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Oscuro diálogo

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El diccionario de la RAE nos dice que el término diálogo refiere, entre otras definiciones, ser una ?discusión o trato en busca de avenencia?. Por lo que se entiende que cuando unos, trátese de personas o grupos, se disponen al diálogo es por cuanto consideran que las situaciones o escenarios en los cuales actúan resultan inconvenientes o insoportables para el hacer sobre el cual transitan, y que buscan avenir condiciones que les permitan superar los elementos que perturban y poder continuar en la búsqueda del logro deseado. Entonces, en el caso venezolano, cuando el régimen y la oposición se sientan a dialogar es por cuanto uno y otro viven esa realidad.

¿Cuál es la realidad que molesta al régimen? Bien, si fuera el pobre desenvolvimiento de la economía tendrían que auto interpelarse para encontrar las causas de su caída desde su comienzo de gobierno en 1998. Un mínimo, entre muchos otros elementos, sería el rol de la iniciativa privada, la cual desde cuando comenzó con las confiscaciones ocurridas en todos los sectores de la economía, la caída ha sido pronunciada e indetenible, lo que se corresponde con las conclusiones dadas por economistas en estos tiempos a raíz de que el Banco Central de Venezuela diera cifras sobre el desenvolvimiento de la economía nacional. Entonces, de querer corregir tendrían que generar un programa de devolución de las propiedades confiscadas lo cual está lejos de ocurrir. Y se asume una confiscación y no una expropiación, por cuanto esos actos se produjeron en contradicción a lo que instituye la Constitución Nacional.

Tampoco lo es lo social, por cuanto viendo sus ramas, la educación, salud, alimentación, vivienda, seguridad, así todos resultan en una pobre atención de las necesidades del venezolano, para lo cual están. Por lo tanto, de haber querido mejorar debieron investigar las causas de esa situación y hacer los cambios en los programas en pro de la eficacia. Mas sucedió que lo que hicieron fue procurar la consolidación de lo hecho.

Menos se puede decir del estado de los servicios públicos, los cuales han devenido en retroceso malogrando la calidad de vida del venezolano, y que el régimen pretende intensificar lo hecho hasta ahora. Por lo que eso no está dentro de sus preocupaciones.

Pues bien, si esos aspectos que lucen fundamentales no están dentro de la preocupación de quienes tienen las riendas del poder público, ¿Qué lo está? ¿Qué es lo que los lleva a sentarse en una mesa de diálogo? Se entiende, su necesidad de mantener el poder, y qué creen que puede afectarlo, el que se disipe su base de sustento. En consecuencia, una inquietud social que debilite su fuerza represiva, la que hoy tiene con los cuerpos armados formales e informales, vitales para desarrollar las acciones represivas y que mantienen a la población encerrada en sus miserias, con lo cual debilitan las expresiones de protestas y les permite construir una irrealidad que publicitan intensamente hasta hacerla creíble. Así, por ejemplo, la crisis alimentaria y de salud es responsabilidad de otros y no de quienes han dirigido las instituciones y dispuestos de las inmensas riquezas que en los últimos 20 años tuvo el país. La atención a los casos de salud generadores de muertes de infantes es bien por falta de financiamiento o por estar impedidos a disponer de lo que tienen, más ello no les ha resultado impedimento para usar grandes fondos para adquirir material bélico, cantidades que duplican lo necesario para atender los cuestionados casos de salud.

Habiendo controlado con represión la sociedad venezolana les quedó el hueco de la posición de la sociedad internacional, donde la presión se les ha venido encima hasta hacerlos sentarse en la mesa de diálogo, mas sólo sentarse. Ello ha hecho creer a fuerzas externas importantes que la crisis venezolana tiene respuesta en la negociación, y que la injerencia militar, que a todas luces sería dramática, debe quedar fuera. Esta posición resulta favorable al régimen, por cuanto, qué es de esperar de las fuerzas externas que ya no haya sucedido, ¿Más presión? Bien con los últimos movimientos, el régimen muestra que está dispuesto a recibir toda la presión que se produzca, si ello es llevar a la sociedad venezolana a padecer la miseria como la cubana o la de Corea del Norte, que venga si eso les garantiza su estabilidad en el poder.

En estos tiempos el régimen se aprecia que se siente en camino a la estabilidad, entonces qué los llevaría a negociar unas condiciones que produzcan su salida si ya están logrando sobrevivir. ¿La escasez de gasolina, la crisis eléctrica, de salud, alimentación u otras? Pues eso lo van a superar con la radicalización de la represión y una sociedad internacional amarrada al diálogo, un diálogo que luce más como elemento engañoso que aportador de soluciones.

En el arte del diálogo para negociar una avenencia requiere la existencia de costos, entonces que para el régimen les sea menor mantener la realidad que cambiarla mata todo proceso de negociación.

Ante esto el país tiene que buscar qué hacer. De lo internacional es de esperar poco más de lo que ya han ofrecido, que dígase, es bastante más insuficiente.

El liderazgo opositor tiene que generar como respuesta unitaria, vías para que Venezuela pueda transitar caminos que lleven a la verdadera solución.

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