Por: Juan Felipe Carrillo Gáfaro*

Imagino que ha estado muy al tanto de lo que sucedió en el centro comercial Andino hace unos pocos días. Imagino que lo indignó profundamente imaginarse a esa pareja demostrando su afecto y atentando, supuestamente, contra la moral y las buenas maneras. Imagino que la “besatón” lo indignó aún más, y que a estas alturas está dispuesto a ir muy lejos para frenar a esa horda de gente demente que no tiene ni idea lo que significa vivir en sociedad.

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Antes de que inicie su cruzada, me gustaría explicarle por qué es tan importante que nuestra sociedad tenga el valor de hacerle frente, de manera respetuosa, a personas como usted. Somos un país diverso en todos los sentidos, y esa diversidad no sólo es propia de la riqueza natural que nos rodea, también la conforman personas como esa pareja, como usted y como yo. Esa diversidad es un carácter innato de la vida misma y da mucho sentido a lo que somos como seres humanos. Por ende, respetarla y promoverla debería ser una tarea única y no selectiva. Vivir la diversidad y aceptarla tal y como es debería trascender la postura maniqueísta propia de la moral religiosa que tanto daño ha ocasionado a fuerza de querer hacer el “bien”. Y si no que lo digan todas las víctimas de abusos sexuales en el seno mismo de la iglesia.

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Me gustaría pedirle que cambiara su manera de pensar, pero sé que eso es casi imposible. Existe en usted un habitus , como diría Bourdieu, tan inamovible que sería un milagro hacerlo entrar en otro tipo de razón. Sería una odisea pedirle que no juzgara a nadie por su sexualidad y mucho menos que no se sintiera con el derecho de agredirlo. ¿Pero ha pensado que pasaría con usted si uno de sus hijos le confiesa que es homosexual? ¿Cree que dejaría de quererlo por eso? Le apuesto a que no. Le apuesto a que, después de un tiempo, lo apoyaría y vivirían sus vidas luchando contra esa sociedad homofóbica a la que usted pertenecía

Lo que sucedió en el centro comercial es pan de cada día en un país como Colombia. ¿Usted cree realmente que sus hijos serán mejores personas si son heterosexuales? ¿Usted cree que algo “malo” les va a pasar si ven a una pareja homosexual dándose un beso? Déjeme decirle que ser heterosexual no significa ser mejor persona y mucho menos asegura un camino lleno de cosas buenas y bien intencionadas. La persona como usted que tomó la iniciativa de atacar a esa pareja de jóvenes jamás imaginó que las cosas se le fueran a salir de las manos. Jamás creyó que su impertinencia y atrevimiento se fueran a convertir en una bola de nieve contra la discriminación. En ese sentido, no está mal darse cuenta a tiempo de que hay seres humanos en Colombia que defienden la diversidad y están dispuestos a hacer entender de forma pacífica que se puede vivir diferente. Y es que es posible hacerlo si dejamos de lado tanta fórmula mojigata, machista y retrógrada que solo trae problemas

Mi querido/a homófobo/a: si no se ha dado cuenta aún, los tiempos han cambiado y la vida sigue su curso. Y si realmente quiere enseñarle algo a sus hijos, enséñeles a respetar la diversidad que los rodea. Enséñeles a ser personas críticas y reflexivas, a ser personas que luchan por quitarse de encima los prejuicios con los que crecieron; enséñeles a comprender, como en la novena de aguinaldos, dónde “hay amor y justicia”. Y es que ese amor y esa justicia solo adquieren sentido si se lucha contra cualquier tipo de discriminación y si somos capaces de enseñarle a las niñas y a los niños en Colombia que gran parte del valor de la vida reside en su diversidad

Lo invito a que se quite de encima todos esos paradigmas paralizantes que lo han llevado a ser como es. Lo invito a que al menos haga el esfuerzo de verlo desde otra perspectiva. Lo invito a que intente darle algo más de criterio a sus hijos. No es tarde para que despierte de ese letargo social en el que se encuentra. Y por favor: no se ensañe en las redes sociales para demostrar lo contrario… No vale la pena

Juan Felipe Carrillo Gáfaro

* Consultor e investigador en educación