Vida & Psicología

Facebook, un aliado de los argentinos que se van

La Nacion / Están lejos. Se fueron por amor, en búsqueda de trabajo o por hambre de aventuras. A la vez están cerca: se juntan, hacen asados, «mateadas» o partidos de fútbol. En Singapur, Escocia, Angola, Bali o Egipto, los argentinos que emigraron se sienten cerca gracias a Facebook, que les permite unirse en grupos virtuales diferenciados por el nombre de las ciudades.

Allí se consultan por oportunidades de trabajo, alquileres de casas, organizan eventos de días patrios argentinos o hasta planean encuentros para ver mundiales. «¿Se consigue Fernet Branca en Singapur?», pregunta Ángel D., miembro del grupo de argentinos en ese país, que cuenta con 142 suscriptos. Las respuestas, de otros que emigraron, son afirmativas.

Pero esa es sólo una de las preguntas estándar que se repiten en todos los grupos, que suelen tener fines más amplios. Así, al menos, lo explica María Inés Perez, que vive hace 9 años con su marido y sus 3 hijos en Singapur, destino al que fueron por trabajo de él. «Hace muchos años que organizo los eventos para la comunidad argentina de aquí, como los festejos para el 25 de Mayo, picnic del Día de la Primavera y fin de año», cuenta. Allí, su marido se encarga de organizar partidos de fútbol los domingos y sus respectivos asados, y cuando hay mundiales las puertas de su casa «están abiertas y llegamos a ser 40». Pero lo que más rescata María Inés son los lazos: «Todos estamos en la misma. Lejos de la Argentina, familias y amigos. Los vínculos que se crean son increíbles. Vivir aquí es lindísimo y es muy cosmopolita, pero poder acercarnos como argentinos y mantener nuestras tradiciones es como tocar un poquito de tu país».

Nadine Cameron se fue por amor. Se enamoró de un escocés, dejó Córdoba Capital y hace 7 años vive en Anstruther, en la costa oeste de Escocia, con su marido y su hijo. Ella participa en Argentinos en Escocia (974 miembros), un grupo que armó una amiga, también argentina, pero que vive en Glasgow. «De a poco se fueron agregando argentinos que viven acá o que quieren venirse a vivir. Así conocí a otros que están en otras ciudades, como Aberdeen o Edimburgo», dice.

«El grupo se usa para dar tips o consejos -agrega- como para los recién llegados que buscan departamento o trabajo, o sobre cómo hacer para realizar algún trámite.»

Desde otro continente Laura Roldán (46) dice: «Acá no viene cualquier persona. Los que emigran a Angola son muy selectivos». Ella es rosarina y hace dos años vive en Luanda, y trabaja como chef en un restaurante de un colega portugués que la convocó para trabajar allí. Laura cuenta que los compatriotas con los que se encuentra en esa ciudad son, por lo general, familias que emigraron por trabajos relacionados con el rubro petrolero: «Los conocí gracias a Facebook. Ya somos 3 administradoras que armamos el grupo hace 3 meses, tenemos 116 miembros y nos propusimos hacerlo para que la gente pueda participar, intercambiar información y comunicarnos entre nosotros», dice.

Más arriba en el mapa están ellos: se conocieron por chat en 2012. Al año se casaron. Pero uno de los dos tenía que abandonar su país. Así fue como Marcela Rodríguez Bugallo se mudó a Alexandría, Egipto, porque su flamante marido es de allí. Sin amigas y sin hablar el idioma, allí conoció a otra argentina, que resultó ser la administradora del grupo Argentinos en Egipto (509 miembros), y fue ella quien la invitó a reuniones con mujeres de habla hispana. A través del chat, Marcela dice que se siente acompañada, y asegura que esa sensación es aún más fuerte cuando se reúnen «porque por momentos parecería que estás en la Argentina, no te sentís tan sola y perdida en un mundo tan diferente al nuestro, como lo es aquí, un país árabe-musulmán».

En una isla del globo, desde Bali, Mateo Camm cuenta: «Al principio no quise contactarme con argentinos para aprender rápido el idioma indonesio, pero después de que logré hablar fluido comencé a conocerlos por Facebook». Mateo dejó Córdoba Capital hace más de un año y se fue de viaje por Indonesia en busca de nuevas aventuras. A los dos meses se dio cuenta de que le gustaba tanto vivir allí que decidió quedarse. Buscó trabajo como programador Web y se asentó en Bali. No quiere volver, pero sí le gusta juntarse en la playa cristalina a tomar mate con compatriotas, ir a buscar a argentinos al aeropuerto o comer comida típica en la casa de una familia -también argentina- que vive en Jogjakarta, otra ciudad. Asegura que el grupo de Facebook Argentinos en Bali (192 miembros) lo hace sentirse «más acompañado, sobre todo cuando hace muchos días que no hablo español».

El fenómeno se extiende a ciudades cosmopolitas como Londres (3039) y París (9975), pero también a otras más lejanas.

Los argentinos se reúnen virtualmente en Islandia (92 miembros), Tasmania (76), Malta (369), Corea y Taiwán (603), Alaska (64), Croacia (95), Filipinas (176), Chipre (376), Japón (672), por nombrar algunos puntos geográficos donde ubicarlos, como si un grupo virtual pudiera tener coordenadas exactas y ubicación en el mapa. Y si se los suma a todos los miembros citados hay más de 17.500 argentinos que viven en diversas ciudades y que se conectan a través de mensajes virtuales.

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