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Adán Célis Michelena (Fedecámaras): ‘A los empresarios venezolanos no nos miran con envidia, sino con admiración’

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El dirigente empresarial, en consecuencia, manifestó que «… entonces es en ese momento, en el cual pienso que el respeto debe ser, en primera instancia, la base sobre la cual se establezcan todas las relaciones humanas»

 

El nuevo primer vicepresidente de Fedecámaras, Adán Célis Michelena, destacó en su discurso de aceptación que los empresarios venezolanos no son vistos con envidia, como dijo en la instalación de la septuagésima séptima Asamblea Nacional de Fedecámaras, la vicepresidente ejecutiva de la República, Delcy Rodríguez, sino «con admiración».

 

 

«Hemos sido catalogados como héroes por mantener abiertas empresas en la situación tan compleja que vivimos», ripostó el expresidente de Conindustria, en un discurso de abierto tono crítico con la situación del país.

 

 

Hizo referencia a las malas políticas económicas, a las regulaciones excesivas y al irrespeto a la propiedad privada y los derechos económicos en estos años. «Nadie consigue entender cómo pese a las adversidades, a los ataques frecuentes a la propiedad privada, a la satanización, a la imposición de políticas erráticas, de todo lo cual somos  víctimas desde hace muchísimo tiempo, aún seguimos de pie. Sin tirar la toalla, sin abandonar nuestro objetivo: Venezuela y su gente».

 

 

«En aras de contribuir con el proceso de transformación que, desde toda índole, debe ser abordado por organizaciones, gremios, empresas y el mismo Estado, el respeto debe ser el origen de cualquier negociación orientada a rescatar al país y a su sector privado», señaló.

 

 

-¿Qué ha pasado con el diálogo? –

 

 

Célis hizo referencia a «la paralización en sectores tan importantes como el comercio, la industria, la construcción, el agro, la ganaderia, el turismo, la banca, tan solo por nombrar a algunos, se han hecho sentir en todos los estratos socioeconómicos».

 

 

Y añadió: «Comercios cerrados, Zonas industriales que parecen pueblos fantasmas, monte donde antes habian cultivos y rebaños, construcciones deteriorándose por el paso del tiempo, Soledad, abandono. Esa es la estampa que hemos observado al recorrer las rutas que conectan a todos los pueblos en Venezuela».

 

 

«Áridas discusiones son el día a día en nuestro país. Negociaciones van y vienen, y aún no vemos la recuperación que tanto necesitamos y que ha sido constantemente cacareada», manifestó Célis.

 

 

«Cada encuentro se traduce en requerimientos que no son atendidos a tiempo. En solicitudes y reclamos con las que solo buscamos destrabar la marchita economía. Y mientras tanto, pasa el tiempo, nos siguen dando largas y el país sigue deteriorándose, apagandose lentamente. Lo único que observamos, es una mayor fuga de capitales y la estampida de los talentos necesarios para poner a andar a este país.  Pero, ¿qué nos ha pasado? ¿Qué sigue sucediendo? ¿Cómo empezar a hablar, como empezar a entendernos?, en lugar de discutir, de ofendernos, de continuar malgastanto el valioso tiempo».

 

 

El dirigente empresarial, en consecuencia, manifestó que «… entonces es en ese momento, en el cual pienso que el respeto debe ser, en primera instancia, la base sobre la cual se establezcan todas las relaciones humanas».

 

 

«Todos, por lo menos en la Venezuela en la cual nací y me formé, teníamos el más absoluto derecho a pensar distinto. A discernir. A opinar sin miedo. A no sentir temor. A no quedarnos callados ante las injusticias. a respetar la opinión de los otros. De hecho, crecí con una frase que me inculcaron que decía «tus derechos terminan, donde comienzan los de los demás». Y esa misma frase me acompañará durante toda mi vida. Ella resume el respeto», sentenció.

 

 

«Hay que dejar a un lado el mito de que somos una población polarizada. Más de un 85% de los que hacemos vida en esta tierra, reclamamos un cambios y no solo se trata de política. Nos referimos a áreas tan sensibles como la economía, lo social. La subsistencia en esta nación, se hace cada día más cuesta arriba. Los flagelos nos afectan por igual a todos. La pandemia y la inseguridad,  por ejemplo, no distinguen condición social, raza o religión», continuó.

 

 

El nuevo primer vicepresidente de Fedecámaras llamó a la unión para enfrentar los retos que vienen para el empresariado.

 

@bancaynegocios

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