A casi dos años de haberse apartado del Ministerio de Justicia,  Marisol Pérez Tello analiza el camino que tuvo que recorrer la justicia peruana para lograr esta semana la homologación del acuerdo de colaboración eficaz, firmado en Brasil entre la empresa  Odebrecht , la Fiscalía y la Procuraduría, que permitirá incorporar en las investigaciones los testimonios y nueva información que brinde la constructora para el caso “Lava Jato”.

La exparlamentaria y actual secretaria general del Partido Popular Cristiano (PPC) reconoce no estar de acuerdo con que la brasileña siga laborando en el país, debido al daño incalculable que le generó. No obstante, sostiene que el convenio es uno de los mejores en América Latina, pues se negoció con “una empresa que había hecho del crimen organizado una práctica”.

¿La homologación del acuerdo con Odebrecht marca un antes y un después en la historia del sistema de jurisprudencia del país? 

Sin duda. Es un precedente, parte de un proceso. La homologación no fue un hecho fortuito, ha tenido una serie de audiencias, una revisión profunda de cada uno de los casos, las implicancias económicas, la base jurídica. Creo que es un triunfo para la justicia en el Perú que se pueda conseguir resultados de esta naturaleza -pese a una serie de limitaciones- y creo que es uno de los mejores acuerdos en América Latina y en los países impactados por Odebrecht. El Perú nunca se doblegó ante la fuerza de una multinacional que había negociado con presidentes. Hubo mucha dignidad en el Estado peruano.

Pero se ha cuestionado que los exejecutivos brasileños involucrados no sean juzgados aquí… 

En el Perú dijimos (a Odebrecht) “no importa los años que nos tome, pero no te vas a llevar un sol. Todo se va a quedar acá para pagar a Sunat, proveedores, etc.”. Lo que se hizo después, ante la incapacidad de Odebrecht, fue una negociación con la que se ha logrado los S/610 millones de reparación civil, más otros pagos a otras entidades del Estado. Además, se ha conseguido que la cadena de pagos, que más sufrió en su momento con el D.U. 003, y la empresa pudieran continuar funcionando. Ahora, que Odebrecht trabaje en el Perú es algo que no a todos nos gusta. A mí no me gusta, pero finalmente hay que fortalecer otros tipos de empresas que tengan mejores prácticas y que demuestren que se puede trabajar en construcción sin robarse el dinero del Estado.

¿Ello no podría ser calificado como acto de impunidad? 

No, absolutamente. Odebrecht y sus representantes han tenido una sanción penal. ¿Se incorpora al 100% de las cosas que pudieran haber hecho? Probablemente no, probablemente nos hayan dado la información que ellos consideraban que han podido manejar. Pero ya cuando se abre la puerta, los colaboradores eficaces, al verse involucrados y en riesgo, empiezan a soltar información que te permite encontrar otro tipo de pruebas y vínculos. Creo que al final todo esto se va a desmontar. (…) Con el acuerdo se pueden usar las declaraciones que ellos han hecho para los arbitrajes. Ningún tribunal nacional o internacional va a darle la razón a una empresa que ha reconocido que pagó coimas en el proceso. Estamos en una buena posición. Siempre se puede estar mejor, sin duda, pero no olvidemos que estábamos negociando para una empresa que había hecho del crimen organizado una práctica.

¿Es adecuado el cálculo de los S/610 millones que deberá pagar Odebrecht

El monto es interesante porque cubre los S/610 millones, más la posibilidad de que todas las personas naturales que se han visto involucradas a partir de las delaciones también tengan que pagar una reparación civil. Hay que tener en claro que es por cuatro proyectos, pero que es importante que a partir de ello empiecen a salir otros datos y pueda incrementar. (…) El mundo ideal hubiera sido que nunca tuviéramos una constructora que haya logrado corromper a las autoridades más importantes del país.

Entonces, ¿no considera que se haya cedido demasiado en esta negociación? 

No todo es bueno. No sería objetiva si digo que esto es bueno, porque no todo lo es. Sin duda Odebrecht ha jugado mucho con la información que solo ellos tenían. Creo que muchos de los hoy colaboradores eficaces han jugado con que fracasara el acuerdo y tratar de permanecer en la impunidad. (…) Es importante que la clase política entienda que no puede actuar impunemente; que los funcionarios públicos sepan que la justicia se abre camino; y que la gente sepa que la plata que se robó Odebrecht es la nuestra.

¿Era posible que Odebrecht dejara de trabajar en el Perú? 

