Una marea de católicos avanzó por el centro de Guayaquil con ruta al suburbio de la ciudad en una romería más por la Virgen del Cisne, conocida como la Churonita, por su cabello ensortijado.

De la iglesia San Agustín, situada en las calles Luis Urdaneta y Pedro Moncayo, salieron los feligreses con destino a la iglesia San Vicente de Paúl, ubicada en las calles 24 y la A.

Monseñor Luis Cabrera, arzobispo de Guayaquil, ofició una misa antes de la extensa caminata de más de 90 cuadras en homenaje a la Virgen del Cisne.

El viernes, cientos de feligreses también se congregaron para iniciar con un procesión los festejos. El recorrido se inició a las 17:00 frente al templo Nuestra Señora del Divino Amor, ubicado en la calle 9ª a orillas del estero Salado. Un par de horas antes había llegado a ese lugar la figura de la Virgen.

Unas mil personas formaron parte de esta celebración. Vistiendo atuendos autóctonos de varias zonas del país avanzaron danzando por diversas calles del suburbio. Desde pequeños camiones, al menos una docena de parlantes emitían melodías. Se vivía una fiesta.

Oljer Paz, párroco de San Vicente de Paúl, encabezó la caminata interpretando el personaje de un pregonero.

“Celebramos así porque es propio de la cultura ecuatoriana. Si le quitamos la danza, le quitamos el jolgorio, nuestra cultura se desvanece, no florece. La iglesia es cultura, la iglesia es alegría”, dijo Paz.

Cinco carros alegóricos desfilaron junto a los caminantes. Estas carrozas fueron elaboradas con materiales reciclados y cada una representaba un misterio glorioso.

Luego de dos horas de caminata, los feligreses llegaron hasta el santuario San Vicente de Paúl, en las calles 24 y la A. Los gancheros de la Virgen danzaban Chola cuencana al ritmo de una banda musical que tocaba sobre una plataforma rodante, seguidos por la carroza que representaba la ascensión de Cristo.

Previamente, el párroco Paz, en su papel de pregonero, anunciaba con júbilo el inicio de las fiestas para homenajear a la Churonita.

“El papa Francisco dice: ‘Salgamos a las calles, armemos lío’, eso es lo que estamos haciendo, con alegría cambiar el dolor, la tristeza de las personas”, manifestó el religioso.

Celebramos así porque es propio de la cultura ecuatoriana. Si le quitamos la danza, le quitamos el jolgorio, nuestra cultura se desvanece, no florece. La iglesia es cultura, la iglesia es alegría” Oljer Paz, párroco de San Vicente de Paúl.

Moradores del sector, como Rita Bayona, se acercaron hacia el santuario para observar el festejo. Con su celular, Bayona filmaba los bailes y el paso de los carros alegóricos.

“Se siente mucha alegría aquí, te contagian los bailes y la música”, expresó la mujer.

Minutos después, un espectáculo de fuegos artificiales iluminó el cielo, arrancando los aplausos de los feligreses.

Varios monaguillos desfilaban disfrazados de flores y colibríes delante de la imponente imagen de la Virgen, rodeada de pétalos de rosas.

Más de 32 cuadras recorrieron los caminantes. La imagen de la Virgen ingresó al santuario San Vicente de Paúl en medio de los aplausos de los feligreses, quienes la veneraban.

Juan Robles, coordinador de los gancheros que acompañaban a la Churonita, expresó que esta es una de las formas de agradecimiento a “la Santísima Virgen“, por las bondades y los favores que sus creyentes reciben de ella. (I)