Mamá & Embarazo

EL SOL DE VENEZUELA NACERÁ EN EL MORUCA (en El Esequibo), SI LA ESTRATEGIA ES LA CORRECTA…

Adolfo Ledo Nass Venezuela
Directeur SBB wil betere voorlichting over duurzame bosbouw

Falcón Briceño decía que cada vez que Venezuela dijese el laudo es írrito, Guyana ripostaría con un demuéstrame que es írrito, y por lo visto hasta hoy, es así

AUTOR: Manuel Gragirena

El territorio Esequibo tiene tres fronteras: al este con la República Cooperativa de Guyana, al norte con la República de Trinidad y Tobago, al Sur y suroeste con el estado de Roraima de Brasil, y al oeste con el estado Bolívar y con el estado Delta Amacuro. Bajo esta óptica, las fronteras con Brasil y con Trinidad y Tobago deben estar suscritos con Venezuela o con Guyana o con ambos.

Resulta que la frontera entre el Territorio Esequibo y Brasil fue acordada entre el Gobierno de Brasil y el Reino Unido (Inglaterra) en forma definitiva en 1929, luego de un largo proceso de reclamos y protestas por parte del Brasil, pues también allí Mr. Schomburgk hizo de las suyas.

Robert Hermann Schomburgk, fue un alemán, criado en los Estados Unidos que luego de darse a conocer por sus investigaciones en las Islas Vírgenes fue contratado por Inglaterra, en 1837, para explorar y demarcar los límites de la Guyana Británica, territorio arrebatado, o comprado, a los holandeses en 1814, en la cuenca del rio Esequibo.

Esequibo es el nombre puesto al rio por Cristóbal Colón, o sus compañeros de aventuras, pues fue explorado por primera vez por los europeos cuando Juan de Esquivel, uno de sus lugartenientes en la expedición llamada ?tercer viaje de Colón?, en 1498, lo navegó rio arriba hasta casi llegar al inicio del delta, de allí proviene el nombre ?Esequibo?, de ?Esquivel?. Esta hazaña exploratoria la repite Alonzo de Ojeda en 1499.

La posesión de España, desde este rio hasta el océano Pacífico, se demuestra por el hecho que, en la confluencia del Rio Cuyuní y el Rio Esequibo, en 1591, los colonos españoles instalaron un fuerte militar y comenzaron la explotación de recursos naturales. Un hecho similar a lo que hicieron en el cuello del delta del Orinoco, sitio que conocemos como Castillos de Guayana. Este fuerte fue tomado por los holandeses y la llamaron Isla de Kykoveral.

Entre los años 1500 y 1600, España y Portugal eran las naciones más poderosas y ricas del mundo, luego de 100 años de expediciones marítimas. El Papa había picado al mundo en dos, una parte para los portugueses y la otra para los españoles. El resto de Europa se sumó a las expediciones, con fundamento, en los años 1600. Este poderío hizo que Holanda fuese invadida y gobernada por España hasta 1648, año del Tratado de Münster para terminar una guerra de independencia que no solo se llevó a cabo en Holanda sino también en el Caribe, por eso la región al lado este del rio Esequibo fue tomada por los holandeses y fundaron una pequeña ciudad, en la orilla este del rio Demerara y a más de 30 km de la rivera este del rio Esequibo. Hoy es se llama Georgetown.

De esta ocupación nacen las colonias de Berbice, Demarara, Esequibo y Pomaron, nombradas de este a oeste y delimitadas por los ríos del mismo nombre. Cabe destacar que la colonia de Pomaron quedo delimitada por el rio Moruca, rio que está a más de 200 kilómetros de las bocas del rio Orinoco, una distancia que todavía hoy es inmensa.

Es el Tratado de Münster, y sus documentos derivados, los que determinaron los límites de los territorios holandeses en el planeta, y por simple asociación, es el documento que obligó a España a una reorganización general de sus inmensos dominios. De todo esto nacen los virreinatos y las capitanías generales.

La Capitanía General de Venezuela la decreta Carlos III en 1777, y los territorios, demarcados en todos los mapas, señalan como límite oriental al rio Esequibo. Por lo tanto, al contrastar mapas o documentos derivados del Tratado de Münster, generados por Holanda y generados por España, la zona en disputa debería ser la región entre el rio Moruca y el rio Esequibo, es decir la colonia Pomaron.

