El Informador / GUADALAJARA, JALISCO (07/AGO/2016).- Todo sabe a aventura cuando se trata de Sonora. El Estado del Norte está sembrado con pueblos mágicos, ciudades llenas de encanto y playas que son irresistibles. Y en esta última categoría brilla especialmente: Bahía de San Carlos.

En cuanto llegues comenzarás a entender las razones que han hecho que San Carlos sea una de las playas preferidas por los viajeros en años recientes. Arena blanca, un ambiente lleno de tranquilidad, naturaleza exuberante y un clima que por estas fechas es inmejorable.

Si decides lanzar una mirada al horizonte, notarás un cerro de forma curiosa. Es conocido como el Tetakawi o Tetacahui, icono de la comunidad y hogar donde habitan indígenas Yaquis y Seris. Su cumbre ofrece una de las mejores panorámicas de la bahía.

Desde aquí el color del mar es azul y puro. Al estar lejos de grandes centros urbanos, tiene el privilegio de conservar buena parte de sus zonas naturales casi intactas, lo que vuelve a la bahía uno de los mejores destinos para aquellos que andan detrás de una experiencia de “desconexión” y buscan relajarse.

¿Sugerencia? Llegar a Playa Algodones, una belleza que se ganó su nombre gracias a sus hermosas dunas de impoluto color blanco, cuya forma recuerda a la distancia a unas juguetonas bolas de algodón. Es estupenda para practicar buceo o un poco de pesca deportiva, montar a caballo u organizar un partidito de futbol de playa. En esta temporada la temperatura está cerca de los 30º grados, y ya de cara al invierno baja a los 18º.

Una sorpresa tras otra

Otras playas que se han convertido en preferidas son las de San Fernando y Playa Piedras Finas. En todos los casos tienen como principal cualidad la tranquilidad del mar, por lo que puedes ir con toda la familia y practicar incluso un poco de buceo o nado.

Si te gusta navegar hay un premio especial, pues a unas tres horas en mar adentro está la isla e San Pedro Nolasco, espectáculo natural donde podrás encontrarte con una gran comunidad de focas.

Para los amantes de los buenos sabores, en la bahía abundan el pez vela, el martín dorado, la cabrilla, el pargo y también la langosta.

Bahía de San Carlos no es sólo un imán para aventureros. También se está volviendo irresistible para quienes vivir en la zona. Poco a poco han ido apareciendo hermosas casas, algunas incluso lujosas, muchas de ellas levantadas por extranjeros que encontraron en nuestro país un trozo del paraíso. Además se está construyendo La Marina Real, un gigantesco muelle que será punto de encuentro perfecto para la aventura.

¿Y cómo llego?

La Bahía de San Carlos está localizada en el Mar de Cortés, y se sitúa a 20 kilómetros de Guaymas, a 120 kilómetros de Hermosillo.

Para llegar desde Guadalajara, toma la carretera a Mazatlán y luego camino a Nogales.