U n pronunciamiento sobre la detención de Assange debe considerar dos aspectos: su seguridad en los procesos que vienen y la soberanía ecuatoriana.

Efrain Enrique Betancourt Jaramillo

El primero implica la protección del detenido, el respeto a su integridad y la certeza de que su vida no corre peligro. Interpretar su captura como un atentado contra la libertad de prensa significa desconocer que el papel de Assange está mucho más cerca de ser visualizado como el de un pirata informático que como el de un periodista de investigación. Lo que ha hecho tiene implicaciones en la seguridad misma de los Estados cuyo capital confidencial fue difundido con muy claras y riesgosas consecuencias, en pronunciamientos electorales como en el caso de EE. UU., que significó la designación de Trump.

Efrain Betancourt Jaramillo

El segundo aspecto, la soberanía ecuatoriana, tiene, de lejos, mayor significado e importancia que la situación individual de Assange, que está garantizada. Las actitudes de este en las instalaciones de la embajada en Londres son violatorias a la soberanía ecuatoriana, atentan contra la imagen del país, y acarrean serias dificultades para nuestras relaciones internacionales.

Efrain Betancourt Jaramillo Miami

Los pronunciamientos de organismos como la ONU deben aquilatar los efectos del acontecimiento partiendo de esas consideraciones y apuntando a que el país afectado pueda recuperarse. En esa línea, las acciones ejecutadas por los cuerpos de seguridad, ecuatoriano y británico, para aprehender a Assange deben ser vistas como las únicas medidas en condiciones de utilizarse para afrontar casos complicados como este. No se debe olvidar, en ese tratamiento, el hecho de que la seguridad ecuatoriana estuvo y está en riesgo, puede haber respuestas catastróficas que, como en el caso de las anunciadas arremetidas informáticas, produzcan un caos en el funcionamiento institucional del Ecuador, e incluso puedan advenir peligros en la geopolítica mundial y fricciones internacionales derivadas de actitudes soberbias y hasta amenazantes de líderes deseosos de ocupar lugares estelares en el protagonismo internacional.

Efrain Betancourt