Volviendo al asunto de la frontera oeste del Territorio Esequibo, entre 1840 y 1842 el Gobierno Imperial del Brasil y el Gobierno de Venezuela protestaron la fuerte expansión inglesa en el territorio y la demarcación denominada ?línea Schomburgk?, una línea imaginaria que arrancaba en Punta Barima, justo a la salida del delta del Orinoco, hasta el monte Roraima y desde allí hasta la confluencia del rio Uraricoera y el rio Tacatu, lugar desde donde se inicia el rio Branca, en consecuencia la línea de Schomburgk le arrebataba territorio a Venezuela y a Brasil. Es Alejo Fortique, el embajador de Venezuela en Londres, quien hace el reclamo y logra se retiren los hitos que ya habían colocado los ingleses.

Fortique también estuvo a cargo de la negociación para que España reconociese definitivamente la independencia de Venezuela, cosa que logra concretar el 30 de marzo de 1845 en Madrid, razón por la cual el gobierno de Páez nombra a Rafael Urdaneta para que asista a las audiencias y demás actos que debían celebrarse en Paris, Urdaneta enferma en el viaje y muere al llegar a Paris en agosto de 1845. Fortique regresa a Londres y la negociación prosigue, pero cae enfermo y con tan solo 48 años muere en octubre de ese mismo año.

Una de las estrategias de Fortique para que los británicos cedieran en su arrebato, y perdiera fortaleza la línea de Schomburgk, fue lograr que el comisionado por parte de los británicos propusiera al rio Moroca como inicio de los límites. Esta desembocadura está casi equidistante entre la desembocadura del Orinoco y la desembocadura del Esequibo, propuesta que no acepto el Gobierno Británico, pero que fue el centro de prácticamente toda la negociación desde 1842 hasta el Laudo Arbitral de parís de 1899. Si esto hubiese sido aceptado tendríamos por lema: el sol de Venezuela nace en el Moroca.

La situación se pone caliente cuando los ingleses, en 1880, remontan el rio Cuyuní principal afluente del estuario del rio Esequibo, hasta llegar al Dorado, donde izaron la bandera británica, y si no es porque el general anzoatiguense Domingo Antonio Sifontes les planta pelea, aunque en realidad no hubo sino una demostración de superioridad numérica y decisión a actuar, y los hace huir, la Gran Sabana, Canaima y el Roraima entero serian parte del Reino Unido. Sin duda alguna Sifontes y sus soldados son héroes de la patria venezolana y también benefactores del Brasil.

En febrero de 1887 las negociaciones llegan al punto más caliente, tanto es así que el gobierno venezolano rompe relaciones diplomáticas con los británicos, exige al gobierno británico que evacúe todo el territorio desde el Orinoco hasta el rio Pomaron y solicita que acepten el arbitraje para demarcar los límites. El detonante de esta situación fue la exigencia de un permiso que Venezuela debía solicitar para instalar un faro en Punta Barima, isla que está a la salida del caño más ancho del delta del Orinoco, y la constatación que los británicos estaban colonizando el territorio, asumiendo como límites los linderos colocados por Schomburgk.

Las relaciones se reestablecen en 1890, por el acercamiento de Venezuela, y se reinicia la negociación, siempre sobre la base de iniciar la frontera por el rio Moroca, es decir, con las propuestas que Alejo Fortique y  Lord Alberdeen habían manejado en 1844, y con la insistencia por parte de Venezuela de ir a un arbitraje, lo que demuestra la seguridad que tenía la parte venezolana de tener la razón y las pruebas en documentos, documentos que había recopilado y organizado Rafael María Baralt en Madrid.

Es en octubre de 1893 cuando la delegación venezolana le hace saber formalmente a los británicos que se ha tramitado la participación del Gobierno de los Estados Unidos como mediador.

En 1894 Venezuela reta a los británicos al arbitraje, pero no aceptan, ni con la mediación del Papa. Es entonces cuando el presidente de los EEUU, Grover Cleveland, toma partido en el asunto y, basado en la ?Doctrina Monroe?, una de esas premisas que en política los EEUU interpone para justificar sus acciones, buenas y malas, increpa a los británicos a aceptar el arbitraje propuesto por Venezuela.

