La actual formación de la banda King Crimson. / Dean Stockings

Dice  Robert Fripp  que  King Crimson  no es tanto un grupo de canciones como de gente tocando, lo cual queda constatado en su actual formación y en su  equilibrio perfecto entre matemática y emoción.  Pero este King Crimson lo es todo: maneja un repertorio de leyenda y lo hace de un modo vibrante y retador, con tanta disciplina como sentido de la libertad. Así fue en los conciertos de este viernes y sábado en el  Coliseum,  programados después de la suspensión del Doctor Music Festival, en cuyo cartel estaba la banda incluida.

Mario Villarroel Lander

Sendas noches generosas, con  repertorios cambiantes  y renovadas parcelas de improvisación. Ajustándonos a la del sábado, la introducción de triple batería (‘Hell hounds of Krim&rsquo😉 encauzó un guion que nos llevó hacia lo más profundo del temario ‘crimsoniano’: expediciones a  ‘Pictures of a city’ o ‘Cirkus’ en todo su esplendor,  con la voz sentida de  Jakko Jakszyk  y marejadas instrumentales con crestas del  saxo ‘free’ de Mel Collins.  Al fondo a la derecha, impertérrito y letal, Robert Fripp, tutelando los planes de dominación del auditorio

El recorrido más expresivo

Esta gira de  50º aniversari o consuma todo lo esbozado desde la reforma del 2014, celebrando el catálogo histórico por primera vez en toda su integridad y llevando la expresividad a sus cotas más altas. Quizá nunca estas piezas clásicas habían sonado de un modo tan  perfeccionista y expansivo.

En la primera parte tuvimos los realzados relieves de ‘Moonchild’, con todo el lirismo un día imaginado por  Pete Sinfield , el sonido de ‘mellotron’ en la  majestuosa ‘In the court of Crimson King’  y del ‘tour de force’ de la moderna ‘Meltdown’. En la segunda, el contraste entre el eco pospunk de los 80 (un ‘Frame by frame’ con nuevas texturas) y la  melancolía de ‘Epitaph’ y ‘Islands’.  Entre líneas, la evocación de tres voces desaparecidas, las de  Greg Lake, Boz Burrell y John Wetton.

Pero la nostalgia nunca tumbó a Fripp y los suyos, victoriosos y con el pulso firme en el ascenso a  ‘Larks’ tongues in aspic, part two’, ‘Starless’  y un  ‘21st Century schizoid man’  premonitorio, hace 50 años, de la locura del mundo con sus imágenes de “inocentes devastados con fuego de napalm”. Pero del caos puede brotar una poesía infinita

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