Foto: Pixabay En cierto punto durante nuestra evolución, el cerebro humano experimentó un crecimiento sin precedentes. Gran parte de este florecimiento cerebral se produjo en el neocórtex, la parte externa arrugada del cerebro, que nos equipa con capacidad intelectual para usar para el lenguaje, el pensamiento abstracto y otras características orgullosas de la cognición superinteligente, muchas de las cuales -hasta donde sabemos- solo nosotros las tenemos desarrolladas a este nivel.

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Pero, ¿cómo sucedió realmente este “aumento de nivel”?

En un estudio publicado en la revista  Cell , los investigadores dirigidos por la Universidad de California en San Francisco obtuvieron nuevos conocimientos sobre cómo evolucionó el cerebro humano al comparar el desarrollo temprano de un grupo de mini-cerebros de humanos, macacos y chimpancés creados en laboratorio y colocados en una placa de Petri. Los expertos ya le llaman al nuevo procedimientos “antropología celular” — y gracias a ellos lograron identificar varios cientos de cambios genéticos únicos para los humanos.

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“Al nacer, la corteza humana ya es dos veces más grande que la del chimpancé, por lo que necesitamos regresar mucho más temprano al desarrollo embrionario para comprender los eventos que impulsan este increíble crecimiento”, dijo  Arnold Kriegstein , profesor en Biología de Células Madre y Tejidos en la UC San Francisco.

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¿Qué pensarán? Vale la pena aclarar que estos “mini cerebros” no son literalmente cerebros diminutos en un frasco; en realidad solo son grupos de diferentes células cerebrales desarrolladas para imitar el cerebro de un animal, como se ve en la imagen de abajo, y no son capaces de generar ningún pensamiento o nivel de cognición real.

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El equipo científico examinó de cerca los organoides cerebrales humanos y de chimpancés y observó cómo los tipos de células específicas y la actividad génica orquestaban el crecimiento de los cerebros. En general, encontraron varios cientos de cambios celulares y genéticos únicos que estabanpresentes solo en el cerebro humano, y no en el de otros primates.

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Se mostraron particularmente interesados por el papel de las células precursoras neurales, llamadas “glías radiales externas” y la ruta de crecimiento que estas propician. “Fue particularmente emocionante descubrir una ruta molecular en estas células que parece haber sido un proceso específico durante la evolución y puede ayudar a explicar su papel especializado en la generación de la corteza humana avanzada”, dice el estudio