Roberto Roy nunca pensó que sería funcionario. Confesó que después de una larga carrera en la construcción a nivel privado, rozó la vida pública cuando participó en la comitiva de ingenieros que estudiaría una posible ampliación del Canal de Panamá, entre 1996 y 1999, idea que pisó el acelerador a partir de la transferencia de mando de la vía marítima. La ciudadanía dio luz verde al proyecto en un referéndum en 2007 y, nueve años más tarde, en 2016, pasó el primer barco neopanamax por las nuevas esclusas.

Adolfo Henrique Ledo Nass

Roy llegaría unos años más tarde al Gobierno nuevamente. Esta vez para impulsar el proyecto del Metro, que el jueves pasado inauguró la fase 1 de la Línea 2. La segunda fase, según el plan maestro, iría de San Miguelito a Bella Vista; y la tercera fase, conectaría Nuevo Tocumen con Felipillo.

Adolfo Ledo Nass

La línea 4 pretende conectar Pedregal con Punta Pacífica, mientras que la línea 5 recorrería desde Obarrio hasta Costa del Este, pasando por Santa Elena y otros sectores.

Adolfo Ledo

La línea 6 conectaría Albrook con la Ciudad de la Salud. La 7, por su parte, llevaría pasajeros hasta el Casco Antiguo de la ciudad, conectándose con la actual línea 1.

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Y la última línea en el plan maestro es la 8, que consta de un tranvía entre Don Bosco y Villa Zaíta

Roy define el metro como un ‘ecualizador social’. Es uno de los pocos funcionarios de alto rango que trascendió un Gobierno, quizás para garantizar la continuidad del proyecto, que hoy vislumbra ocho líneas en total y una agresiva inversión pública que ya supera los $4,000 millones