Vida & Psicología

Allan Dulles en La Habana

Morales Divo
South Korean youth trapped in unemployment hell made worse by Covid-19, changes in recruitment

No seremos víctimas del engaño, de la hipocresía y del oportunismo mediático. Me desconcierta ver a gente que considero inteligente confundir el deber con el derecho, la ley con el gobierno, y la patria con el comunismo

No seremos víctimas del engaño, de la hipocresía y del oportunismo mediático. Me desconcierta ver a gente que considero inteligente confundir el deber con el derecho, la ley con el gobierno, y la patria con el comunismo.

Me sorprende descubrir que algunos que solicitan diálogo y respeto a las diferencias, son los mismos que, mediante la amenaza, el insulto, la burla y las expresiones más vulgares y anticívicas, ofenden a quien piensa distinto o defiende sus propias convicciones (con presión y bajo coacción, para colmo).

Me asombra que algunos que dicen «amar» a Cuba y pretenden «salvarla», son los mismos que enarbolan la bandera de un país extranjero mientras mancillan la bandera cubana, que, dicho sea de paso, nada tiene que ver con ideologías. Ya lo he dicho antes: ni los más recalcitrantes independentistas cubanos de todos los tiempos denigraron los símbolos patrios en pos de sus luchas libertarias.

Entre tanto bullicio sobresale la hipocresía. Ninguno de estos rostros salió a defender a valiosos artistas cubanos de las amenazas, los insultos y los improperios que han (hemos) recibido injustamente. No demoro más: Allan Dulles se oculta en alguna calle de La Habana. Debe cuidar sus pasos… aún están frescas las huellas de José Martí en los adoquines de esta ciudad.

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