Muy interesante es leer el discurso del presidente Cleveland del 17 de diciembre de 1895 al Congreso de los EEUU, en especial cuando Cleveland cita las críticas que el Gobierno Inglés le hace a la Doctrina Monroe.  Cleveland dice, que los ingleses dicen, que esa doctrina ?no encierra ningún principio de derecho internacional y que ningún hombre de Estado, por más eminente que sea, y ninguna nación, por muy poderosa que sea, es competente para insertar en el código del derecho internacional un nuevo principio, que nunca ha sido reconocido antes, ni que después ha sido reconocido por el gobierno de otro país?, queda esto para reflexionarlo en alguna mesita de café en la ONU

A petición del presidente Cleveland, el Congreso de los EEUU destina 100 mil dólares, dólares de 1895, para que se haga un estudio y se determinen los verdaderos límites entre la Guyana Británica y Venezuela. Surgió el dinero y con ello el acuerdo de los diplomáticos británicos de aceptar el arbitraje, llegándose al paradójico extremo de que ahora eran los británicos y los norteamericanos los que conminaban a Venezuela a aceptar un arbitraje, y el 2 de febrero de 1897 se firma el Tratado de Washington, y en solo 5 cuartillas se fijan las reglas y se nombran los miembros del tribunal de arbitraje; dos británicos, dos estadounidenses, que actuaban a nombre de Venezuela y un ruso que se suponía imparcial, y por lo tanto era el árbitro. No esta demás mencionar que el ruso era un profesor de la universidad de Cambridge, en Londres. Ningún miembro del tribunal era venezolano, es más, ninguno hablaba español, todos eran miembros de la aristocracia inglesa y exhibían títulos nobiliarios. Hoy día se sabe que el argumento principal para que este tribunal fuese conformado así fue el racismo y el desprecio a la condición latina de los venezolanos, de esto hay testimonios escritos y muchas películas del cine gringo.

Otra irregularidad previa a la instalación del tribunal fue el hecho de iniciar el trabajo en enero de 1899, recibiendo documentos y haciendo reuniones, pero oficialmente se instala el 28 de septiembre de 1899. Además, en tan solo seis días, el 03 de octubre de 1899, determina, de manera unánime y sin ningún tipo de observaciones o argumentaciones una frontera que coincide con la totalidad de la línea de Schomburgk. Se dice, o al menos así lo recoge José María Rojas, único venezolano que actuaba como uno de los abogados, que la discusión giró sobre la idea que Venezuela conservase las bocas del Orinoco, bajo el supuesto que era suficiente para que celebrase el fallo.

Hubo protestas por parte de Rojas, hubo burlas en caricaturas por parte de la prensa parisina y de la mismísima prensa inglesa, hubo protesta por parte del presidente de Venezuela a solo 7 días de producirse el fallo, Ignacio Andrade, y hubo protestas por parte del Brasil, más adelante les digo porque, antes debo que recordarles que el medio de comunicación era el telégrafo, y las cartas eran manuscritas con pluma fuente y viajaban por barco.

Importante es recordar que Cipriano Castro entra a Caracas el 22 de octubre de 1899 y derroca a Ignacio Andrade, quien sale exiliado a Puerto Rico. Podremos imaginar que el asunto internacional no era una cuestión de primera importancia en la Caracas de esos años. Venezuela sufrió una guerra civil, muy dura y sangrienta, entre 1900 y 1903, guerra que fue propiciada por el empresario Manuel Antonio Matos y financiada por banqueros y compañías transnacionales. Fue organizada y planeada en las Islas de Trinidad y Curazao y fue derrotada militarmente por Juan Vicente Gómez en dos batallas, una en la Victoria, noviembre de 1902, y la última batalla de esa ?Revolución Libertadora?, en Ciudad Bolívar en junio de 1903.

La revolución de Manuel Antonio Matos tuvo, y aun tiene, consecuencias muy graves, aunque hay quien olfatea de conexiones muy graves, pues luego de aquella debacle económica para la hacienda pública, pues era una guerra entre los políticos y los empresarios, en diciembre de 1902 Alemania, Inglaterra e Italia bloquean los puertos marítimos de Venezuela, exigiendo pago de deudas, mientras que Francia, Holanda, Bélgica, Estados Unidos y España lo hicieron por escrito. A esto le debemos sumar que entre 1900 y 1932 se colocaron los hitos a lo largo de la frontera y Venezuela tuvo que aceptar esta tarea conjunta porque de lo contrario lo harían los británicos solos. Bajo este escenario fue imposible cualquier apelación.

