Salud & Nutrición

El armisticio del caso General Cienfuegos

Nadie podría estar en contra de la cultura de la paz, pero la situación actual que vive México está muy lejos de ese estadio. Los incentivos económicos que aporta el crimen organizado, lamentablemente, no no se combaten con educación en el corto plazo

Misión cumplida. El secretario de Relaciones Exteriores cumplió con la misión que le encargó el presidente López Obrador: sepultar el nombre «Iniciativa Mérida» para romper con el pasado, y en particular, con lo acordado entre los presidentes Felipe Calderón y George W. Bush en materia de cooperación estadounidense en materia de seguridad.

La versión de «abrazos y no balazos» se exterioriza en la declaración conjunta de los gobiernos de Estados Unidos y México donde se pone énfasis en «un enfoque moderno de salud pública y desarrollo (…) a fin de crear las condiciones de una cultura de paz».

«Nos comprometemos a abordar las adicciones con base en la ciencia y con un enfoque de salud pública. Nos comprometemos a crear mejor educación, programas y alternativas sociales».

La naturaleza del texto se vincula a una especie de preámbulo constitucional o de algún estatuto, sin embargo, los loables objetivos que se dieron a conocer el viernes se conjugan a largo plazo, es decir, cuando el presidente López Obrador ya no se encuentre en Palacio Nacional.

Nadie podría estar en contra de la cultura de la paz, pero la situación actual que vive México está muy lejos de ese estadio. Los incentivos económicos que aporta el crimen organizado, lamentablemente, no no se combaten con educación en el corto plazo.

Al finalizar la lectura de la declaración conjunta queda la sensación de que Estados Unidos y México firmaron un armisticio; como si viniéremos de una guerra.

La semántica del comunicado conjunto se acerca a los equilibrios: en cuatro ocasiones se hace referencia a la «soberanía»: propuesta de México. En nueve ocasiones, al «crimen» o «crimen organizado»: propuesta de Estados Unidos. Esto último es novedoso porque estas palabras prácticamente han desaparecido de las conferencias de prensa del presidente López Obrador.

La palabra «corrupción», propuesta por Estados Unidos, ya había sido mencionada por Kamala Harris a la agencia EFE un día después de su visita a México, situación que no gustó al presidente López Obrador y que, hábilmente, fue remendada desde la cancillería mexicana.

En ocasiones lo más interesante de los comunicados tiene que ver con lo que no se habla. En una entrevista que le hace Milenio al secretario Antony Blinken el sábado pasado, el reportero Alejandro Domínguez le formula la siguiente pregunta: «En el caso de agentes de la DEA, ¿discutieron el tema de otorgarles visas?». El secretario de Estado responde: «Hablamos de todo esto , pero no entraré en detalles (…)». El reportero insiste: «Pero, ¿México bloqueó algunas de esas visas para agentes de la DEA?». Blinken no modifica su respuesta: «De nuevo, no entraré en detalles operativos» (Milenio, 9 de octubre).

Es evidente que Antony Blinken sí le dijo al presidente López Obrador que las agencias de su país seguirán trabajando en México, incluida la DEA. El mismo sábado, el embajador de Estados Unidos Ken Salazar desde la residencia de la embajada declaró ante la prensa: «Estamos trabajando  con el gobierno para tener la oportunidad de traer nuevos agentes, incluidos los de la DEA (…)».

El monopolio del lenguaje oficial, que tanto le preocupa al presidente López Obrador, nos dirá que la Iniciativa Mérida ha muerto; que Estados Unidos no enviará helicópteros artillados; que ha nacido el Entendimiento Bicentenario; que no volverá a existir injerencia de las agencias de Estados Unidos, lo mismo de seguridad que para el desarrollo como USAID.

El presidente Biden aprueba un loable preámbulo con sabor a armisticio. Lo trabajó muy bien Marcelo Ebrard y Roberto Velasco.

El capítulo Cienfuegos ha quedado atrás.

@faustopretelin

Archivado en:

DEA Globali… ¿qué? Fausto Pretelin Muñoz de Cote Consultor, académico, editor

Globali… ¿qué? Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

Lee más de este autor El armisticio del caso General Cienfuegos

Delegado catalán en México: No nos gusta trabajar con los errores de los otros

Facebook gobernó desde la Casa Blanca

La curiosidad de Rodolfo Vázquez, advierte sobre el fanatismo

A tres años de abandono de la Iniciativa Mérida, nuevo nombre

Más de tips Femeninos