Vida & Psicología

Las claves del lifestyle playero

La Nacion / El verano es, para muchos, sinónimo de arena, mar, sol y descanso. Para muchos otros, sin embargo, implica algunas cosas más. ¿Qué música se escucha en esta época del año? ¿Dónde hay que ir a comer? ¿Cuál es el outfit que se impone de 15 a 20 horas? ¿Hay un lugar imperdible de reunión? Las preguntas obligadas de los cultores del lifestyle playero se disparan con el arranque de temporada y se multiplican en Punta del Este, ese compendio concentrado de personajes, lugares, comidas, diseños, salidas y situaciones que se erigen como los aspiracionales sociales de 2016 -muchos arriban al hemisferio sur seis meses después de haberse probado en el verano del Norte-. Sí, señores: largó la temporada del hedonismo puro, donde lo que está «bien» hacer, lucir o aparentar surge cifrado en un conjunto de acciones y consumos que suelen decirnos algo de la época en que vivimos.

A diferencia de décadas pasadas, cuando las «modas» eran más contundentes y notorias, hoy para la detección de estos tópicos hay que zambullirse en aguas sutiles. Aquí, pequeños detalles, pero decisivos, pueden definir el estilo de una persona.

A modo de anticipado paneo podríamos decir que 2016 parece focalizado en las elecciones gastronómicas (de las apuestas por la comida sana al esperadísimo arribo de Bagatelle como cónclave obligado de los atardeceres esteños) y los cuidados vestuarios que son personales y arriesgados, pero que a su vez responden a parámetros extranjeros. Desde Ibiza y el verano europeo, por ejemplo, aterrizaron los colores flúo en las costas uruguayas para los trajes de baño, las ojotas de un tira y la noche de los más jóvenes, según Nat Kat, DJ especializada en tendencias. En Punta del Este como en España, las chicas prefieren el blanco, usan plumas como accesorio, coronas de flores, sombreros, flecos y cuero, por nombrar algunos tips.

Este año, una postal común de las playas esteñas son las clases de yoga o meditación al atardecer. En cuanto a las salidas y la noche, las fiestas privadas siguen en alta. El concepto parece ser el de hosting en casas de particulares, con menos gente y cierta exclusividad: una idea casi familiar de personas seleccionadas por alguna marca o anfitrión. Eso sí: los boliches aún son un clásico y también continuán los eventos electrónicos masivos. Entre los tragos regresa el gin tonic, y las propuestas más frescas dejan de lado los frutos rojos (que duraron más tiempo de lo aconsejable) para abrir la ventana a sabores exóticos de frutas tropicales y asiáticas. Los atardeceres dan la bienvenida al yoga y la meditación como postal de los hábitos saludables contemporáneos en la playa y hasta en el léxico hay marcas con sabor veraniego. Si prestan atención, verán que palabras como «encantador» se propagan con el mar de fondo para adjetivar y endulzar casi cualquier situación disfrutable.

Y esto es sólo una parte, un mix surgido entre el pronóstico y la observación temprana. Si quieren ahondar más en los highlights veraniegos, lo que sigue es una guía con 8 imperdibles que pueden dar forma a eso que hemos dado en llamar «el estilo de la playa».

1. Los básicos de un outfit a tono Nat Kat, DJ especializada en tendencias, pasa sus veranos tocando en Ibiza y es una de las personas indicadas para hablarnos de la moda que acaba de pasar por allá y que, de a poco, comienza a instalarse en estas costas: «Vi mucho flúo en todos los artículos de la playa (trajes de baño para hombres y mujeres, musculosas, carteras, mochilas)», adelanta. En cuanto al estilo masculino, asegura que continúan las barbas acompañadas de toques vintage, con anteojos redondos y trajes de baño a rayas en colores marineros, con reminiscencias de épocas pasadas. Para las mujeres, transparencias, mucho blanco y colores pastel. «En Ibiza, puntualmente, en la playa, abundaban el blanco, las plumas, las coronas de flores finitas, el pelo largo y anteojos redondos con bordes a los costados, mucho fleco y cuero», detalla. ¿Cómo se traduce esto en el Este? Básicamente puede verse en los diversos elementos que se repiten una y otra vez en los atuendos diurnos de este arranque de temporada: trajes de baño y ojotas de una tira en colores fluo, flecos, sedas, transparencias, encajes, todo tipo de sombreros y capelinas, incluso los cowboy, con detalles de strasses, plumas, cintas y bordados. También se ven ponchos y tejidos gruesos de lana, al igual que bolsos indonesios y tailandeses de colores encendidos. Según parece, en la producción para la playa todo vale. Eso sí: el blanco, el crema y el hueso predominan, al igual que los maxisoleros en gasas, sedas y géneros rugosos. Quienes se animan, usan flores silvestres en diversos formatos. «Hoy, la experiencia de lifestye es de 360 grados. Antes podías adquirir un producto y con eso alcanzaba: hoy el «deber ser» es mucho más expansivo, nuestra identidad se construye a partir de lo que consumimos», explica la fashion stylist Ash Mateu. Entre sus must del verano están las gafas de sol Illesteva, con sede en Manhattan (illesteva.com), y las alpargatas Chanel, que cuentan entre sus fanáticas a Mica Tinelli.