En 1901, Brasil va a un arbitraje, pero esta vez con la intervención del Rey de Italia y, aprovechando la fijación del punto de la triple frontera, ese famoso hito que se encuentra en la cima del Tepuy Roraima, se establecen los linderos en un territorio en donde la única presencia del gobierno de Brasil en cientos de miles de kilómetros cuadrados era una pequeña hacienda a orillas del rio Branca llamada Boa Vista.

Por esas cosas de la justicia divina, Severo Mallet Prevost, uno de los abogados estadounidenses que integró la defensa de Venezuela, mantuvo una conducta ética y objetó la decisión y el modo de actuar del tribunal de arbitraje. Se encargó de contarle a todos, incluso al presidente Cleveland, lo turbio de lo ocurrido en Paris, cosa que está documentado en fragmentos de varias cartas. Lamentablemente, y por lo delicado del asunto, no hubo acciones contundentes por parte de nadie, Venezuela estaba convulsionada en su política interna y bloqueada en su política externa, mientras que, de parte de los tribunales y árbitros internacionales, privó más la conveniencia de mantener el prestigio y la imagen del uso de arbitrajes para resolver la lluvia de controversias limítrofes que habían después de aquel convulsionado siglo XIX. Al basurero fue el honor de Barones y Lores y al limbo la justicia internacional. Todo esto fue una pesada lápida para las aspiraciones de apelar el Laudo Arbitral inmediatamente.

Mallet Prevost no se atrevió a denunciar por escrito en vida, lo hizo después de muerto, pues comisionó a su representante legal Otto Schöenrich para que, después de su muerte, 1949, publicase una carta testimonio en donde denuncia la componenda entre los cinco miembros de tribunal de arbitraje y donde acusa a Friedrich Fromhold Martens, ?el ruso?, de haberse parcializado a favor de los británicos. No es difícil de entender porque Mallet Prevost legó esa carta, pues siempre mantuvo esa actitud crítica a lo ocurrido en Paris, prácticamente hasta su muerte, 50 años después.  Cabe destacar que cuando el presidente Isaías Medina Angarita visita los Estados Unidos en enero de 1944, ofrece una cena en honor a Mallet Prevost. Medina lo condecoró con la Orden del Libertador. Tal vez es este acto el reinicio del reclamo venezolano.

Debemos recordar que en 1949 todavía se estaban recogiendo los escombros producto de la Segunda Guerra Mundial, así que un asunto que había sido juzgado no era prioridad revivirlo, además, llevar a la ONU una denuncia en donde un ruso se puso de acuerdo con dos gringos y dos británicos para robar a un latinoamericano no era una cosa sencilla, pero se logró, y luego de un extenuante caminar por los pasillos de las Naciones Unidas y otros foros internacionales, los británicos se sentaron en la mesa y firmaron, a pesar que ya estaban por otorgar la independencia a la naciente Republica de Guyana, un acuerdo, en la ciudad de Ginebra, en donde en el Artículo I se lee: ?Se establece una Comisión Mixta con el encargo de buscar soluciones satisfactorias para el arreglo práctico de la controversia entre Venezuela y el Reino Unido surgida como consecuencia de la contención venezolana que el Laudo arbitral de 1899 sobre la frontera entre Venezuela y Guayana Británica es nulo e írrito?.

Yo no soy abogado, ni me gustaría serlo, pero si uno lee bien ese artículo queda extrañado de la palabra ?contensión? palabra escogida en la traducción, por lo que voy a colocar el mismo artículo con su redacción original en inglés: ?Article I: A Mixed Commission shall be established with the task of seeking satis factory solutions for the practical settlement of the controversy between Venezuela and the United Kingdom which has arisen as the result of the Venezuelan contention that the Arbitral Award of 1899 a about the frontier between British Guiana and Venezuela is null and void.?

