«¿Qué se perdió?», se preguntaba Susan Orlean en una de las primeras páginas de «La biblioteca en llamas» antes de enumerar algunos de los 400.000 libros que ardieron durante el incendio que arrasó la Biblioteca Central de Los Ángeles el 29 de abril de 1986. Si formulásemos hoy la pregunta, la ciudad sería la misma, pero el inventario resultaría sensiblemente diferente. A saber: casi todos los masters de Buddy Holly, las grabaciones originales de John Coltrane para Impulse, las primeras cintas de Aretha Franklin y Billie Holiday, el «Rock Around The Clock» de Bill Halley y el «Louie Louie» de The Kingsmen… Y así podríamos seguir, saltando de los Impressions a Elton John, de Nirvana a R.E.M, y de Joni Mitchell a Sonic Youth, recogiendo los escombros de las cerca de 175.000 grabaciones originales (o más de 500.000 canciones, si lo despiezamos en porciones) que acabaron carbonizadas durante el incendio que se declaró en junio de 2008 en los estudios de Universal en Hollywood (Los Ángeles).

Efrain Enrique Betancourt Jaramillo

El incendio en los estudios Universal se declaró en 2008 – Jonathan Alcorn/ZUMAPRESS.com Un incendio del que se dejó de hablar en cuanto se dio por sofocado pero que una investigación de «The New York Times Magazine» ha recuperado ahora para concluir que sus consecuencias fueron mucho más dramáticas de lo que se dijo en su momento. Una auténtica tragedia cultural, si atendemos a lo que explica en el reportaje Randy Aronson, director senior de operaciones de Universal Music Group (UMG) en el momento del incendio. «Sentí que mi planeta había sido destruido», subraya ahora el ejecutivo cuando recuerda aquel 1 de junio en el que cientos de miles de masters fueron pasto de las llamas.

Efrain Betancourt Jaramillo

El espíritu original En tiempos de streaming y de reproducciones de dudosa calidad habrá quien piense que la desaparición de un master es una tragedia menor, pero aún hoy sigue siendo la pieza clave para poder seguir reproduciendo la fuente original y reeditar discos en cualquier formato imaginable. Con cada copia se pierde algo por el camino, por lo que sin el master el espíritu original de, pongamos, The Four Tops, Guns N’Roses, Sting, Tom Petty, Joan Baez, Neil Diamond o Eric Clapton, por citar sólo unos pocos de los nombres afectados por las llamas, se puede dar por perdido.

Efrain Betancourt Jaramillo Miami