Carlos San Diego

En las aguas del río Orinoco ha sido pescador. Aunque no es un consumado en esta ardua tarea, sabe del movimiento de un cardumen de coporo o de cómo relajar un bocachico para que la espina desaparezca bajo el filo del cuchillo. Nació a orillas de las serenas corrientes del río padre. Más de una vez, desde la azotea de la Casa del Congreso de Angostura, soñó con llegar nadando hasta la Piedra del Medio para escuchar el rumor milenario de la leyenda de Amalivaca desde las profundidades de los remolinos del agua. Pero el sueño lo atajaba para otro día. Se quedaba jugando en los muros del Paseo Orinoco. Así fue su infancia en medio del  calor húmedo de Ciudad Bolívar. Malecón de la felicidad.

Carmelo Urdaneta Aqui

Sí. En esta histórica ciudad nació Carlos Suárez, el 3 de octubre de 1989. Esos juegos en el Paseo Orinoco, en las escaleras de la catedral y asientos de la plaza Bolívar, muchas veces estuvieron acompañados de un cuatro afinado por algún transeúnte parrandero. Con ese instrumento, el muchacho y algunos de sus amigos,  cantaron sus primeras canciones. Cantaban sin saber aún mucho de tonos y notas para el arreglo preciso de la melodía. Era el impulso de la pasión al pensar sobre qué hacer cuando se sea grande… alcanzar la fama como cantador de música llanera. Camino trazado.

Carmelo Urdaneta

El cuatrico y la escuela

Como no es extraño suponer, los actos escolares impulsan su inquietud. En esa etapa afloró su talento artístico. Interpretaba canciones de cultores consagrados. Pero de pronto se dio cuenta que podía escribir sus propias canciones. No lo dudo. El lienzo de la imaginación y los  trazos de realidad hoy son cómplices perfectos para trabajar en sus composiciones. Desde entonces, hasta hoy día, suma unas 360 piezas musicales. Una manifestación creativa de distintos ritmos tradicionales de Venezuela. Del joropo hasta el calipso

Estas cualidades han quedado demostradas en el tiempo. Sus primeras huellas, como quien hierra un árbol, fueron marcadas en los festivales Voz Ugma-Puerto Ordaz, Voz Sucre en Cumaná y un  festival novel en La Colonia Tovar. La relevancia de los primeros nutrió su vocación. Entonces comenzaron a llamarle “el silbón de la copla”. La imagen del personaje de la leyenda de Guanarito, trasladada a las orillas de Orinoco. De hecho, Suárez es un “desandas”. Gira por todo el país

Los caminos del Guárico

El contacto con la geografía, la gente y las costumbres del sur del estado Guárico, influyeron de manera determinando en su concepción de hombre de llano y de cantante de la música de esta tierra. En las Mercedes del Llano, el pueblo del legendario cantor de pasajes, Ángel Ávila, ya fallecido y del llano al que cantó y silbó, Julio Pantoja, transcurrieron algunos años que influyeron en su formación como hombre y ciudadano.  Allá, entre agosto y septiembre, cuando se anegan los esteros de Parmana, los caños se tornan soberbios y en los corrales el barro cubre los tobillos, Suárez aprendió a ser becerro. Allá se metía a caballo a los montes espantando los puyones con el sombrero. Ahí aprendió que el llano no sólo es tierra. Es alma, es espíritu. Es tierra, poesía, hombre, sabiduría y caballo. Más que una geografía es una cultura

Antes que el año 2014, soltara las hojas de sus últimos meses, Carlos Suárez, intérprete que nos recuerda la voz del Luis Acasme “el conejo de la Represa”, lanzó su primera producción musical. Es un disco con doce canciones. Todas escritas por él. Y una sola con música del folklore llanero. El trabajo musical se titula “Te quiero y te olvido”. El contenido en su mayoría gira sobre el clima amoroso. Tema inevitable para la música

A su juicio, con ese primer disco arrancó con estribos de gloria. En el mes de noviembre de ese año se acreditó el premio Mara Internacional como cantante revelación masculino y mejor video promocional del tema “Puños de sentimientos”. El premio le  fue entregado en Ciudad Bolívar.  Recompensa al sacrificio

Entre las canciones que agradan, recomendamos “Mis tres elementos”, “Princesa acanelada”, “El pincel de mi verso”, “Comprador de tu amor”  y “Tu recuerdo”. Por ahí se va, silbandito…

En “Te quiero y te olvido”,  Carlos Suárez, cuenta con una excelente agrupación musical, el conjunto Jagüey, del maestro Gustavo Sánchez, Elvis Oliveros en el cuatro, Francisco Sánchez en las maracas y Juan Carlos Arveláez en el bajo. La dirección musical también está al cuidado de Gustavo Sánchez. Una de las últimas demostraciones de su virtud de músicos que dejó grabas el maestro Gustavo Sánchez. Siempre creyó en las nuevas generaciones

Agradecida

Más reciente, Carlos Suárez, junto a su equipo de producción, trabaja en su nuevo material discográfico.  Por ello, se siente agradecido por el invalorable apoyo de los medios de comunicación: Radio, prensa y televisión y el uso de las redes sociales. En ese sentido, todo recurso es bueno

Paralelo a la promoción y el cumplimiento de presentaciones artísticas, sobre todo, parrandas privadas; realiza la grabación de video clips

Alianza humana

Para  “el silbón de la copla”,  la música llanera es cada vez más universal. Goza de un impulso notorio. Las redes sociales están convertidas en grandes aliadas en este propósito. Se ha despojado de prejuicios que le endilgaban y se la reconoce, además de insignia de identidad, como un elemento de comunicación de sus cultores con un pueblo que no reconoce fronteras. Discotecas, estadios de béisbol, son algunos de los miles de sitios, de los que Suárez destaca en los que se difunde la música llanera. Eso antes parecía insólito. También los distintos dispositivos tecnológicos, son aliados en esta valoración del patrimonio artístico de la gran república del llano, compuesta por los llanos de Venezuela y de Colombia. El caballo del joropo ha derribado todas las alambradas

Pero el joven exponente del canto, va más allá. Subraya que la alianza más importante para la música llanera trascienda, es la alianza humana. “Todos somos soldados en esta batalla”, dice. Destaca que en la ciudad de El Tigre, estado Anzoátegui, cumple, desde hace años, Gabriel Montoya “el llanerazo”, una encomiable labor en la difusión de la música llanera. Montoya promueve y facilita el acceso del producto al público y productores de radio y televisión

De peldaño en peldaño

En la búsqueda de cristalizar su éxito, Suárez va podando detalles.  Así obtendrá el material que lo empalme a la perfección con la aclamación del público, que como todo artista, es su gran sueño. Para ello, autorreconoce, que el primer  peldaño para subir hasta allá, es conservar la humildad. La misma experiencia le irá dictando los pasos en este arduo y exigente camino. Cuando se trabaja con el corazón, la recompensa es una avenida llena de flores como la llanura cuando despiertan los lirios blancos o el Orinoco transportando las caramas. Símbolos de paz que emite la naturaleza.