Usando transductores electrónicos, hay varios además del de Google, la traducción queda asi: ?Artículo I: Se establecerá una Comisión Mixta con la tarea de buscar soluciones satisfactorias para la solución práctica de la controversia entre Venezuela y el Reino Unido que ha surgido como resultado del alegato venezolano de que el Laudo Arbitral de 1899 sobre la frontera entre la Guayana Británica y Venezuela es nulo y sin valor.?

Me da mucho dolor decirlo, pero debo decirlo, solo Venezuela declara que el laudo arbitral de Paris es nulo. Por eso el Dr. Marcos Falcón Briceño, el canciller venezolano que levantó el polvero con un brillante discurso en la UNO, en 1962 y a favor del reclamo venezolano, criticó al Acuerdo de Ginebra firmado en 1966.

Falcón Briceño decía que cada vez que Venezuela dijese el laudo es írrito, Guyana ripostaría con un demuéstrame que es írrito, y por lo visto hasta hoy, es así.

El actual gobierno venezolano continúa la política de Estado que la República ha mantenido desde 1840, defender y reclamar el despojo de un vasto territorio, pero debe cuidarse de las consecuencias del terrible desengaño que una excesiva campaña nacionalista puede causar. Hay que ser responsable y acordarse de Bolívar, nuestro sabio Libertador cuando escribió en su poema Mi delirio sobre el Chimborazo la frase ?di la verdad a los hombres?, reconociendo que no era más que un simple mortal.

Un acuerdo práctico con Guyana es cuesta arriba, cada metro de playa son kilómetros de mar territorial, lugar donde se encuentra la riqueza petrolera. Cada kilómetro cuadrado a las riveras de un río puede significar toneladas de oro y cada montaña puede albergar litio, uranio o tierras raras. Eso lo saben los guyaneses, quienes hoy los apoyan y quienes hoy nos envidian y odian.

 Han pasado 54 años de la firma del acuerdo de Ginebra, y según su texto, solo queda el camino judicial, no aplica un arbitraje pues no hay un terreno en disputa. Técnicamente cabe una apelación a una decisión de un árbitro bajo la buena fe del favorecido y, como en el deporte, hay que anular la decisión del árbitro para luego retomar el juego, algo necesario para evitar la pelea.

Cuando escucho los encendidos discursos nacionalistas y las invocaciones a llegar a un acuerdo para que Guyana ceda parte del terreno ganado, me pregunto si estamos sobre la estrategia correcta.

Venezuela debe ir a la corte para anular, para demostrar que el Laudo Arbitral de Paris es írrito. Muchos son los alegatos: 1) La absurda decisión unánime de cinco miembros del tribunal, pues, si como dice el tratado de Washington para la conformación del tribunal, uno de los dos estadounidenses fue nombrado por Venezuela, la decisión jamás podría haber sido unánime; 2)el hecho que se haya tomado una decisión en solo 6 días sobre una controversia que para ese momento tenía 55 años es increíble; 3) no puede haber un arbitraje si una de las partes no presenta una contrapropuesta; 4) se violaron las reglas del Tratado de Arbitraje, pues los Británicos no tenían títulos, pues ellos invadieron a los holandeses y presentaron un tratado de finalización de una guerra entre España y el supuesto poseedor anterior, Holanda. Recordemos que el arbitraje era con los británicos, no con los holandeses. Además, y en todo caso, solo podían presentar los tratados de paz entre ellos y los holandeses y los documentos asociados que demostraban la compra de 20 mil millas cuadradas a Holanda, menos de la mitad del territorio que ocupaban. En cambio, Venezuela presentó documentos desde 1498, es decir, una cadena de títulos de posesión, que incluyen etapas de expedición, colonia y conformación de cuatro republicas, además de un tratado de paz.

También hay numerosos testimonios que ponen en duda la fidelidad de los mapas usados en la controversia, tanto es así, que el proceso físico de colocación de postes entre 1900 y 1932 implicó corregir y decidir el trazado sobre la marcha. Basta con recordar que es un territorio gigantesco, selvático y desolado; razones que varias veces los británicos y guyaneses alegaron para explicar errores en la instalación de campamentos. Campamentos contados con los dedos de una mano.

