Al más puro estilo de Teo Kojak, personaje de la serie homónima de televisión de la década de los 70 -la cual narraba la historia de un policía de la Ciudad de Nueva York que solía comer el popular dulce conocido por el mismo nombre-, se retiró ayer de la audiencia de formalización Rubén Zito Aros Oñate, el acusado por presunta estafa frustrada en contra de la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa) y Carozzi.

Aros salió a la palestra en 2017, cuando en medio de un proceso electoral de la Sofofa, salió a la luz la denuncia de un presunto espionaje al interior del gremio industrial.

A poco más de dos años de dicho escándalo mediático, ayer se formalizó al excarabinero por estafa, y se fijó una nueva audiencia para el 6 de agosto para fijar una salida alternativa y revisar la competencia del tribunal.

Durante la audiencia, realizada en el Cuarto Juzgado de Garantía de Santiago, el representante de la Fiscalía narró los hechos que se le imputan a Aros. En su relato, el persecutor comentó que en mayo de 2017, Aros fue contactado por Anfión Varela, empleado de empresas Carozzi, para que realizara “un barrido electrónico en las oficinas gerenciales de Carozzi ubicadas en la comuna de Nos”.

Allí habría ocurrido el primer hecho, ya que -según el relato del persecutor- Aros al notar que existía cierta “predisposición a creer que la seguridad de las comunicaciones se encontraba afectada en las dependencias de Carozzi“, habría decidido aprovechar la oportunidad para instalar los primeros micrófonos, y con ello lograr ser nuevamente contratado para nuevas revisiones y análisis de dispositivos.

“Colocó en la cornisa del cielo de la oficina del director de Carozzi Juan Llugany el micrófono señalado, para luego simular haberlo detectado con el aparato que utilizaba para ello, luego de lo cual se ofreció para el análisis del dispositivo. Por estos servicios el imputado cobró $ 2.500.000″, relató el persecutor.

Luego de esto, Aros logró ser contratado por la Sofofa para realizar el mismo trabajo, por lo cual habría cobrado la misma suma. Lo cual posteriormente generó que el gremio presentara una denuncia por presunto espionaje ante la Fiscalía.

Tras la cita, que tuvo lugar en el 4° Juzgado de Garantía, se planteó como salida alternativa que Aros fije domicilio y quede con firma cada cuatro meses en la comisaría más cercana.

Los reparos Carlos Gatica, abogado del excarabinero, señaló tras la audiencia de formalización “que si están pidiendo una salida alternativa es porque es una bagatela, no amerita un gran esfuerzo del Estado en pesquisar un asunto menor”.

Tras la audiencia Rubén Aros señaló que “yo no puse los micrófonos, a mi me buscaron para buscar micrófonos. Yo no los puse, una vez que los micrófonos fueron encontrados yo les dije a las personas los que correspondía, y que el protocolo sería poner cámaras con la finalidad de que, en un par de días, poder detectar quién puso esos micrófonos. No lo quisieron aceptar, no les interesa saber eso”, dijo.

El excarabinero, además, recalcó que nunca se le pagó alguno de los montos involucrados “así que no hay ningún tipo de perjuicio patrimonial”, acotó.