La Nacion / *1. El capítulo “The Panic in Central Park” Charlie reapareció en un capítulo centrado en Marnie.Foto:Archivo Una de las decisiones narrativas más radicales que ha tomado Lena Dunham en Girls fue la de revisitar al personaje de Charlie (Christopher Abbott), el ex novio de Marnie (Allison Williams) a quien seguramente varios espectadores ya tenían olvidados. Recordemos que el actor dejó la serie luego de varias disputas creativas con Dunham y, en consecuencia, su subtrama se resolvió en off, siendo Marnie la encargada de poner en palabras qué había sucedido con él. En síntesis: en pleno apogeo laboral, Charlie la había dejado. En “The Panic in Central Park” toda la atención está puesta sobre el personaje de Marnie (lo que a priori no era muy atractivo), quien necesita tener una epifanía que la conduzca a concluir su matrimonio con el irritante Desi (Ebon Moss-Bachrach). Esa epifanía llega gracias a un encuentro fortuito con Charlie, quien luce completamente diferente a nuestro vago recuerdo de él: vive en un departamento en ruinas, es un dealer, heroinómano y habla con un acento extraño.

¿Qué pasó con el otrora esquemático Charlie? Muy poco se dice al respecto, pero el suicidio de su padre debió haber sido el golpe que lo arrojó al vacío. Dunham nos obliga a enfrentarnos a su metamorfosis con una mezcla de dolor y desconcierto, mientras Marnie pasa todo un día (y noche) con él y hace lo propio: confrontar la realidad y llegar a su casa para pedirle el divorcio a su marido. “The Panic in Central Park” es uno de los pocos episodios que Dunham escribió para esta temporada y su reencuentro con Abbott (un actor bestial al que pueden ver en la indie James White ) terminó gestando el mejor capítulo de Girls en mucho tiempo.

Dato: el episodio “Japan” está estructurado de manera similar, pero con Shoshanna (Zosia Mamet) como figura excluyente y está casi en el mismo nivel de excelencia que el que nos ocupa.

  *2. Jenny Slate, invitada de lujo para el último capítulo Jenny Slate revitalizó la serie con una breve aparición.Foto:Archivo Continuando con la línea de revisitar personajes de temporadas pasadas, en el capítulo “Love Stories” (también co-escrito por Dunham y dirigido por uno de sus actores, el enorme Alex Karpovsky) reaparece Tally Schifrin (Jenny Slate), la contrafigura de Hannah, una escritora que fue publicada en reiteradas oportunidades, convirtiéndose en esa “voz de la generación” sobre la que Dunham tanto reflexiona en Girls (al menos en sus inicios). La primera aparición de Sally, al igual que la de Charlie, es completamente opuesta a la segunda. Si bien en un principio Hannah la detestaba por una cuestión que respondía estrictamente a celos profesionales, en el penúltimo capítulo de Girls, Tally la invita a pasar todo un día juntas (andando en bicicleta como homenaje al film Amigas para siempre, entre otras actividades) para, en un momento de vulnerabilidad, rebatir ese preconcepto que Hannah tiene de ella.

El éxito le llegó de manera tan precipitada a Tally, que ella confiesa sentirse presa de su propia construcción, dejando que la vanidad opaque su verdadera personalidad. Lo que deja entrever su monólogo es que no es fácil separar al autor de la construcción ficcional – especialmente cuando uno escribe desde la autorreferencialidad -, diatriba que sin dudas fue escrita por Dunham en relación a sí misma y a la que Jenny Slate le aporta una naturalidad que nos remite indefectiblemente a su gran protagónico en la película Obvious Child.