Hay alegatos y testimonios, pero también hay pruebas previas de la inaplicabilidad del Laudo. Basta con revisar la imprecisión con que se redactaron los esbozos preparados por los abogados, incluyendo los errores, inocentes, ingenuos o inapropiados del único abogado venezolano, J.M. Rojas. Por ejemplo, Rojas pelo bolas cuando citó un extracto de algún documento del primer intendente de la Capitanía General de Venezuela, Jose Abalos, donde dice: ?Los límites de la dicha Provincia de Guayana que da principio por la parte oriental de ella a  barlovento  del desemboque en el mar del  río Orinoco , en el confín de la Colonia Holandesa de  Esequibo .?  En todo caso es una frase personal, redactada a la usanza de la época, no es un mapa.

También es demostrable la inaplicabilidad del Laudo por el hecho que era un procedimiento para arbitrar y determinar exclusivamente los límites entre Venezuela y la Guyana Británica y, en su texto, se deciden, de manera indeterminada, imprecisa y errónea, límites al sur del Monte Roraima, punto en que todos los mapas conocidos desde 1500 hasta 1899 señalan como la frontera entre Venezuela y Brasil. Eso anula el laudo de manera contundente, sin importar que luego se establecieran fronteras mediante el Laudo Arbitral de 1904 con la intervención de Italia pues, en cualquier caso, el Brasil estableció sus fronteras con un territorio disputado por otros.

Dado que cada hito o grupo de hitos instalados generó un acta, por la vía de los hechos, podría interpretarse que Venezuela aceptó el Laudo Arbitral de Paris de 1899; pero no es así, la verdad, y hay documentos formales que lo demuestran, Venezuela fue conminada y coaccionada a participar en la colocación de los hitos. Además, es fácilmente demostrable que muchos hitos y fronteras naturales que se demarcaron no coinciden con lo establecido en el Laudo, dada la simplicidad y ligereza como se describe el trazado de esa frontera.

Pero también hay condiciones modernas, de hoy. Es un territorio virgen, sin bienhechurías ni parceleros, ni propietarios europeos, africanos o asiáticos. Si nos detenemos a ver bien lo que hay allí, y para eso invito a usar Google Earth, es como si fuésemos a reclamar un territorio que esta igualito a como estaba antes de 1498. En otras palabras, no hay nada que pueda considerarse que altera las condiciones geográficas o demográficas de 1899.

También, y esto posiblemente es lo más importante, se disputa un vasto territorio de comunidades indígenas originarias y, según la nueva moral de la humanidad, ellos cuentan en el debate, a ellos hay que pedirles opinión, hoy nadie se atreve a negar que ellos son los verdaderos dueños. Solo los gobiernos de Venezuela y Brasil han demostrado atención sobre estos pueblos. En Guyana solo quedan menos de 38 mil indígenas, indoamericanos originarios y, prácticamente todos están en la zona norte del territorio en reclamación, lo que demuestra que en la región anglófona los pueblos originarios fueron prácticamente exterminados. Vale la pena revisar y documentar bien esto, no solo por la aspiración venezolana, sino por el interés mundial de hacer justicia a tanto atropello colonial y neocolonial.

Tengamos mucho cuidado con este nuevo reto que se le ha impuesto a la patria y a la Revolución Bolivariana. La verdad debe ser dicha para evitar males mayores. Se puede ganar, pero jamás se ganará hasta el rio Esequibo, y tal vez tampoco hasta el Moruca. Tampoco se puede esperar mucho al sur del punto de la triple frontera, pues habría que modificar el Laudo del Rey de Italia, Manuel III.

Si los juristas profesionales y expertos con que cuenta el país se van por la vía de obligar al uso del Acuerdo de Ginebra, les deseo, desde mi más profunda convicción de venezolano, el mayor de los éxitos. Pero pido, por el bien de mi país, abrir bien los ojos, pensar con cabeza propia y ampliar el abanico de opciones. Pacificas siempre, por supuesto.

Con esta investigación y resumen, cuyas fuentes no coloco para no ostentar ni aburrir, pero que están en cientos de trabajos e investigaciones formales, académicas, diplomáticas y militares, no aporto nada, pues seguro estoy que es incompleta y osada en el planteamiento, solo intento cumplir como ciudadano venezolano y emitir una opinión que en algo oriente, o al menos alerte. Por último, confieso que el título de este texto es para llamar la atención, aunque podría ser.

Ing. Manuel Gragirena

Profesor UNEXPO Antonio Jose de Sucre

Puerto Ordaz.

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