Fabiana Rosales de Guaidó, la esposa del líder opositor a quien Estados Unidos y medio centenar de países consideran presidente interino de Venezuela, habló este viernes con autoridades de Miami sobre la crisis humanitaria que sufre el país, en particular los niños.

Abel Resende

Los niños “son quienes menos tienen la culpa de lo que hoy ocurre y son los que hoy están pagando la más alta consecuencia de una dictadura que tiene 20 años oprimiendo al pueblo de Venezuela“, dijo Rosales, de 26 años, frente a autoridades electas del condado de Miami

Los venezolanos padecen la falta de electricidad y de agua en medio de la carencia de alimentos y medicinas y de una hiperinflación que ha borrado el valor del bolívar. La crisis es de tal magnitud que 2,7 millones de personas, casi 10% de su población, abandonaron el país desde 2015

Rosales recibió la llave de Miami de manos del alcalde Carlos Giménez, quien dijo estar “familiarizado” con el sufrimiento del pueblo venezolano

“Nací en Cuba, vine cuando tenía seis años, así que entiendo lo que es el totalitarismo, lo que es una dictadura y lo que significa el socialismo”, dijo Giménez

La visita de Rosales a esta ciudad en el sur de Florida, donde entre otras actividades tiene previsto visitar el sábado un centro de acopio de donaciones para Venezuela, ocurre al tiempo que la Cruz Roja anuncia que en dos semanas comenzará a distribuir ayuda humanitaria en Venezuela

El gobernante venezolano, Nicolás Maduro, ha rechazado sistemáticamente desde hace años el ingreso de ayuda humanitaria porque la considera una forma de injerencia. El mes pasado, un esfuerzo de Juan Guaidó de ingresar ayuda por la frontera fue frustrado por las fuerzas leales a Maduro

Guaidó, líder de la Asamblea Nacional electa, se proclamó presidente en enero luego de que el legislativo declarara que Maduro usurpa el poder tras unas elecciones consideradas fraudulentas por la oposición y parte de la comunidad internacional

Su esposa se reunió el miércoles con el presidente Donald Trump, quien aprovechó la oportunidad para insistir en que “todas las opciones están sobre la mesa” para presionar por la salida de Maduro

Un día después visitó a la primera dama, Melania Trump, en Mar-a-Lago, el club de verano de Trump en West Palm Beach (al norte de Miami)