta este rating no desde mi ego sino por sentir que estamos ayudando a que la gente se despierte. 

-¿Te reconocés en la Viviana Canosa de la época de auge de los programas de chimentos?

-Me genera mucha ternura mi pasado, pero hoy lo miro y digo “qué aburrido”. No me divierte nada. Y tampoco me divertía cuando lo hacía. No era lo mío. Yo empecé en Radio 10 y en Radio Mitre haciendo lo que hago hoy. La vida me llevó a eso otro, y me iba bien. Era exitosa y ganaba buena guita, pero no lo disfrutaba. Siempre supe que eso tenía fecha de vencimiento. Siempre soñé con hacer lo que estoy haciendo ahora.

-¿Te costó dejar el periodismo de espectáculos? Por un tiempo daba la sensación de que intentabas alejarte y el público te arrastraba otra vez hacia ese lugar.

-En los últimos años ya me quería ir a la mierda. La farándula era cualquiera y yo me estaba aburriendo mucho. La gente se daba cuenta de que me estaba despidiendo. Es como cuando una termina una relación. La otra persona se entera ese día pero una estaba hace dos años sabiendo que eso se iba a cortar. Es cierto que la gente me pedía que hiciera espectáculos, pero hoy no me dejarían volver. Yo dejé definitivamente. Cuando dejo algo lo dejo para siempre. Nunca más me vas a ver hacer espectáculos. Cierro etapas para sentir que evoluciono.

-¿Y cambiaste ideológicamente? Solías elogiar a Néstor Kirchner, por ejemplo, y hoy estás en la vereda opuesta al kirchnerismo.

-Yo voté a Néstor y lo sigo diciendo. No borro mi archivo. El gobierno de Néstor fue bueno. Yo me desilusioné con los Kirchner cuando empezaron a aparecer todos los casos de corrupción, pero reconozco que lo voté y que me gustó su gobierno. Argentina antes era un desastre. Además él fue el que hizo interesarme por la política. Cristina al principio también me parecía una mujer muy inteligente, no pensaba que arrastrara ese nivel de corrupción. Pero todo lo que supimos después fue un horror. Es como si te casaras con alguien y después te enteraras que es un asesino serial. Yo confiaba, pero la corrupción fue el límite.

-Y por fuera de lo partidario, ¿te has vuelto más conservadora, como te definen quienes te critican?

-Yo estoy en contra del aborto y tengo un tema con los trans, pero soy una mina con una cabeza mega abierta. Lo que no me banco es la imposición de un gobierno que frente a tanto dolor, hambre y tragedia, lo único que muestra sea eso. Ponen las prioridades en cualquier lugar. ¿Por qué es más importante un trans que un jubilado o un niño que come de la basura? Y cuando uno plantea una visión distinta se burlan y la acusan de conservadora. Siento que lo único que hacen con la mujer y los trans es victimizarlos. Como mujer, no quiero que el patriarcado pelee por mis derechos. Yo he trabajado con los más machistas de la televisión y peleé por mis derechos sola, nunca nadie me defendió. Y no me sirve eso de que si no soy de tu partido no me defendés. No lo hacen porque lo sienten, lo hacen porque sirve políticamente. No son honestos. Están usando a las minorías.

-En la efervescencia de tus editoriales, ¿no hay veces en las que cruzás el límite de la agresión?

-Te lo tomo, pero lo que yo siento es que estoy peleando sola frente a todos los que dicen lo que queda bien decir. Por eso me pongo más efusiva. Levanto el tono para que se escuche un poco más, porque si no, no te dejan pensar y no te dejan ser. Hablan de igualdad y no la ejercen. Yo no creo que no haya gente que piense como yo, pero tienen miedo de hablar.

La periodista conduce “Viviana con vos” por A24. La acompañan Carlos Campolongo, Jorge Giacobbe, Ezequiel Spillman y Juan Manuel Dragani. Foto: Christian Belliera -Más allá de lo político, ¿en qué momento te desilusionaste desde lo personal con Alberto Fernández? Vos tenías un buen vínculo con él antes de que se convirtiera en presidente.

