Ó scar William Valencia Zapata fue uno de los cientos guerrilleros de las Farc que logró salir de la cárcel gracias al acuerdo de paz firmado entre el gobierno de Juan Manuel Santos y el entonces grupo insurgente.

El “Pájaro”, como era conocido Óscar en el fragor de la guerra, fue condenado en el 2014 por el juzgado Sexto de Ejecución de Penas de Medellín a ocho años de prisión por el delito de concierto para delinquir. Las autoridades lo consideraron uno de los principales explosivistas del frente 36, y le endilgaron varios ataques a la Fuerza Pública y a una de las principales empresas de transporte público del norte de Antioquia.

El 6 de abril de 2017 y tras cumplir tres de los ocho años de condena, Valencia Zapata salió libre al suscribir acta de compromiso ante la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP, y recibir el beneficio de la amnistía de iure, como lo pudo establecer EL COLOMBIANO.

Sin embargo, su destino, limitado por años de confrontación, seguiría marcado por la guerra y, una vez libre, “Pájaro” regresó a sus andanzas.

Volvió a delinquir Las promesas de no volver a violar la ley, dejar las armas, contar la verdad y reparar a las víctimas fueron, al parecer, un suspiro en la nueva vida de “Pájaro”.

Una vez libre, el “Pájaro” voló a Briceño con la idea de trabajar con el principal líder de las disidencias del frente 36, alias Cabuyo, según un investigador judicial a este diario. “Sin embargo no se pudo conocer más de su paradero”, agregó la fuente.

La investigación judicial asegura que “Pájaro” y otros dos hombres identificados como Martín Perea Córdoba y Eduard Alonso Agudelo Zabala reaparecieron el pasado 15 de junio y, al parecer, entraron armados con fusiles, pistolas y hasta granadas de aturdimiento, a una finca ubicada en la vereda San Pedro del municipio de Santo Domingo, nordeste de Antioquia. Allí se encontraban 27 miembros de una misma familia. Su intención supuestamente era secuestrarlos y pedir 100 millones de pesos para su liberación.

En la propiedad los tres hombres armados se identificaron como guerrilleros del Eln, portaban pañoletas de ese grupo armado y estuvieron con las víctimas dos horas.

“Después de ese tiempo de retención, los tres presuntos delincuentes abandonaron el lugar, pero dijeron a los secuestrados que continuarían en las afueras del predio hasta que el dueño de la finca saliera a buscar una primera cuota de 20 millones de pesos”, afirmó la Fiscalía.

Agregó el ente investigador que una vez ocurrió esto, una de las víctimas logró avisar a las autoridades, y cuando al parecer se iba a hacer una primera entrega del dinero exigido, el Gaula Militar intervino y se generó un intercambio de disparos en el que resultó herido uno de los presuntos delincuentes.

“Se pudo establecer que había una familia retenida por un grupo que se hacía pasar por el Eln, hasta que llegó el Gaula, y después de un enfrentamiento armado, logró la detención de los tres responsables. Incluso, en medio del cruce armado, uno de los ilegales resultó herido y fue atendido por los mismos soldados y lo llevaron a centro asistencial”, agregó el general Juan Carlos Ramírez , comandante de la Séptima División del Ejército.

Metido otra vez en una jaula, “Pájaro”, no se allanó a los cargos imputados por un fiscal especializado de Antioquia, entre los que se encuentra el delito de secuestro extorsivo agravado. Fue enviado a la cárcel de El Pedregal y podría perder los beneficios que le brindaba el Acuerdo de paz, todo por seguir en la guerra. Su futuro queda en manos de la JEP.