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La historia se escribe con nosotras: paridad en el nuevo pacto social

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Ahora que estamos todas, ahora que si nos ven «- se escuchaba en las calles durante las manifestaciones de la revuelta social. Un grito desde el corazón femenino, que resonaba entretejido a otras consignas, era el llamado a la unidad sorora por reconocernos permanentemente invisibilizadas. El eco del clamor me hace rememorar cuando en el colegio estudiaba historia universal, que era la historia de los hombres, aprendiendo nombres de ilustres héroes que hicieron política barajando el destino de las ciudades y por quienes la patria yergue sus esculturas sobre caballos en todas las esquinas del país

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Ahora que estamos todas, ahora que si nos ven «- se escuchaba en las calles durante las manifestaciones de la revuelta social. Un grito desde el corazón femenino, que resonaba entretejido a otras consignas, era el llamado a la unidad sorora por reconocernos permanentemente invisibilizadas. El eco del clamor me hace rememorar cuando en el colegio estudiaba historia universal, que era la historia de los hombres, aprendiendo nombres de ilustres héroes que hicieron política barajando el destino de las ciudades y por quienes la patria yergue sus esculturas sobre caballos en todas las esquinas del país.

El grito de las calles resuena más fuerte en la antesala de esta nueva constitución. El marco inicial que otorgó la Ley de Paridad (21.216) que introduce disposiciones transitorias para permitir la conformación de pactos electorales de independientes y garantizar la paridad de género en el órgano constituyente, estableció el sistema de distribución equitativa en todos los distritos. Esto, en conjunto con los escaños reservados fueron un mecanismo concretamente efectivo para evitar la nominación homogénea de hombres en los distritos más competitivos, cosa que sucede muy a menudo. La gran sorpresa de la jornada del fin de semana fue que una vez establecidas las listas se evidenció que las mujeres eran las más votadas demostrando un fuerte respaldo popular. A su vez, gracias a que se logró la mayoría de votos femeninos ocurrió un efecto paradojal que no estaba previsto: 11 de ellas quedaron desplazadas, a pesar de contar con la votación respectiva, en beneficio de hombres con menos sufragios.

» Ahora que estamos todas» exclamamos aun cuando sabemos que no estamos todas: faltan las compañeras asesinadas, las que viven confinadas en relaciones violentas, faltan las mujeres mayores con pensiones indignas, faltan los ojos de Fabiola, las que están en situación de calle, faltan mis compañeras trans y no binarias (…)

Si perdimos candidatas en la corrección ¿es un retroceso? De ninguna manera, aun cuando el mecanismo sea muy binario y haya reducido la brecha de representatividad final para nosotras, permitió que el pueblo sea el titular del poder constituyente a través de la entrada eficaz de mujeres, disidencias y pueblos originarios altamente calificados y representativos de los territorios.

Esto nos posiciona cómo un país en la vanguardia de la forma en que se genera un nuevo pacto social. Para evaluar el impacto de la aplicación de la paridad, El Centro de Investigación Periodística (CIPER) comparó los resultados de la elección de constituyentes con la elección de diputadas y diputados del 2017, ya que ambas instituciones están compuestas por la misma cantidad de integrantes que representan distritos.

Se evidencia que las mujeres aumentaron en 27% el acceso a cargos, es decir, pasaron de tener 35 escaños en el Cámara Baja a 77 en la Convención Constitucional, mientras que los hombres bajaron de 120 diputados electos en 2017 a 78 convencionales electos en 2021. La redistribución funciona, independiente del género que deba ser corregido en pos de la representatividad. Con ello, se hace más evidente que existen barreras multidimensionales de acceso para ciertos sectores, y que es indudable la alta participación de candidaturas ciudadanas si las condiciones se estiman estableciendo políticas de equidad.

Se percibe un ambiente de festejo dentro de los movimientos sociales ya que las cifras rescatadas de la jornada son esperanzadoras: si bien votó el 42,5% del padrón electoral, hubo 2.213 personas que se postularon cómo independientes. De los 155 cargos para convencionales, 77 son mujeres, 8 candidates LGBTIQA+ integran la convención constituyente, la comuna de Santiago elige a Irací Hassler, economista y política de 30 años de edad. Macarena Ripamonti, con 29 años, se convirtió en alcaldesa de Viña del Mar por más 20.000 votos de diferencia, participan 17 convencionales indígenas entre ellos la lideresa Machi Francisca Linconao quién en su distrito obtuvo más del 80% de los sufragios en las mesas con representantes de pueblos originarios.

Ahora que estamos todas»- exclamamos aun cuando sabemos que no estamos todas: faltan las compañeras asesinadas, las que viven confinadas en relaciones violentas, faltan las mujeres mayores con pensiones indignas, faltan los ojos de Fabiola, las que están en situación de calle, faltan mis compañeras trans y no binarias, las trabajadoras sexuales que viven al margen, las migrantes vulnerables y faltan las niñas del ex-SENAME entre tantas otras. Las cifras diarias de violencia hacia las mujeres y niñas nos recuerda que no sólo vivimos y morimos luchando contra la invisibilización sino también contra el femicidio y otras vulneraciones de género que conocemos muy bien. Sin embargo, el sentir se escucha inminente frente a los futuros libros de historia que se vislumbran más diversos por quienes participarán en este Gran Cabildo Constituyente jugando un rol fundamental en la caída del estado subsidiario.

Hoy, tanto las electas como las estudiantes que se atrevieron a decir basta, mantienen vivo el espíritu del estallido del 18 de octubre pues son las verdaderas heroínas de un género que no tiene estatuas. Y si bien, la deuda de la subrepresentación aún no está saldada, nos permitimos vernos reflejadas en quienes serán protagonistas de este momento histórico que quedará en las páginas de tantos libros.

Avanzamos con la esperanza feminista a cuestas y con la firme convicción de que, por fin, la historia se comenzará a escribir con nosotras.

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador .

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