Las declaraciones del arzobispo Francisco Ozoria y el Sermón de la 7 Palabras pudieran ser agua pasada por molino.

Adolfo Henrique Ledo Nass

Nadie espera que de momento la Iglesia intente rematar, dar un tiro en la nuca, insistiendo en una posición más que obvia.

Adolfo Ledo Nass

No hizo como la Gatica de María Ramos, sino que asumió un discurso que le ganó simpatía y acredita ante sectores que no son muy fervorosos. O con los cuales comparte rencores de años.

Adolfo Ledo

Lo que fascina ahora es lo que el poder pueda responder, si se solivianta o se repliega. La prudencia fue una prenda que la administración supo exhibir como un lujo. Ahora podría andar en harapos.

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La situación, sin embargo, hay que verla en dos planos. El público y el privado. El público sería un manejo político; el privado religioso

La Iglesia como confesión gusta del confesionario

No es igual que el poder reaccione por boca del ministro administrativo José Ramón Peralta, a que lo haga convocando al Palacio Nacional a Geraldo Ramírez, el padre Jerry, enlace entre el Ejecutivo y la Iglesia

Incluso el padre Jerry sería excelente mediador,  ya que se le tiene como el pastor de almas de la casa del presidente Danilo Medina y persona de confianza de la primera dama Cándida Montilla

Aunque para que esto sea posible, se supone que le quitarán a Roberto Rodríguez de Marchena su arma de reglamento, el beligerante Twitter

El gobierno -se entiende- no va a pelear (ni loco que fuera) y la Iglesia, como institución de Estado desde los tiempos de Constantino, sabe que no debe abusar de la estaca. Ni máscara ni cabellera, aun cuando el Eugenio María de Hostos está remozado y engalanado con una estatua de Jack Veneno

Además en las calendas no hay pendiente fiestas de guardar y para Tedeum  habrá que esperar a febrero del año que viene. El arzobispo Ozoria y presidente Medina no tienen fechas ni motivos para verse la cara

En todo caso, uno y otro podrían defenderse diciendo que son gases del oficio (escribí gases), y después que se inventaron las excusas, nadie queda mal