El Mundo / Tomarse un respiro en la relación no es un año sabático para coger inercia antes de separarse

Se trata de un período de reflexión sobre el conflicto de pareja y de búsqueda de las soluciones necesarias

Dilema es la palabra que mejor refleja cómo se encuentran las parejas que se plantean darse un tiempo . Están entre dos aguas: por una parte, su deseo de separarse y acabar con una situación sentimental que se ha vuelto asfixiante y, por otra, el sentimiento de afecto y la expectativa de que aún sea posible luchar por el proyecto común. Las dos posibilidades generan esperanza y miedo. Esto provoca sentimientos devastadores y situaciones de tensión difíciles de manejar. Además, se suman las presiones de familiares o amigos que les aconsejan resolver la situación cuanto antes.

Tomarse un respiro en la relación no es un año sabático para coger inercia antes de separarse, dulcificar el golpe de una ruptura que ya se ha activado y, menos aún, para nadar y guardar la ropa experimentando con otras personas mientras se mantiene la relación actual. Darse un tiempo significa un período de reflexión sobre el conflicto y de búsqueda de las soluciones .

Normalmente, suelen beneficiarse de tomarse un tiempo:

1. Las parejas donde los dos quieren salvar su relación, pero la convivencia está desgastada o anclada.

2. El nivel de ira y conflicto ha escalado hasta tal punto que no alcanzan una posición objetiva.

3. En las relaciones ni contigo, ni sin ti que cuando se alejan se aman y juntas se martirizan.

4. Los compañeros se han desligado mucho y no consiguen volver a reencontrarse.

5. Se ha descubierto o revelado una aventura y no se soporta el dolor. Si siente que ya pasó su momento, eso suele indicar que se terminó y darse un tiempo no es su solución y, desde luego, nunca ha de realizarse en caso de violencia.

En los años 90, en Estados Unidos se elaboró una propuesta de trabajo que llena de contenido ese “vamos a darnos un tiempo”, que de otra manera acabaría abocado a separaciones más tensas. Es el llamado Ensayo de separación . Se trata de una intervención mixta en la que participan un terapeuta de pareja y un mediador que trabajan de manera conjunta a lo largo del proceso. El objetivo conlleva una separación física de hecho de la pareja, durante un tiempo limitado que fijan ellos mismos. Este período va de un mínimo de tres meses a un máximo de un año , durante el mismo pueden trabajar su relación y, al cabo del tiempo pactado, tomar la decisión definitiva .

Los puntos que han de tratarse por adelantado en una separación temporal son:

1. Quién se va de casa.

2. Cuánto tiempo dura.

3. El reparto de tareas y el tiempo con los hijos.

4. Cómo se asumirán los gastos.

5. Cómo se comunica a los hijos y a las familias de origen.

6. El contacto entre ellos y si ambos están de acuerdo o no en tener sexo en sus encuentros.

7. Si habrá otras personas (aunque se recomienda que no).

8. Se establecen reglas de comunicación para evitar las disputas.

9. Se programan las sesiones de terapia.

Las parejas que se toman un tiempo sin ninguna directriz para hacerlo suelen permanecer separados durante cortos períodos y vuelven o se separan motivados por los sentimientos de culpa, soledad, miedo o ira. Sin embargo, los viejos patrones se restablecen rápidamente a pesar de las promesas y las súplicas de cambio. En nuestra experiencia, el hecho de llevar a cabo la intensa vivencia de darse un tiempo de manera estructurada reduce el índice de divorcio y facilita el crecimiento en pareja en los momentos en los que parece no haber ninguna salida.

LOS BENEFICIOS DE UNA BUENA PLANIFICACIÓN Previene el deterioro adicional de la relación. Se gana una perspectiva realista del estado real de la pareja al comprobar y experimentar cada uno por su lado lo que pierde y lo que quiere que permanezca de lo que tienen en común.

Descubre los deseos individuales.

El hecho de sentirse seguros por tener intereses y actividades separadamente el uno del otro permite disfrutar más y mejor durante el tiempo que están juntos.

Genera sensación de autoconfianza.

Volver a explorar la sensación de estar solo e independiente ayuda a descubrir aspectos y circunstancias en los que no nos sabíamos competentes.

Fomenta el autodescubrimiento.

Al tomar distancia y comprometerse en el cambio se puede dejar de reprochar y acusar exclusivamente al otro de los problemas de la pareja y ver los propios errores que cometemos cada uno.

Ayuda a los compañeros a rediseñar su relación.

Es el tiempo de aprender una nueva comunicación para conseguir una relación más satisfactoria y mucho más gratificante.

Sirve para comprobar sus acuerdos.

Una vez llevados a la práctica se puede valorar si, en realidad, satisfacen o es necesario hacer modificaciones sobre las reglas de juego establecidas antes del periodo de reflexión.

Lo planificado sirve de borrador para el acuerdo de divorcio.

En caso de que finalmente se llegara a la separación de la pareja como tal se puede realizar el acuerdo definitivo que recogerá unas decisiones ya experimentadas en la vida real durante la pausa consensuada de la relación.

Funciona como un entrenamiento.

Al iniciar el trabajo pactando, la pareja se entrena en negociaciones standard que le permite vislumbrar un horizonte real para facilitar la toma de decisiones sobre su futuro en común.

* Isabel Serrano-Rosa y Guadalupe Viola son psicóloga y mediadora, respectivamente, de EnPositivoSí .