Otras Noticias

La cancha sintética de hockey que sigue siendo «un rollo»

La cancha, con un costo de medio millón de dólares, debió estar lista a finales de noviembre de 2018 para el montaje de la grama artificial, luego de haber vencido el movimiento de tierra a lo largo de 90 metros por 50 de ancho, en un área aledaña a la sala polivalente Giraldo Córdova Cardín

Sísifo, rey de la mitología griega, habría optado por quedarse empujando la piedra que caía, una y otra vez, antes que cargar el peso de la cancha sintética destinada a la práctica de hockey en Ciego de Ávila, la cual, hace más de cuatro años, pugna contra el inmovilismo para llegar a una meta que todavía no alcanza.

Como la emblemática canción de los Van Van, el montaje del campo –responsabilidad de muchos actores– avanza a pasos de buey cansa´o, azuzado solo después de recientes visitas de las autoridades del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder).

A finales de septiembre, Raúl Fornés Valenciano, vicepresidente primero del Inder, y Omar Venegas Echemendía, también vicetitular del organismo, indicaron que «los plazos de entrega no pueden seguir dilatándose, pues frenan el desarrollo de la disciplina en el territorio y en el país».

Ojalá haya sido este el ultimátum para que, el 19 de noviembre, Día de la Cultura Física, queden listos los tres objetos de obra comprometidos: la nivelación del terreno, la cerca perimetral y el back stop (baquestor, como decimos los cubanos).

La preocupación trasciende a los jugadores y se empoza en otros que nada tienen que ver con el mejor deporte colectivo en Ciego de Ávila: 14 veces campeón nacional en la primera categoría, con 21 títulos juveniles –ambos resultados en el sexo masculino–, y el añadido de haber obtenido medallas por 22 años consecutivos. En el femenino la cosecha es más modesta: un campeonato en la primera categoría y cuatro en la de bisoñas.

En la actualidad son campeones nacionales masculinos en los escolares, juveniles y mayores. De conjunto, ningún otro deporte colectivo en Cuba exhibe tantos trofeos, razones para merecer con creces que la donación de la cancha, por la Federación Internacional de la disciplina, se instalara aquí. Sin embargo, el gesto no ha sido recompensado.

En un inicio se pensó dejar ambos terrenos en La Habana, pero hubiera sido injusto ante el esfuerzo avileño.

CUATRO AÑOS DE ODISEA

En septiembre de 2017 llegaron los componentes donados y, hasta hoy, los atrasos deberían haber provocado –según la lista de empaque– el vencimiento de una parte de los elementos químicos: adhesivos y resinas, sin descartar posibles daños en la grama, por permanecer varios años a la intemperie, aunque alguien se condolió y ahora está en mejor resguardo.

Sin embargo, para beneplácito de todos, las pruebas realizadas en los últimos días arrojaron que todavía los productos no han perdido las características originales, confirmó a Granma Ángel Manuel Marín Hernández, comisionado provincial de hockey sobre césped.

La cancha, con un costo de medio millón de dólares, debió estar lista a finales de noviembre de 2018 para el montaje de la grama artificial, luego de haber vencido el movimiento de tierra a lo largo de 90 metros por 50 de ancho, en un área aledaña a la sala polivalente Giraldo Córdova Cardín.

Como parte de la obra, la Empresa Provincial de Mantenimiento Vial vertió unos 5 000 metros cúbicos de material rocoso (1 200 más que lo calculado), además de encargarse del desbroce, la excavación, el vertimiento de relleno, nivelación y compactación, servicios que costaron unos 700 000 pesos.

Tormentas tropicales, mal drenaje, exceso de humedad, deficiente compactación, desniveles en el terreno, daños en los muros de contención, incumplimiento del cronograma planificado, hasta el robo de una parte de la cerca perimetral y medios paralizados por falta de combustible fueron, más que tropiezos, talanqueras que impidieron el avance de la obra. Pasaron dos años para que una parte de ella fuera incluida en el plan de inversiones de la provincia. La otra fase está prevista para 2022, ¡cinco años después de que llegaran los elementos de la cancha!

¿Para qué? preguntan quienes solo han visto crecer los atrasos, como han constatado directivos del deporte y también Andrés Zirulnikoff, representante de la empresa argentina Forbex, especialista en el montaje de este tipo de terreno sintético. El propio Zirulnikoff, a mediados de febrero pasado, confirmó al periódico Invasor que «la construcción de la sub-base (previa a la capa asfáltica) fue más lenta de lo esperado y, al quedar finalizada y aprobada, la ejecución del asfalto no dio los resultados planimétricos necesarios. La explicación que recibimos para esto es que, aparentemente, la maquinaria disponible allí no alcanza el nivel tecnológico requerido para obtener la planimetría adecuada en pos de instalar un campo de hockey », algo que se corresponde con la realidad a pie de obra.

«Ninguna de las dos pavimentadoras empleadas aseguró el margen de error en el asfaltado, que debía de ser de más o menos un centímetro», asegura Marín Hernández, quien argumenta que ahora la solución está en culminar los trabajos con el amortiguante, una mezcla de caucho molido con poliuretano, que sirve para compensar y disminuir el efecto de choques, sacudidas o movimientos bruscos.

¿TROPIEZOS PARA EL ADELANTO?

Eliberto Sarduy, el avezado entrenador por cuyas manos pasaron casi todos los títulos del hockey avileño, era uno de los que, desde hace tiempo, pensaba haber estrenado la cancha sintética, la cual «se diferencia sustancialmente de la de arcilla y responde a las exigencias de ese deporte en el mundo. Una no se parece a la otra. La tendencia es la construcción de terrenos sintéticos. La nuestra responderá a esa exigencia y, en lo adelante, podremos formar mejores atletas». Pero por lo que ha visto, no cree que la grama esté lista en los plazos fijados.

Por el contrario, y a pesar de los tropiezos, Leonardo Rodríguez Sánchez, director provincial de Deportes, está convencido de que para el 19 de noviembre terminarán los tres objetos de obra planificados antes de continuar, en 2022, con los otros, incluidos los locales socioadministrativos.

Sin embargo, una vez finalizada esta primera fase, habrá que esperar por la llegada de los especialistas extranjeros encargados del montaje, labor que se torna embarazosa porque, además de no disponer en Cuba de expertos para hacerlo, el cronograma se desfasó del tiempo previsto y, ahora, «aunque tratemos de contactar con ellos, pudieran tener otros compromisos», aclara Rodríguez Sánchez.

Si alguna enseñanza deja la construcción del terreno sintético de hockey de Ciego de Ávila es la necesidad impostergable de sobreponerse al mal manejo de los recursos financieros, humanos y materiales, pues en todo momento el terreno, aun cuando fue fruto de una donación, también resultó presa de la incertidumbre que afectó la calidad de la obra, el plazo de entrega y la integralidad de un proceso inversionista marcado por continuos tropiezos.

Más de tips Femeninos