El Periodico / Durante varios momentos del desarrollo, cada persona debe enfrentarse a numerosos obstáculos, algunos de ellos de forma inesperada. Estos obstáculos ponen a prueba las herramientas de las que disponemos y nos hacen sacar la mejor versión de nosotros mismos. A través de su resolución, cambiamos de perspectiva y nos vemos más maduros y más fuertes.

Determinados momentos de nuestra vida en los que pasamos por crisis vitales nos hacen preguntarnos dónde estamos y hacia dónde queremos ir.  Preguntas complicadas pero que, sin duda, marcan un antes y un después en nosotros.

Crisis vitales Es en las encrucijadas donde una persona acaba sabiendo quién es y se demuestra de lo que es capaz. Aunque  los escenarios no siempre son amenazas reales , sí podemos percibirlas como tales y sentir la necesidad de salir de ahí.

¿Qué posibles escenarios se dan para que acabemos sintiendo que estamos en una crisis vital?

Desencanto laboral, frustración o situaciones de acoso. Falta de aspiraciones o motivaciones. Estancamiento profesional o en la relación de pareja. Exceso de caminos para escoger o falta de planificación. Falta de perspectiva sobre lo que queremos a largo plazo. Qué hacer con mi vida Tanto si sentimos la presión de forma externa como interna, estamos en una situación en la que debemos tomar decisiones y escoger caminos. Partimos de la necesidad de saber qué hacer con nuestra vida, desde un plano profesional o un punto de vista personal.

La indecisión genera numerosas emociones negativas  que también pueden bloquearnos o hacer que escojamos mal. Por eso, podemos usar diversas estrategias que nos resuelvan la crisis y encontremos el mejor camino.

1. Visión de futuro

¿Cómo te imaginas dentro de 5 años? No se trata de responder a esta pregunta desde lo que quieren los demás o desde lo que crees que es mejor a nivel social, sino de lo que de verdad ves que te estará haciendo feliz en el futuro.

Haz un desarrollo en papel sobre los diferentes aspectos de tu vida y como serán en 5 años: el trabajo que esperas estar desarrollando, la familia que quieres tener, el barrio donde quieres vivir…

2. Zona de pánico

La indecisión sobre el futuro puede estar debida a que implica salir de nuestra zona segura y movernos por terrenos a los que no estamos acostumbrados. Si bien esto puede darnos miedo, con el tiempo sabemos que es lo que va a satisfacernos y hacernos alcanzar una vida plena.

Analiza si realmente no tienes claro lo que quieres hacer o sí lo sabes pero te da miedo enfrentarte a ello.

3. Estudia tus fortalezas

Nuestras fortalezas son todas aquellas habilidades que se nos dan bien y que nos hacen sentir felices. Estas fortalezas, entre las que podemos encontrar la creatividad, el pensamiento crítico o la justicia social, nos hablan sobre nosotros, nuestras aspiraciones y las situaciones donde de verdad vamos a estar cómodos.

Si tu fortaleza es la creatividad, tal vez no debes escoger un trabajo mecánico donde nunca puedas usarla ni potenciarla.

4. Busca talleres

Cuando la decisión tiene que ver con el conocimiento, el trabajo o nuestra verdadera vocación, la mejor forma de tenerlo claro es asistiendo a algún taller sobre el tema. Ver cómo se trabaja desde un plano real o qué posibilidades tenemos nos ayudará a escoger mejor. Y es que, las decisiones nunca deben basarse en la teoría que creemos conocer. Debemos ir a la práctica y sentir cómo es.

Las crisis vitales nos acaban conduciendo al punto óptimo si sabemos cómo gestionarlas y aprovecharlas para crecer. Por eso,  usar estrategias que nos ayuden y nos alivien la tensión  acabarán haciendo que ampliemos el foco y alcancemos un posterior desarrollo.

*  Ángel Rull,  psicólogo.

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