“El desafío que tiene la justicia es, de a poco, acabar con esta impunidad espantosa que se ha sufrido, que es poder hacer algo terrible y no sufrir ninguna consecuencia”, reflexionó Garavano en la ceremonia que encabezó junto al embajador de Israel, Ilan Sztulman, y a la que asistieron varios funcionarios nacionales. El acto comenzó a las 14.50, en la plaza Embajada de Israel, lugar donde funcionó la sede diplomática destruida, con el sonido de una sirena para recordar el estruendo del ataque cometido el 17 de marzo de 1992. Luego fue cantado el Himno Nacional, una plegaria en hebreo y fueron leídos los nombres de las 22 víctimas reconocidas, del total de 29 muertos que causó el ataque. etiquetas Germán Garavano Embajada de Israel