-Fue el día que me escribió para amenazarme. Estábamos en pandemia pasándola mal. Nos encerraron y no nos dejaban ni salir a correr. Él había tenido 70% de imagen positiva, y durante los primeros tres meses todos lo apoyábamos porque entendíamos que la pandemia era una tragedia. Fue así hasta que empezamos a darnos cuenta de que algo estaba pasando y que a ellos les convenía tenernos encerrados. Yo empecé a hablar y él me escribió unos mensajes raros y amenazantes, que conté en el programa. Yo no pensé que él fuera eso, pensé que era un mejor ser humano. Yo había confiado en él. Pero Alberto Fernández un día es una cosa y al otro día otra. Es un mentiroso. Ya nadie le cree. Macri o Cristina te pueden gustar o no, pero son eso que ves. Sobre Alberto Fernández nunca se sabe. Y eso es lo peor, porque yo prefiero un hijo de puta antes que un pelotudo. Aunque en el caso de Alberto creo que es las dos cosas.

-¿Ser abanderada de un discurso contrario al gobierno no te condiciona?, ¿no te obliga a redoblar la apuesta permanentemente y no poder reconocer si llegara a tomar una medida adecuada?

-¿Pero qué medida podría ser? Hace dos meses que no habla con la vicepresidenta. Cuando se fue de gira yo me preguntaba “¿qué le contará al Rey Felipe?”. ¿Le dirá que le dicen mequetrefe, okupa y que el hijo de la vicepresidente le renunció? Yo estaría encantada de la vida con que le fuera bien porque vivo acá, pero ya no le creemos. Con ellos no hay sueños ni esperanza. En Argentina no hay premio y castigo. Uno ya espera que hagan las cosas mal, si total no hay justicia.

-¿Dirías que está cobrando fuerza un discurso contra todo el sistema político que se expresa en el éxito de tu programa, en el eje de la campaña de Javier Milei y hasta en el polémico descargo que hizo Alfredo Casero en La Nación +?

-Sí, pero no somos un fenómeno. Somos un cambio de época. Cada uno en su lugar somos bichos raros. Pero somos bichos raros para la casta, no para la gente. Los políticos no están leyendo la realidad. Hoy un artista, un economista y una comunicadora estamos reflejando a la gran mayoría de la población. Alfredo Casero explota en el teatro vendiendo entradas, y a Dady (Brieva) lo van a ver dos personas. Qué le van a decir a Casero, que es un tipo que revolucionó el humor en la Argentina. Perdió todo, se quedó sin laburo y ahora vende sus cosas para hacer teatro. No lo está bancando un partido político. La gente valora de nosotros nuestra honestidad intelectual, así no compartas nuestras ideas. Lo mismo pasa con Milei, a quien no deberían subestimar.

-¿Cómo es tu relación con él?

-Él quería que yo le escribiera el prólogo de su libro, pero era verano y yo estaba de vacaciones. Después me ofreció presentarlo en la Feria del Libro y acepté. La propuesta fue en diciembre, y nuestros presentes eran muy distintos a los de ahora. Yo aclaré que es mi amigo, pero no tengo ninguna candidatura con él para el año que viene. Dijeron cualquier cosa.

-¿No aceptarías una candidatura para el año que viene?

-En 2021 Milei sí me lo había ofrecido para las elecciones pasadas y le dije que no. Estaba disfrutando mucho la tele, y así como cuando yo dejo algo lo dejo de verdad, si me meto a hacer política lo tendría que hacer a fondo. Sentí que no era el momento. Pero para las próximas no me propuso nada. De otros espacios sé que me están estudiando y quiero saber qué dicen. Ya tuve dos reuniones y fueron muy contundentes. Por ahora no descarto nada, pero todavía no podría tomar ninguna decisión. Lo hablo con Dios, lo medito y confío en que la vida me va a llevar al lugar correcto. Si es que sucede, va a ser de la manera más honesta y con mucha preparación y compromiso. Si voy a la política, me voy a ir de ahí habiendo transformado. Sería un huracán y terminaría con los corruptos. Y tendría que tener claro que estaría terminando una etapa para empezar otra.

FERIA DEL LIBRO 2022 Canosa presentó el libro de Javier Milei El verborrágico economista liberal Javier Milei, quien ya anunció que será candidato a presidente de Argentina en 2023, es amigo de Canosa y un invitado recurrente a su programa. La conductora lo acompañó como moderadora en la presentación de su libro “El camino de libertario” en la Feria del Libro, justo el día después de la entrevista con El País. En el evento, ambos ingresaron juntos al salón de conferencias desde el fondo pasando por medio de toda una multitud que los ovacionó a la par y los quería saludar. “Los quiero”, agradeció ella una vez que logró subirse al escenario.

-¿Cómo analizás la situación de Marcelo Tinelli, que viene de un año complejo a nivel televisivo y empresarial?