2. Tres tips de gastronomía Bagatelle, en Punta del Este, se perfila sin dudas como «la» estrella del verano. Este restaurante clásico de hotspots mundiales como Manhattan o Saint Tropez acaba de desembarcar en el Mantra Hotel de La Barra con su clásica gastronomía y los prometedores sunsets organizados por la PR Martina Botta.

En el ámbito del catering, un ítem que se impone tanto en fiestas como en eventos es la finger food: minihamburguesas, minirraciones de risotto, miniplatos de pastas italianas., todo pequeño y variado. Ahora bien, el furor de la temporada, en términos de hábitos alimentarios, se vincula claramente con los platos vegetarianos, orgánicos, el raw food y la comida vegana. ¿El dato? A tres cuadras de La Huella, en José Ignacio, está Rincón Verde Organic & Natural Market, que abrió este año. Además de las huestes de americanos y europeos, convoca a connacionales que adhieren a ese tipo de dieta, sin necesariamente ser «fundamentalistas» de la alimentación.

3. Los cócteles que se imponen La ola veraniega levanta en su cresta cócteles refrescantes y, sobre todo, bien exóticos. La mayoría tienen una base de ron, gin o sake. Los frutos rojos han dejado lugar a frutas tropicales y asiáticas como el lychee, ananá, kiwi, lima y atención: muchas flores comestibles. «Entre los licores, la estrella es el St. Germain (un licor de la flor de sauco, de origen francés), que va súper bien con estas frutas. El gin tonic también vuelve fuerte con originales variantes: pepino, pomelo, romero, lemongrass, jengibre o cilantro», detalla Lorena Marazzi, autora del blog de tragos Drinks & The City (www.drinksandthecity.com).

El cantinero Sebastián García, por su parte, es autor de uno de los tragos del verano: Chivas + Campari + juego de pomelo exprimido + jugo de lima + almíbar + un toque de bitter Angostura, decorado con unas hojas de menta y cáscara de lima.

4. La Vida sana Lejos de los excesos de antaño, este verano las playas apuestan a poblarse de largas sesiones de yoga, de clases particulares o grupales de Método DeRose, sesiones de meditación, alimentación sana (en muchos casos vegetariana) y batidos de frutas que reemplazan al alcohol. «Hoy, los amantes del buen vivir buscan desde diferentes estratos la simpleza, llegar a vivir buenos momentos. Desde las cosas más cotidianas y que no impliquen grandes gastos hasta el cuidado de la salud pueden ser una excelente excusa para potenciar esta premisa. Esto incluye modas, pero es notorio ver que éstas están directamente relacionadas con lo saludable: espirulina, khale, leche de almendras activadas, jugos detox veggies y orgánicos. Alimentación consciente, pero no extrema», propone Lucio Can, director de la agencia OUI PR.

5. Salidas nocturnas Si bien los clásicos reductos esteños como Tequila seguirán marcando la pauta de la noche, las reuniones en casas cobran fuerza, aumentando la tendencia de años anteriores. Se buscan espacios más reducidos, donde haya buen servicio, buenos tragos, amigos, y si es al aire libre mejor aún. Las fiestas privadas ya vienen desde hace algunos veranos copando la parada de muchos destinos turísticos y las marcas que lo saben allí atacan, creando conceptos de hosting en casas de particulares, cumpliendo algún dress code y asegurándose así de rodearse de gente que puede resultar «familiar» para muchos.

6. Belleza La ultima tendencia en make up son los labiales extra mate en colores tierra. Para la cara, las bases tradicionales se reemplazan con pre bases tonalizadoras, más livianas y ajustables al nuevo color de la piel que brinda el verano.

En cuanto a los ojos, también van los colores tierra lavados. «El objetivo es dar un efecto más natural, buscando luminosidad», dice Ash Mateu. En cuanto a las fragancias, una que está muy bien para el verano es el I love love, de Moschino, «muy fresco pero con la personalidad necesaria», puntualiza la consultora de moda.

7. Música bajo el sol Según la Dj Nat Kat, algunos de los temas que no pueden dejar de estar en una buena playlist son: «Can’t feel my face», The Weeknd, que fue furor todo el año; «Ain’t Nobody (loves me better)», ft. Jasmine Thompson; «Want to Want me», de Jason Derulo; «Lost Frequencies», ft. Janieck Devy, Reality, y «Lean On», ft. Major Lazer & DJ Snake.

Juan Morris, secretario de redacción de Rolling Stone, vaticina por su parte la continuación de algunas «bombas» de fines de 2015: por un lado, «Hello», el tema de 25, el último disco de Adele, o «Hotline Bling», de Drake; por el otro, «See you again», de Wiz Khalifa, para el soundtrack de Rápido y furioso, y no nos olvidemos de «Sorry», de Justin Bieber.

8. Sobre ruedas La moto, un clásico de todos los tiempos, se reinventa esta temporada con un mix de lifestyle y hasta toques artísticos. En Buenos Aires, lugares como el garaje Herencia, en Martínez, albergan tribus de hombres con barba, tatuaje y mucha onda que este verano se han dispuesto a copar las rutas playeras. «Para los hombres amantes del buen vivir, tener una moto no es algo nuevo, lo interesante es que hoy en nuestro país hay una movida de motos que nacen 0 km y de allí van directo a la customización a medida. Es una tribu relativamente nueva que adora tanto el tuneo de motos como el lifestyle, corriéndose de la figura de motoquero tradicional. Una scooter vintage también es ideal, y suma al público femenino, con el mar de fondo», resume Lucio Can.

LA NACION Sábado Verano 2016

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