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Andrea Burns, una maracucha en Broadway

El Universal / Nueva York.- Andrea Burns no estaba decidida a tomar el personaje que desde fines del 2015 la ocupa: la madre de Gloria Estefan en «On your feet!», uno de los musicales más taquilleros actualmente en Broadway, en el que ocho veces a la semana hace una transición de más de 30 años, desde su juventud musical en la Cuba de Batista hasta ser una abuela estricta en Miami en la década de los 90. Gloria Fajardo es un personaje biográfico, «una mujer fuerte, de carácter formidable, pero a la vez comiquísima. Nos conocimos por teléfono y quedé fascinada. Ella hoy tiene 86 años, vive en Miami y por su edad no ha podido venir a ver el musical en Nueva York. Cuando el director Jerry Mitchell me llamó yo estaba confundida, no sabía si me pondrían a hacer una anciana con bata y pantuflas», recuerda riendo y enseguida aflora un peculiar tono. Tiene acento maracucho… ¿En serio? Me muero del orgullo de que me lo hayas dicho. Yo nací en Miami, mi papá es judío de Brooklyn, mi mamá, Leda Colmenares, es maracucha. Yo me crié entre las dos culturas, pero me siento definitivamente venezolana. Allá pasaba mis vacaciones, visitando parientes en Maracaibo y Caracas. No voy desde 2007. En aquel año Andrea se embarcaría en «In the Heights», musical ganador del Tony en 2008 y en cartelera hasta 2011. Allí era una peluquera dominicana, algo  muy distinto a la que ahora la ocupa. ¿Cómo se convenció de aceptar este papel? A mí me atrae el talento, y mi juventud en Miami no existe sin la música de Gloria y Emilio Estefan. Para mí esta obra es como un regreso a casa. Leí el libreto y me gustó, es de Alexander Dinelaris, quien venía de ganar el Oscar por «Birdman», una película donde casualmente mi hijo hizo una pequeña aparición. Pero no acepté y me fui a hacer una obra de teatro, «Smart Blonde», algo muy distinto, interpretaba a la legendaria Judy Holliday. Mientras, en el musical empezaron a ensayar con otra actriz, pero no funcionó y me volvieron a llamar y me dije, «vamos». Pero aún no estaba segura. ¿El primer papel de «madre» asusta? A una actriz ser la madre siempre la asusta. ¿Ahora espera una nominación al Tony por este rol? Todos lo estamos esperando. Si se da, bien. Y si no se da, hasta la próxima. Yo amo lo que hago, estoy muy satisfecha, he puesto mucho amor y corazón. Cada noche le doy a gracias a Dios. Algunas personas al pedirme un autógrafo en la puerta del teatro me dicen «tú eres la mala» y yo me río. Gran parte del espectáculo muestra la tensión entre la joven Gloria y su tocaya madre. Incluso no se hablaron por varios años, pues ella se oponía a su relación con Emilio Estefan, cual telenovela. «La señora Fajardo tuvo que dejar su país y sus sueños, lidiar con su esposo enfermo, y con sacrificio logró enviar a sus hijas a escuelas privadas y a la universidad. Gloria Estefan es una reina, una estrella, pero cuando la ves en videos al lado de su mamá luce como una niñita. Eso te da una idea del carácter de la señora. Ella no quería que su hija fuese cantante con una vida gitana, es la protección normal de una madre latina. ¿Quién se iba a imaginar que su hija terminaría siendo la estrella que ha inspirado a tanta gente?», defiende Andrea su personaje. ¿Así le pasó a usted en su familia? No, mis padres siempre me apoyaron. Mi papá me traía a Nueva York y desde los 11 años me enamoré de los musicales. La comunidad hebrea siempre ha sido muy apasionada por el teatro. Yo siempre cantaba y quería usar mi voz para contar historias. Así, por seis años, hice campamentos de verano de teatro, música y baile en French Woods, en las afueras de Nueva York. Allí encontré algo que en Miami no había: niños fascinados por Broadway como yo. Aún conservo amistades increíbles de esa época, muchos hoy ganadores del Tony. Estuvo además un año en el Conservatorio de Música de Boston, antes de entrar a la Universidad de Nueva York. Entonces pasó algo muy irónico: «ya yo había estudiado tanto que me sentía frustrada en las prácticas básicas de actuación. Tenía mucha hambre de actriz joven. Con el apoyo de mis padres me salí y busqué trabajo. Estuve tres años de gira por Europa haciendo María, en «West Side Story». El protagonista masculino terminó siendo mi esposo», el hoy respetado director Peter Flynn. Sabe bien que los roles en Broadway son limitados. «Es difícil conseguir trabajo, por eso sólo se merece un personaje aquel que lo haga con pasión». En paralelo, grabó un disco e hizo su primera película, Akron, cinta independiente actualmente en festivales. «Me gustaría hacer TV, algo que no hecho hasta ahora. Se están haciendo cosas muy innovadoras, los escritores de teatro se están yendo a la TV pues ahora allí hay muchas oportunidades, aquí mismo en Nueva York, ya no necesariamente hay que mudarse a Los Ángeles». ¿Se mantiene el día con la situación en Venezuela? Estoy nerviosa y triste. Todos los días mi mamá está pendiente de las noticias. Ha sido todo muy difícil. Un país tan rico en recursos… Mi esperanza es que los venezolanos sean libres y felices. Merecen una vida justa. ¿Qué le gustaría hacer cuando vuelva? Conocer el Salto Ángel. Siempre íbamos a visitar parientes, tengo unas memorias muy lindas en el Club Náutico de Maracaibo, con mis primas en la piscina comiendo tequeños y las fiestas de minitecas los sábados. Pero por eso mismo, nunca conocí las bellezas del país. En español, Andrea Burns significa «Andrea quema…» Sí, yo quemo (risas). [email protected]

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