Desde que en 1995 los astrofísicos suizos Michael Mayor y Didier Queloz descubrieran el primer exoplaneta , el catálogo de posibles mundos conocidos fuera de nuestro sistema solar se ha ampliado a 4.000. Sin embargo, todavía es muy difícil conocerlos con exactitud porque están muy lejos y quedan ocultos por el potente resplandor de sus estrellas. Conocer si están envueltos en atmósferas, si pueden soportar agua en su superficie o reunir las condiciones necesarias para albergar vida es extremadamente complejo.

Ubicación del exoplaneta en la constelación de Pegaso – ESO, IAU and Sky & Telescope En lo que puede ser un paso importante para mitigar estos problemas, un equipo de investigadores europeos ha utilizado por primera vez una nueva técnica para observar de forma directa un mundo extrasolar a 130 años luz de distancia. El método, denominado interferometría óptica , ha permitido a los astrónomos medir la posición de HR 8799e y registrar su espectro con una precisión sin precedentes. De esta forma, han descubierto que está siendo azotado por una violentísima tormenta global de pesadilla en la que las nubes son de hierro y silicatos .

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Según los responsables del estudio, publicado en la revista «Astronomy and Astrophysics», la clave de la nueva técnica es el instrumento Gravity del Telescopio Muy Grande (Very Large Telescope, VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO) en Chile. Gravity es capaz de combinar la luz de las cuatro unidades de 8 metros del VLT para formar una imagen común y trabajar como si se tratase de un único telescopio de mayor tamaño. Un solo telescopio tendría que tener un diámetro de espejo de aproximadamente 100 metros para proporcionar el mismo nivel de detalle. De esta forma, fue capaz de recoger e interpretar, de forma muy precisa, la luz de la atmósfera de HR8799e y la de su estrella anfitriona.

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