-Tinelli es un vendepatria. Se llevó guita de todos los gobiernos y fundió San Lorenzo. Si a vos la gente te da todo y le pagás así, no tenés perdón de Dios. Cagó a la gente de la productora, no le pagó a la gente del club. Él se la lleva toda. Estuvo en el proyecto de “la mesa del hambre” para la foto y después se fue a París a mostrar cómo paseaba con su familia. Fue muy obsceno eso. Podría haber hecho negocios con el poder, pero siendo respetuoso con el pueblo. Dilapidó su carrera. Pasó de ser el conductor más importante de la televisión a esto que no sé cómo definir.

-¿Cómo quedó tu relación con él después de trabajar juntos en Soñando por Bailar (2011)?

-Mi relación siempre fue rara con él. Yo lo cuidaba mucho porque tengo ese código con las estrellas de la televisión, pero él siempre se portaba mal conmigo. Después me llamó para hacer eso. Lo hicimos. Tuvimos buenos momentos, y después hubo un quiebre. Él siempre pedía que me echaran porque decía cosas que no le gustaban.

-¿El quiebre fue en tu cobertura sobre el inicio de su relación con Guillermina Valdes, la ex de su socio Sebastián Ortega?

Por un lado me llamaba Sebastián Ortega para decirme “Marcelo es un hijo de p…”, y después Marcelo me llamaba para decirme “Sebastián es un hijo de p…, no tengo nada que ver, ella es una mujer soltera”. Yo opté por Sebastián Ortega, por Palito y el cariño a su familia. Yo me la juego. Marcelo se tatuaba como Sebastián, se vestía como Sebastián, se cortaba el pelo como Sebastián, le copiaba todo a Sebastián. Una vez él pidió mi cabeza en el canal en el que trabajaba, pero me renovaron por cinco años más.

-Tenés un vínculo muy estrecho con Uruguay, ¿a qué se debe?

-Tengo un vínculo de amor con Uruguay. Tengo muchos amigos, y parte de mi familia política está allá. Martina va todo el tiempo. Yo voy a hacer retiros espirituales a Rocha, la última vez fue antes de la pandemia. Me dijeron que el programa se ve muchísimo. Voy a ir a la brevedad seguro.

-¿Cómo tomaste toda la repercusión que se generó en torno a tu entrevista a Lacalle Pou?

-Luis Ventura dijo que lo llaman para preguntarle por mi relación con Lacalle Pou, pero yo solo lo conocí por Zoom en la nota que hicimos para el programa. No sé por qué se generó todo lo que se generó. Fue una nota muy seductora porque a mí me gusta seducir en las notas. Me gusta la gente inteligente y la gente con poder que es sencilla. Lacalle Pou es un tipo con poder pero es simple.

-¿Te parece un hombre atractivo?

-Sí, me parece un tipo atractivo. Pero cuando yo me divorcié la pasé muy mal, me costó recuperarme. Fue muy duro. No sé cómo lo ven a él o a ella, pero a mí se me inventaban romances y yo pensaba “si supieran que yo estoy re triste”.

-¿Te reconocés seductora a la hora de entrevistar?

-Yo sí lo seduje porque ejerzo seducción sobre mis invitados, pero no es una seducción de levante. Es lindo seducir. Él también me parece muy seductor, pero nunca lo pensé desde un lugar de levante. Yo desde la pandemia me empecé a relacionar con los hombres de otra manera. Empecé a charlar más con los varones en conversaciones muy profundas, y eso no quiere decir que yo les guste o que me gusten a mí. No todo es sexual. 

-¿Te volviste a enamorar después de tu divorcio?

-No, nunca más. Me cuesta volver a confiar en un hombre para formar una historia. Me da mucho pudor presentarle a alguien a mi hija. Disfruto de mi soledad y de mi familia. Pero si aparece estoy súper dispuesta.

-¿Creés en el amor para toda la vida?

-Hasta mi divorcio creía en eso. Ahora pienso en una relación más como de amistad, más allá de todo lo otro. No sé cómo sería hoy enamorada, con un laburo muy potente y muy enfocada en mi rol como mamá. No descarto pero tampoco me lo imagino. Yo cuando me enamoraba era muy intensa y apasionada, y hoy estoy más cómoda, más vaga. Me gustan los hombres inteligentes, con experiencia, intelectuales, con sentido del humor, que es la mayor arma de seducción. Pero estoy atenta porque no tengo ganas de poner energía en donde no sé si va a funcionar.

“Me considero una especie de justiciera o defensora de los pobres”, definió la periodista. Foto: Christian Belliera

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