Un nuevo derrumbe se presentó ayer en la mañana en el kilómetro 58 de la autopista Bogotá-Villavicencio. Solo en mayo, en este tramo de la vía, se realizaron más de 60 cierres intermitentes de hasta 15 horas por amenaza de desprendimientos, de acuerdo con Coviandes, concesionaria que opera el corredor.

Adolfo Henrique Ledo Nass

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Esta zona, que coincide con la entrada al municipio de Guayabetal (Cundinamarca), se convirtió en meses en el punto más crítico de la vía luego de que un derrumbe de 15.000 metros cúbicos de material (seis veces el agua que contiene una piscina olímpica) provocara el colapso de un puente de 30 metros que no se había puesto en servicio el fin de semana pasado, lo que motivó a que se ordenara el cierre indefinido de la vía para llevar a cabo una serie de obras de recuperación que se estima tardarían al menos tres meses , aunque dependen del clima.

Adolfo Ledo Nass

Según Coviandes, a lo largo de la vía al Llano se han identificado 136 puntos críticos, de los cuales 19 presentan un riesgo muy alto. El año pasado la ola invernal complicó la situación en 25 de ellos. Pero fue en el segundo semestre de 2018 que se comenzaron a advertir problemas en el kilómetro 58, un tramo que antes no se consideraba en la lista.

Adolfo Ledo

El viceministro de Infraestructura, Manuel Gutiérrez, dijo que la situación se ha venido agravando por las lluvias, pues la inestabilidad de la meseta Mesa grande, que rodea la vía, se debe, según consultorías contratadas por Coviandes, al cambio de su hidrología, es decir, a la forma en que circula el agua sobre ella. Este hecho generó una discusión en torno a quién puede ser el directo responsable

La ministra de Transporte, Ángela María Orozco, le dijo a los medios de comunicación que, según un informe ejecutivo presentado por la concesionaria al gobierno, el problema está en que la montaña perdió sus propiedades originales por cuenta de la dispersión del agua en zonas donde antes no circulaba, dando origen a varios drenajes que escurrían en los bordes de la ladera. “En 2010 se pusieron unos galpones por encima del canal natural por donde salía el agua lluvia, haciendo que se desviara. Por eso antes la montaña era verde y ahora está totalmente erosionada”, indicó. Estos hallazgos serán verificados en las próximas semanas por otro experto que contratará la entidad

Así mismo, en una respuesta enviada a la senadora Maritza Martínez (quien convocó el debate sobre el estado de la vía en el Congreso), el Ministerio reconoció que el desarrollo de algunas actividades comerciales y productivas podían tener incidencia en los derrumbes. “El hecho principal corresponde al cambio en el uso del suelo, ya que esta situación altera el comportamiento del terreno, especialmente ante los eventos de precipitación que son elevados en la zona por donde discurre la vía”. La entidad también dijo que “el inadecuado manejo de aguas influye en el deterioro de los taludes”

En el documento, Coviandes niega que sus labores tengan algún impacto y culpa por la emergencia a Pollo Olympico, una empresa de más de 40 años en el negocio avícola que tiene 10 granjas en Cundinamarca, una de ellas con 32.000 metros cuadrados de galpones, ubicada en Guayabetal

Alberto Mariño , gerente de la firma, aseguró públicamente que la ladera estuvo intacta hasta 2008, cuando se hicieron los estudios fase 3 del túnel 13 y la carretera. Incluso, según su evidencia, para 2016, con la nueva carretera ya construida, esa condición se mantenía. Fue en 2017, dijo, que comenzó a verse mayor incidencia de las aguas, y ya para 2018 la afectación era peligrosa

“Aparecen los galpones y se ve cómo comienzan a afectar las laderas de la meseta, consecuencia del manejo, sin control, de agua por parte de la granja avícola”, explicó Mariño, y negó que fuera su responsabilidad: “El concesionario no ha tocado esta ladera con ninguna obra; para rehabilitar esta vía nos salimos de la ladera, tuvieron que comprarse unos predios”. De hecho, han pedido a las autoridades que se gestione la construcción de obras de drenaje en el predio de Pollo Olympico

