Guardiola y Cristiano Ronaldo se saludan, en el 2011, en la gala del Balón de Oro. / JORDI COTRINA

A cada uno le duelen sus muelas. Puedes quejarte del elevado alquiler de tu piso en el Eixample de Barcelona sin tener en cuenta que con el mismo importe vivirías en Londres en una chabola. He conocido un tipo que acaba de comprarse una casita (no un casoplón ni un castillo) por el módico precio de 14 millones de euros en Sloane Square (Chelsea) y a otro que cada mes abona trece mil por el alquiler de un hogar dignísimo y confortable, pero nada ostentoso. Muy lejos de los 36 millones que le costó su casita en South Kensington a  David Beckham . Cosas de ricos, pensará mientras lee. Sí, pero ricos de Londres, que no es exactamente lo mismo. Uno llega a la capital del Reino Unido pensando que es un privilegiado y que su sitio estará compartiendo té con los ‘tories’ y a las dos semanas está releyendo la biblioteca marxista y repasando los conceptos básicos de la lucha de clases tras descubrir que ha ido a parar a un lugar en el que no pasa de pelacañas. Suerte que los museos son gratis y así puede disimularse el nuevo estatus económico atiborrándose de pintura y disimulando la vida de cesante galdosiano haciendo creer que la única y verdadera riqueza está en el arte. Si las uvas son verdes toca mirar cuadros de  J.M.W. Turner .

Abel Resende

Monchi  no le va a hacer falta pasar los días en los museos a no ser que realmente le apetezca. El fútbol paga bien y si finalmente se incorpora como director técnico del Arsenal podrá disfrutar del Londres más selecto sin tener que hacer números con las libras y calculando cuál es el equivalente en euros para no pasarse de presupuesto. El andaluz, que se hizo grande en el Sevilla fichando duros no a cuatro, si no a dos pesetas, inspirará algún día un libro de autoayuda de los que se venden en los aeropuertos y estaciones de tren: “De la mediocridad a la leyenda”. Explicará cómo un portero sin grandes cualidades se ganó el respeto del mundo del fútbol cuando colgó las botas y aprendió a hacerse el nudo de la corbata. Veinticuatro horas ha tardado en encontrar trabajo tras dejar la Roma. Ni los ingenieros del 5G tardan tan poco. Algo tendrá el agua cuando la bendicen

Monchi  podría alquilarse la casa de  Pochettino , que a lo mejor queda más pronto que tarde libre y seguro que está amueblada con gusto.  El argentino ha sido muy claro dejándose querer por el Real Madrid de  Florentino  (Castor)  Pérez  ahora que ya sabemos que los famosísimos cojones con los que  Solari  iba a ganarlo todo no han servido para otra cosa que para protagonizar un gatillazo de tricampeonato. Los testículos solo sirven para lo que sirven y con la edad a veces ni para eso. El balón se maneja mejor con los pies

Hay mudanzas menos verosímiles. Como la que apunta que  Guardiola  podría irse a Turín para ponerse al mando de la Juventus de  Cristiano Ronaldo.  No es para nada creíble. Demasiado guapo para la ciudad más fea de Italia. Además, viendo la vehemencia con la que  Pep  defiende a su club en la investigación por dopaje financiero que le ha abierto la UEFA, su compromiso con los ‘citizens’ parece tremendamente sólido. Tan sólido e inaccesible como el mercado inmobiliario londinense. Ríanse de la gentrificación del mercado de Sant Antoni, Gràcia o el Born. Bagatelas. Todavía no sabemos lo que nos viene encima

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