A Tu salud / Las discusiones entre familiares, amigos y en pareja es algo prácticamente imposible de evitar, y por más que nos opongamos siempre aparecerán esos momentos álgidos donde las partes buscan defender sus interés, sus expectativas y opiniones. Pero el problema real no es cómo evitar discutir, sino cómo hacerlo sin herir los sentimientos de los demás.

Es por que en este artículo te queremos brindaremos algunas claves sobre cómo discutir con tu pareja de la manera más constructiva posible. Toma nota de estos consejos, y no dudes en ponerlos en práctica.

Descubre el problema real a tratar Este es el primer paso necesario para discutir de manera constructiva. Es algo que debe ser hecho entre los dos miembros de la pareja, y que ayuda a encaminar la discusión y a dar herramientas para no dejar que se cambie de tema.

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Afronta la discusión como un tema comunicativo Hay quienes se sienten tentados de convertir las discusiones en una batalla en la que deben quedar vencedores y vencidos. Esta “lógica” es totalmente contraria a la naturaleza de las discusiones constructivas, que son abordadas como un fenómeno comunicativo.

Distingue los sentimientos de los hechos Es fundamental que en una relación amorosa se distinga entre lo que se siente y lo que se hace, puesto que solo lo segundo puede ser conocido por el otro a partir de hechos objetivos.

Así, si en una discusión aparecen quejas sobre lo mal que uno se siente en ciertas circunstancias relacionadas con la vida amorosa en común, hay que entender que eso en sí mismo no es algo que la otra persona ha hecho. Lo que sí se puede tratar atribuyendo responsabilidades es aquello que ha sido hecho por la otra persona y que ha podido facilitar el surgimiento de esas emociones.

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Utiliza las pausas En los momentos en los que parezca que alguna de las personas involucradas en la discusión de pareja empieza a sentirse visiblemente frustrada y enfadada, hay que dejar una breve pausa que sirva para bajar el tono y relajarse. Esto puede ser comunicado de manera explícita, dado que es un motivo perfectamente válido para postergar unos minutos o segundos el intercambio de argumentos.

No saques a discusión del pasado Otro de los asuntos relacionados con la renuncia a las discusiones como contextos en los que “vencer” al otro es la renuncia a usar estos momentos para desahogarse y querer acusar al otro por cualquier tema que no venga al caso, utilizando cualquier excusa.

Cualquier intento de cambiar de tema para sacar a relucir viejas disputas personales debe ser visto como una bandera roja, motivo en sí mismo para no dar explicaciones sobre ese tema y redirigir la discusión hacia el tema tratado.

No interrumpas ¡Deja hablar! Algo tan sencillo como esencial. Si no se respeta este principio, de manera natural el tono de la voz va a ir elevándose, haciendo que también cambie el tipo de implicación personal que se imprime sobre la discusión y entrando en la lógica competitiva por ser quien tiene la última palabra.

Reformula lo que el otro dice En momentos clave en los que ambos han expuesto sus ideas fundamentales, es bueno intentar explicar con las palabras de uno mismo lo que el otro ha dicho. Esto sirve tanto para mostrar respeto hacia las ideas del otro como para ayudar a comprender mejor a la otra persona, al darle la oportunidad de corregirnos.

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Busca la asertividad Los excesos relacionados con la ira y el enfado no es el único problema a prevenir en una discusión de pareja. Además, existe el riesgo de que una de las partes involucradas no diga todo lo que piensa al respecto del tema tratado, ya sea por inseguridad o por la adopción de una actitud pasivo-agresiva.

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Con Información de:  psicologiaymente.com

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