Si se mira hacia atrás, creo que todo jugó a favor del país. (…) Creo que el hecho de que la última ley le haya abierto la puerta al fiscal a que haga una negociación en el sentido de volver a dejarlo trabajar (a Odebrecht), no significa necesariamente que vuelva a trabajar. Vamos a ver si gana licitaciones sin coimas.

¿Se siente en parte responsable hoy de que se haya llegado al acuerdo? 

Creo que se tomaron algunas muy buenas decisiones, no mías, nada se hizo solos, siempre hubo expertos del Ministerio de Economía, juristas, que validaron el proceso en todo momento. Para mí la homologación, de alguna manera, es validar todo este proceso. Uno asume las consecuencias de las decisiones que toma. Yo las asumo siempre, para bien o para mal. Y el 003 fue una decisión política que yo tomé como ministra. (…) Pero digamos, no sé si se podían dar otras condiciones, pero sí me parece que se ha actuado dentro del marco de la ley, al inicio y al final.

¿Lo que pague Odebrecht guarda relación con la afectación hacia el Estado peruano?

Nunca. La afectación que Odebrecht ha hecho al Estado no vale S/610 millones. Eso no se puede cuantificar. Ha dañado la moral pública, la confianza en las instituciones, la credibilidad de las máximas autoridades del país. Todas presas o investigadas o muertas. Ha dañado la confianza en el empresariado en general, que es imprescindible. Si no tienes empresas buenas, solventes, con seguridad jurídica y con las reglas claras, no hay inversiones; y si no hay inversiones, no hay trabajo. El trabajo es la única forma justa de distribuir riquezas, lo otro es populismo. Odebrecht ha dañado un sistema económico que funcionó y funcionó bien.

¿La ley permitirá algún otro tipo de sanción hacia Odebrecht?

Una es la sanción penal, que la están asumiendo quienes la están asumiendo. La otra es la posibilidad de, a través de la colaboración eficaz y el cruce de información, tener más datos para no solamente encontrar equilibrio en estos cuatro contratos, sino en otros más. No creo que Odebrecht haya sido honesto para algunos y deshonesto para otros. La otra sanción que recibiría es que su credibilidad y su nombre le va a costar mucho esfuerzo recuperarlos.

¿Era necesaria una mayor participación del Minjus en las negociaciones? 

Tampoco es que yo haya participado en las negociaciones. Lo que hice es seguirlas. Hay que respaldar políticamente estas acciones. Esto no es fácil. No puedes dejar solo a procuradores que de alguna manera están enfrentando mafias enquistadas en sistemas de contrataciones, de justicia y en el propio Poder Ejecutivo.

¿Qué opina de las declaraciones de Vicente Zeballos sobre volver al Estado empresa? 

Entiendo que después ha explicado que no es eso lo que quiso decir. Sí creo que hay que ser muy firmes en esto. El Estado no es empresa. Hay que tener tanto Estado como sea necesario y tanta libertad como sea posible. (…) El rol del Estado es generar justicia y libertad, no sacrificar una por la otra.

¿Fue un error?

Él (Zeballos) tendrá que explicarlo. Yo no oculto mi simpatía por Vicente, hemos sido compañeros de curul cinco años. Pero no estoy de acuerdo con ninguna forma de empresa del Estado, ninguna. Sí creo que hay principio de supletoriedad. Donde una empresa no tenga ningún interés en poner agua porque no es negocio, lo tiene que hacer el Estado. Pero ahí y nada más.

¿Hay un uso excesivo de la prisión preventiva? 

La prisión preventiva no fue pensada para que los 36 meses se pusieran de origen. Es cierto que una vez que se plantea la norma esta tiene su propia vida. Fue pensada para que pudiera llegar hasta, pero no que empezaras una investigación diciendo “me voy a tomar este tiempo”. Creo que los plazos deben ser más cortos y que en todo caso la complejidad o la colaboración o no de las partes te pueda permitir ir ampliando. Hay mucha presión mediática que termina generando la sensación de que la justicia se puede politizar. Eso no es bueno.

¿Considera que hay un exceso en las expresiones de algunos fiscales, como José Domingo Pérez, sobre temas políticos?

Permíteme no juzgar la conducta del fiscal. Yo creo que son los ciudadanos los que deben juzgar. En general, uno debe saber qué rol cumple, como ministra, fiscal, juez, congresista, ciudadano, político. Y saber que lo que no suma en un país tan conflictuado resta. Hay que dar toda la información para que el país pueda seguir los procesos, pero desapasionarnos un poco.