 

*3. Andrew Rannells tuvo un mayor protagonismo Corey Stoll y Andrew Ranells en Girls.Foto:Archivo Uno de los riesgos de delinear un personaje prototípico de “amigo gay” es, precisamente, el de caer en los estereotipos. Girls usó por mucho tiempo a Elijah (Andrew Rannells) para cumplir dos funciones: la de decir hilarantes ocurrencias y la de acompañar a Hannah como sidekick, especialmente en la cuarta temporada que transcurre en Iowa. Y si bien en esos dos planos Rannells se lucía sin problemas, uno intuía que Elijah daba para mucho más, como la quinta temporada lo terminó demostrando. Desde su tumultuosa relación con Dill Harcourt (interpretado por Corey “Peter Russo” Stoll) hasta su amistad impensada con el padre de Hannah – quien encuentra en Elijah a su confidente luego de contarle a su familia que es gay -, Elijah tuvo sus propios conflictos y dejó de funcionar como apéndice de otros personajes.

En el episodio “Love Stories”, cuando confronta a Dill para decirle que quiere estar en una relación monógama pero es rechazado en el intento, Rannells muestra una faceta actoral que trasciende lo conocido (su enorme talento musical y su timming cómico) y que parece ser el germen de una reconstrucción de Elijah como personaje sensible y consciente de su espíritu a la deriva que ya no lo colma como antes.

*LO PEOR: *1. Hannah y Marnie, dos personajes que desafían la paciencia Marnie y Hannah, menos queribles de lo habitual.Foto:Archivo Cabe aclarar que un personaje (televisivo o de cualquier índole) no tiene por qué generarnos empatía o estar ahí para nuestro agrado. Por el contrario, cuanto más complejos sean, mejor será la historia que los contiene. No es el caso de Hannah y Marnie. Al menos no en la quinta temporada. Mientras Hannah hace cosas sencillamente incomprensibles (desde mostrarle sus partes íntimas al director del colegio en el que trabaja hasta hacerle sexo oral a su amigo Ray contra su voluntad), Hannah adquirió un grado de egocentrismo que la llevó a perder el foco. En este sentido, Dunham ya no aborda a su personaje central como en la segunda temporada, cuando su breakdown nos hablaba de la imperfección desde un lugar mucho más reconocible. Por el contrario (y lamentablemente), ahora lo hace desde la provocación vacía.

Algo similar sucede con Marnie, otra joven de narcisismo galopante que hace y deshace vínculos con extrema rapidez (nada bueno puede salir de su súbito interés por un enamoradísimo Ray) y que solo es capaz de hablar de sí misma, sin reconocer el entorno o las preocupaciones ajenas. Claro está que en ambos casos se trata de una deliberada búsqueda de deconstruir la noción de mujer impoluta (deconstrucción que es el leitmotiv de Girls ), solo que Dunham llevó esa necesidad a un nivel intolerable.

*2. Jessa, Adam y un romance caprichoso Adam y Jessa, dos personajes a la deriva juntados por Lena Dunham.Foto:Archivo Jenni Konner, habitual colaboradora de Dunham en los guiones de Girls, recientemente reconoció que el motivo por el cual se decidió vincular románticamente a Adam (Adam Driver) con Jessa (Jemima Kirke) fue porque notaron que había muchísima química entre los actores. Eso es algo que no le podemos discutir a Konner, pero al mismo tiempo la unión de ambos personajes resulta trillada y perezosa. A fin de cuentas, tanto Adam como Jessa son dos personas intempestivas, pasionales y atormentadas por un pasado de adicciones. Cuando éstas similitudes se ponían en función de una amistad entre ellos – amistad que dio algunas de las escenas más genuinas de la serie -, la pareja tenía un interesante propósito. Sin embargo, cuando se cayó en el cliché de “amor prohibido/traición a Hannah”, la trama Adam/Jessa descarriló.

Como prueba de cierta disfuncionalidad tenemos “I Love you Baby”, último capítulo de la quinta temporada en el que, por el fantasma de Hannah que los rodea y los priva de autonomía para disfrutar del noviazgo, ambos trasladan una discusión válida a una pelea violenta que la propia Konner filma como viñeta cómica cuando, en realidad, es mucho menos sana y agradable de lo que se nos quiere convencer.

  Girls volverá con su sexta y última temporada el año próximo por la pantalla de HBO.

¿Qué opinan de la quinta temporada de Girls? ¿Estuvo a la altura de las anteriores? En esta nota: Lena Dunham LA NACION Canal Espectáculos Series