El Heraldo / Hace pocas semanas, el gigante tecnológico Intel Corporation sorprendió al mundo al dar a conocer en una feria realizada en Madrid, España, su más reciente invención llamada Butterfly Dress.

Esta creación, que combina la moda con la más avanzada tecnología, aparentemente es un moderno atuendo de corte sirena, elaborado en tejido jacquard y fibras lurex metalizadas. Sin embargo, las más de 30 mariposas azules que adornan el pectoral del diseño cobran vida. Estas se desprenden una a una del vestido y logran volar.

Ocho servomotores, un sensor ultrasónico de proximidad y baterías recargables li-ion son las piezas tecnológicas que permiten que las mariposas, hechas en papel, puedan alzar el vuelo al percibir un objeto a menos 30 centímetros del diseño o al recibir una orden desde un dispositivo móvil.

La diseñadora Ezra Çetin, quien coordinó por más de dos meses la elaboración de este vestido inteligente, que tiene un peso de ocho kilos, explicó que la compañía estadounidense cree que “lo que ocurre actualmente con la incorporación de la tecnología a la moda es una metamorfosis”.

Por esta razón y como parte de su campaña Experience Amazing, Intel decidió crear un diseño en el que la mariposa fuera protagonista, porque “esta es un símbolo de transformación”, reiteró Çetin.

Textiles, relojes, zapatos y gafas, entre otros accesorios, vienen ya desde hace varios años evolucionando para cumplir con las exigencias de un público cada vez más difícil de sorprender. Así lo asegura el  especialista en marketing tecnológico, Daniel González.

El experto explica que tal y como la moda “se convirtió hace siglos” en un aspecto del día a día humano, la tecnología también lo está haciendo. “¿Qué más rentable para las compañías tecnológicas o de diseño que su producto sea una necesidad diaria?”, se pregunta González, reiterando que las invenciones tecnológicas buscan suplir las exigencias de las personas, para así generar más dependencia y demanda.

Ciencia al servicio de la moda en Barranquilla. Una clase de nanotecnología, dictada en la Universidad Autónoma del Caribe, en Barranquilla, le despertó el interés a Laila Páez de incorporar la tecnología a una empresa enfocada en el mercado beachwear, que desde hace tiempo deseaba constituir.

Luego de resultar beneficiaria del programa Fondo Emprender, del Gobierno Nacional, esta barranquillera de 23 años de edad empezó a desarrollar prototipos y a realizar varias pruebas con textiles, hasta que logró conseguir el resultado deseado: elaborar una fibra para trajes de baño que pudiera alertar sobre la exposición al sol. 

Bajo la sombra el color del traje de baño es claro y sin estampados. Al tener contacto con rayos UV, el estampado se hace visible en el traje de baño.

Trikinis de dos piezas y enterizos son los diseños ofrecidos por Laila. Sus fibras tienen una particularidad que beneficia la salud de quien usa las prendas, según dice la diseñadora de modas. “El traje de baño muestra un estampado en apariencia mate si está bajo la sombra. Pero al momento en que el producto tiene contacto con los rayos UV, el estampado comienza a aparecer y el color se empieza a intensificar”, explica la joven.

Son tres los años que lleva esta barranquillera mezclando la innovación de la tecnología, con la moda para ir a playa. Y es que Laila no adquiere la tela de sus diseños con esta particularidad. En su laboratorio, la licra pasa por todo un proceso de transformación tecnológica, hasta lograr que esta tela pueda enviar un mensaje de alerta estando bajo los rayos solares.

“Se puede saber con cuánta intensidad se está exponiendo a los rayos UV, ya que el estampado se pone de un color más brillante a medida que aumenta la exposición al sol”, reitera.

Laila asegura que no ve la moda solo con un fin estético o comercial. Para ella, la idea de poder generar algún beneficio a quienes usen sus productos le llama más la atención. “Que además de ser lindos, las personas puedan saber qué tanto deben permanecer bronceándose y así evitar complicaciones, como enfermedades de la piel”, indicó Páez.

La metodología que Laila incorpora a las telas no es nueva, asegura esta diseñadora. Según dice, desde pequeña pudo obtener juguetes que cambiaban de color con la exposición solar,solo que “comercialmente se está viendo hasta ahora”.

Durante la Feria de Electrónica de Consumo -CES-, celebrada el pasado mes de enero en Las Vegas, Estados Unidos, fueron presentados varios diseños en los que las nuevas tecnologías se cuelan en los vértices de la moda.

La compañía OMsignal dio a conocer un brasier inteligente para hacer ejercicio, que se encarga  de medir el rendimiento físico de la mujer, registra el ritmo cardíaco, las calorías quemadas durante la actividad y la frecuencia respiratoria.

Otra de las invenciones que llegó a esta feria, en la que se reúnen más de 3.600 empresas dedicadas a la electrónica de consumo, es una pulsera para embarazadas, que regula la intensidad con que son atacadas por las náuseas. Este dispositivo tiene el aspecto de un reloj y envía pequeños estímulos al sistema nervioso de la mujer, para evitar la fatiga.

El analista tecnológico, Andrés Julián Gómez, asegura que fusionar la tecnología con la moda es una tendencia que empezó hace muchos años y que no va a parar. Por el contrario, “se va a profundizar”.

Este experto está de acuerdo con González en la afirmación de que la moda hace siglos hace parte de la cotidianidad humana.

Imagen del diseño arácnido, creado por la compañía estadounidense Intel, para la defensa personal.

“Es muy extraño encontrar una persona que hoy no tenga un celular inteligente, que no tenga acceso a internet móvil”, plantea Gómez, mientras afirma que la tecnología ayuda a solucionar muchas de las necesidades de sus usuarios.

Este analista dice que lo que está sucediendo son pasos normales que está dando la ciencia, en pro de su evolución y de la calidad de vida humana. Sin embargo, señala que las nuevas tecnologías pueden llegar a ser “muy invasivas”. Por esta razón, Gómez habla sobre una de las incomodidades que le genera a diario su reloj inteligente.

“Todos los días debo poner en silencio mi reloj porque todo el tiempo me está alertando. No me deja leer, y a veces, ni dormir, pero si no pongo su alarma no me despierto. Nos estamos volviendo dependientes de la tecnología”, enfatizó el especialista.

En el modelo arácnido, también desarrollado por la compañía Intel, la moda está combinada con la robótica y la tecnología portátil, para proteger el espacio personal.

Este diseño “actúa como una interfaz entre el cuerpo y el mundo exterior. Utiliza la tecnología y la confección como un medio de protección”, explicó  Anouk Wipprecht, diseñador de la prenda de vestir.

La semana de la moda. La pasada feria de moda celebrada desde el 9 de febrero en Nueva York, Estados Unidos, combinó la impresión en 3D y los diseños.

La compañía japonesa Epson se tomó la pasarela con su Digital Couture Project, una iniciativa en la que variedades de telas y fibras sintéticas, con diversos diseños y acabados creados desde un computador, fueron producto de la impresión en 3D.

Diseños con iluminación LED, otros que monitorean la salud y accesorios digitales, también son las nuevas apuestas de esta fusión de tecnología y moda. 

El 2 de mayo se realizará la Met Gala en Nueva York, un evento en el que las celebridades, quienes se convierten en protagonistas de la moda, se reúnen bajo una temática. La de este año es ‘Moda en la era tecnológica’.