El Clarín / El desayuno es una comida de vital importancia porque le devuelve el cerebro la condición metabólica que fue perdiendo durante las horas de sueño. ¿Y qué significa esto? Que la primera comida del día actúa como un despertador, ya que gracias a un desayuno equilibrado y rico, grandes y chicos pueden recuperar la concentración de glucosa, “activar” el estado de alerta y, en definitiva, hacerle frente a las actividades cotidianas.

El desayuno, por otro lado, es fundamental por su condición de vehículo privilegiado de lácteos y de uno de sus principales nutrientes: el calcio, un mineral íntimamente relacionado con la calidad de la formación ósea.

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Los principales beneficios del calcio tienen que ver con su efecto protector en la prevención de obesidad e hipertensión arterial, razón por la cual es muy importante fomentar su consumo desde los primeros años de vida, ya que la máxima incorporación de calcio al hueso se produce en la edad escolar y en la adolescencia.

En nuestra cultura gastronómica pocos alimentos son fuente principal de calcio, dado que además de los lácteos lo aportan los pescados, las verduras de hoja verde, las legumbres y las frutas secas. Sin embargo, estos últimos se consumen poco en la dieta promedio de la población, y además no son tan económicos -en función de la unidad de calcio aportado- como los lácteos.

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Por eso entre dos tercios y el 70% de la ingesta de calcio proviene de los lácteos. Pero el inconveniente surge cuando su consumo es bajo, debido a que el aporte de calcio resulta insuficiente. Y justamente por esta relación es tan importante prestar atención al momento del desayuno, ya que cuando incluye yogur o leche, puede aportar hasta la mitad del calcio lácteo necesario.

Por otra parte, además de calcio, un buen desayuno aporta otros nutrientes importantes como vitamina A, vitaminas del grupo B y en algunos casos vitamina C. Sin olvidar que, dependiendo de sus componentes, puede ser un producto de muy alta calidad nutricional y contribuir a la formación de hábitos alimentarios saludables y a la prevención de enfermedades crónicas.

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La mejor alternativa para disfrutar el desayuno es combinar las diferentes opciones de textura, sabor y alternativas que brinda el yogur, que se adapta a los gustos de toda la familia.

La calidad nutricional de un alimento o una comida se mide a través de un concepto quizá muy técnico pero no tan difícil de comprender: un alimento o bebida posee mayor calidad cuantos más nutrientes esenciales aporta por unidad de energía o calorías, y también cuando cada caloría tiene la cantidad mínima posible de nutrientes adversos como los azúcares libres o el sodio.

El concepto de densidad de nutrientes se ha vuelto muy importante en los últimos años por la tendencia creciente de sobrepeso y obesidad, y la necesidad de promover hábitos saludables. En base a este concepto, se considera que una alimentación es saludable cuando está conformada principalmente por alimentos de alta densidad nutricional, mientras que los alimentos de calidad intermedia o mínima no representan más de un tercio de las calorías ingeridas.

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Los alimentos que conforman un desayuno, en particular los lácteos, se cuentan entre los productos de mayor densidad de nutrientes por su aporte de calcio y otros componentes esenciales, y su bajo aporte de sodio o azúcares. Sin embargo, el costo de los alimentos suele ser un factor determinante a la hora de seleccionar las comidas.

Por ello, comparamos diferentes formas habituales de ofrecer un desayuno a los niños: café con leche y una medialuna; leche con polvo de cacao acompañado de galletitas dulces; y un yogur en dos variantes: solo o acompañado de galletitas.

Los cuatro modelos tienen un precio que oscila entre 6 y 10 pesos por desayuno, es decir, un 66% de diferencia entre el más económico y el de mayor costo. Pero a la hora de comparar los valores nutricionales, las dos variantes que incluyen yogur son muy superiores a la de peor calidad (leche con polvo de cacao con galletitas).

Un desayuno con lácteos -destacándose entre estos el yogur como alimento principal- es una forma de contribuir desde los primeros años a una adecuada formación de hábitos saludables, con productos de buena calidad nutricional a un precio conveniente.

*Sergio Britos es nutricionista, director del Centro de Estudios sobre Políticas y Economía de la Alimentación y profesor asociado de la Escuela de Nutrición (UBA).