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Analistas: Cuarentena revela fragilidad institucional y urgencia de un plan económico

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En ese sentido, “la aplicación de esta medida está evitando que no sólo centenas, sino miles de bolivianos contraigan el virus. Esto permite aplanar la curva de los contagios y da lugar a que nuestro precario sistema de salud no colapse prematuramente”

A 15 días de la cuarentena por la emergencia sanitaria debido al Covid-19 en Bolivia, los casos siguen en ascenso. Desde los primeros dos reportados el 10 de marzo, ya suman 183 hasta el 5 de abril, con un saldo de 12 muertos. En opinión de tres analistas, la crisis sanitaria muestra la vulnerabilidad del país frente a la pandemia y advierten sobre un gran riesgo económico si no se reacciona con un plan inteligente.   

En opinión de la analista política María Teresa Zegada, la cuarentena por la emergencia sanitaria revela la crisis institucional y la vulnerabilidad para enfrentar una pandemia. Y enfatiza en la difícil situación social que se avecina por el estancamiento económico.  

Ante las consecuencias que tendrá la paralización de la economía y especialmente en los sectores que viven del día a día, el analista Rolando Tellería plantea elaborar con urgencia un “plan económico inteligente”.

En tanto, el sociólogo Fernando Salazar advierte sobre la fragilidad del sistema sanitario, que estuvo desatendido por 14 o más años. También las medidas tardías que se asumen en la crisis, pero destaca el comportamiento ciudadano para reducir el contagio del coronavirus.

 

María Teresa, analista política

Según la analista, “esta crisis ha revelado muchas cosas y nos ha puesto ante muchos desafíos. Ha revelado la profunda crisis institucional pública para enfrentar una situación extrema, colocándonos entre los países con mayor vulnerabilidad en el mundo para enfrentarla. De hecho, a pesar de los esfuerzos del Gobierno, existen grandes déficits para atender adecuadamente la situación”.

Considera que esto “va a generar una gran incertidumbre social a la cual se suma el estancamiento de la actividad económica que sobre todo afectará a los sectores más vulnerables, que viven al día de la venta de sus productos o de la oferta de servicios (no olvidemos que el 70 por ciento de la población en Bolivia pertenece al sector informal). Y ésta será una dura batalla en las próximas semanas”.

Sin embargo, “en la otra orilla, se puede percibir una recuperación de la calidad del medioambiente, que estaba absolutamente depredado por la aceleración de la actividad económica y la dinámica de las sociedades a nivel del planeta, que fácilmente se puede percibir, también, en nuestro medio”.

Explica que “cualquier crisis permite una detención en la vorágine de la vida y la posibilidad de evaluar y reencaminar nuestras acciones, esta vez a nivel planetario, dando esperanzas de que se genere un cambio en la conducta humana”.

Por último, “se están comenzando a generar espacios de autogestión y autoorganización en la sociedad civil que muestran el gran potencial de la población para generar solidaridad, creatividad, y empatía frente a la tragedia”.

 

Rolando Tellería, analista político

El analista Rolando Tellería considera que la “cuarentena es una medida fundamental para evitar la propagación del virus”.

En ese sentido, “la aplicación de esta medida está evitando que no sólo centenas, sino miles de bolivianos contraigan el virus. Esto permite aplanar la curva de los contagios y da lugar a que nuestro precario sistema de salud no colapse prematuramente”.

“Si comparamos la cantidad de enfermos y número de fallecidos por el Covid-19 de otros países, como Estados Unidos, Italia y España, donde oportunamente no adoptaron estas medidas radicales; ahí recién, nítidamente, podemos apreciar las ventajas de esta medida”, remarcó.

Por ello, “en este balance, se tiene que resaltar, y en primer orden, la conciencia ciudadana. Oruro es la ilustración de lo que se puede tener un comportamiento responsable”.

Sin embargo, “los efectos de esta medida son altamente perjudiciales para la economía, la producción y el consumo. Las economías no sólo entran en recesión. Se ingresa a una fase conocida como depresión. Lo que sucedió precisamente en la crisis de 1929”.

Por ello, “con el fin de mitigar estos efectos de la cuarentena en el plano económico, el Gobierno tiene que alistar un plan económico inteligente, pues lo que se nos viene, dadas las características de nuestra economía primaría-exportadora (con los precios del petróleo y todas las materias primas que exportamos), son escenarios muy duros y complicados. Se podría replicar, incluso, la crisis que azotó a nuestro país en 1983, en los tiempos de la UDP”.

También, “entre los efectos negativos de esta medida, están el hambre y la necesidad de miles de familias que viven del día. Es un verdadero drama el que se plantea para ellos: morir de hambre o arriesgarse a morir con el virus. Esta población, que es un grueso porcentaje en Bolivia, no podrá soportar esta medida por mucho tiempo”.

 

Fernando Salazar, sociólogo

El sociólogo Fernando Salazar expresa que entre los factores en contra que emergen en esta emergencia sanitaria están “que el sistema nacional de salud pública enfrenta la pandemia con fallas y limitaciones. Limitaciones que son resultados de las políticas de anteriores gobiernos, sobre todo del MAS, que tuvo los recursos y medios para dejar un sistema sólido y robusto, pero que no lo hizo”. 

Pero también que “el Gobierno, al igual que en muchos países, no asumió a tiempo medidas de preparación, prevención, capacitación, comunicación y educación a la población. Se perdieron meses cruciales desde el brote (enero) y expansión (febrero)”.

Explica: “Si bien ningún Gobierno estuvo preparado para una pandemia, el Gobierno intentó seguir los procedimientos y protocolos emitidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), asumiendo la  medida más dura tomada en el último siglo, la cuarentena total y cierre de fronteras”.

Recordó que estas medidas “ni si quiera fueron asumidas durante la epidemia y hambruna de 1878-1879 que asoló sobre todo Cochabamba con cientos de muertos en las calles; o con las epidemias de contagio durante la Guerra del Chaco por la movilización de miles de soldados y cientos de prisioneros”.

Considera que “nadie puede predecir el curso lineal a seguir o fin de la pandemia. Sólo queda seguir potenciando el sistema de salud”.

Respecto a la población, el lado positivo encontramos en el informe de Google Mobility Report, en la que registra la reducción de tránsito y movimiento en el país, hasta un 94 por ciento. 

“Sin duda, este indicador marca una responsabilidad y compromiso social, pese a todas las limitantes o casos aislados. Si fallamos, muchas personas buenas y queridas serán afectados y partirán”, enfatizó.

 

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