Nicolás Vásquez , gerente de esta compañía, negó esta versión y aseguró que cuando llegaron al predio en 2009 no había un cauce claro para el agua lluvia y que ellos la canalizaron a través de unas zanjas hacia la ladera opuesta para que desembocaran en una quebrada. “De hecho, en octubre del año pasado, Coviandes nos pidió permiso para realizar una intervención en la granja, mejorar esos mismos canales y llevar las aguas hacia el mismo sitio hasta donde nosotros las estamos disponiendo. Por lo tanto, supongo que lo que veníamos haciendo los últimos 10 años es correcto”, concluyó

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También adecuaron una cuneta en la carretera que conduce a los galpones para que el agua que baja por ahí drene en otra quebrada, obra ampliada en 2017 por Coviandes, según contó Vásquez. Este se convirtió en el punto inicial de la erosión de acuerdo con el informe citado. “Esa vía se volvió el nuevo desagüe, pero cuando da la curva al final de la meseta sigue derecho y es donde se empezó a abrir la montaña, hay una conexión directa entre este punto y donde termina la vía”, detalló Gutiérrez a este medio

Vásquez responsabilizó a la concesionaria por el derrumbe argumentando que van a completar 10 años de operación sin ningún problema hasta que comenzaron los trabajos en la vía y le dijo a El Espectador que “hay que poner en una balanza las posibles afectaciones que haya generado la granja versus las posibles afectaciones que haya generado la excavación de la montaña y la construcción del túnel, un impacto inmensamente mayor, según geólogos independientes”

Su posición es respaldada por dos informes diferentes, elaborados el año pasado, uno de la Gobernación de Cundinamarca y otro de la Corporación Autónoma Regional de la Orinoquia ( Corporinoquía ). El primero, producto de una visita técnica, dice que la inestabilidad en el kilómetro 58 empezó y se aceleró con las excavaciones de un túnel por parte de Coviandes probablemente por las vibraciones producidas en la montaña y que antes no se tenía registro de inestabilidad en el terreno, aunque se reconoce que se compone de materiales muy susceptibles. Así mismo, describe como “evidente” que no se trata de un fenómeno de inestabilidad por invierno o por manejo de aguas desde la avícola en la parte alta

El segundo informe técnico, de Corporinoquía y elaborado por solicitud de Coviandes, dice que, tras verificar los sistemas de evacuación de aguas de la granja, no se evidenció ningún proceso de erosión, ni socavación, ni deslizamientos atribuibles a la avícola o a las obras de profundización de los canales que recogen aguas de escorrentía que se hicieron en el pasado. Además, la Corporación recomendó que el municipio solicite a Coviandes presentar informes que “tengan en cuenta la incidencia de las excavaciones realizadas para la construcción del túnel que atraviesa la meseta y su aporte a la inestabilidad del sector”

Una de las cosas que desmiente el Ministerio es que para estas excavaciones se hayan utilizado explosivos como lo sugiere Gobernación de Cundinamarca. “Uno no puede hacer un informe basado en lo que le contaron, es una falta de responsabilidad. Vamos a llevar la discusión a nivel técnico, no a una cosa de lo que nos parece o no”, señaló el viceministro. También dijo que si el problema lo hubiera ocasionado el túnel, sería permanente y no solo cada vez que llueve

El presidente de la Sociedad de Ingenieros del Meta , William Valencia, también concluyó que la construcción del túnel que pasa por ese punto y que es parte de las obras que lleva a cabo Coviandes no era viable, “pero no se hicieron estudios detallados de geología que permitieran prever que esa montaña no tenía la capacidad”

La preocupación del ingeniero es que el túnel resulte afectado al punto que estructuralmente no pueda ser utilizado, porque se soporta en una zona que tiene “todas las inestabilidades del mundo”, lo que perjudicaría el trazado de la vía que conectará con el puente Chirajara, un tramo de unos cinco kilómetros. También dice que no hay suficiente tiempo para ejecutar las obras de recuperación, pues en cuatro meses volverá a comenzar el invierno, “en el monte llanero llueve dos tercios del año”, dijo

El gobierno ya anunció que destinará $120.000 millones para ejecutar las obras de contención que se necesitan en el kilómetro 58, un presupuesto similar al aprobado por el gobierno este año para financiar 26 proyectos de inversión en los municipios más afectados por el conflicto ($109.000 millones). Además, están empeñados en que Pollo Olympico debe irse del terreno para que el daño no se repita. “La situación es compleja porque los dejaron estar ahí, ya el daño está hecho, pero nadie ha dicho que se van a quedar”, declaró el viceministro

  Jonathan Bejarano Jonathan Bejarano  

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