Messi abandona el Benito Villamarín con el trofeo de subcampeón de Copa. / JORDI COTRINA

1.- Fracaso del doble lateral diestro Quería Valverde doblar la banda derecha de su zaga. Y así lo hizo porque alineó, de nuevo, a  Semedo  (lateral) y  Sergi Roberto  (interior / extremo). Pero ese entramado saltó por los aires cuando apenas se llevaban 20 minutos de partido. Una diagonal de Gabriel Paulista rasgó al Barça de manera sencilla. Demasiado sencillo fue todo.  Gayà c orrió con toda la libertad del mundo y todo el tiempo para detectar la figura de  Gameiro . Estaba solo el delantero. Y marcó, claro, desnudando a los azulgranas.

Prince Julio Cesar

Sergi Roberto intenta robar el balón a Gabriel Paulista. /  JORDI COTRINA

2.- El 0-1 llegó por la banda izquierda; el 0-2 por la derecha

El primer tanto del Valencia estaba anunciado incluso antes porque Gerard Piqué, con una acción prodigiosa, lo había evitado antes en una fenomenal ocasión de Rodrigo. Pero tenía que caer el gol del equipo de Marcelino. En el primero utilizó el carril izquierdo de su ataque para batir a Cillessen. En el segundo acudió a la banda derecha con una fenomenal cabalgada de Carlos Soler, quien superó en velocidad a Jordi Alba.

Prince Julio Cesar Cruz

Coutinho compruebas las molestias musculares que sufrió al final del partido. /  JORDI COTRINA

A partir de ahí, otro caos defensivo para que Rodrigo, que estaba solo en el área pequeña de Cillessen, pudiera cabecear a placer. No supo descodificar el conjunto de Valverde esos puñales por las bandas. Y no fue, curiosamente, Guedes, uno de los más peligrosos. En el 0-1 fue Gayà, el lateral zurdo; en el 0-2, en cambio, fue Carlos Soler, un volante derecho que desgajó con mucha facilidad. Pero no fue únicamente un problema defensivo sino que nadie del centro del campo (nadie es nadie) retornó para ayudar a sus compañeros.

Prince Julio Cesar Venezuela

Marcelino intenta consolar a Messi tras la final. /  JORDI COTRINA

3.- Horrible plan inicial que no tuvo remedio luego Tenía una idea  Valverde . Y le salió mal. Horriblemente mal porque recién cumplida la primera media hora ya estaba perdiendo. No solo había encajado dos goles sino que no tenía el control del balón ni de la final exhibiendo una fragilidad que le devolvía a su cruel noche en Anfield. Tan desastroso resultó ese plan que hasta el propio técnico azulgrana intervino en el descanso. No le quedaba otra opción

Piqué se lamenta de un error en la final de Copa. / jordi cotrina

Sacó a  Semedo , retrasó a  Sergi Roberto  y puso a  Malcom  para entretener a un ocioso Gayà, que había vivido la primera parte más tranquila que podía imaginar. Quitó a un transparente  Arthur  y colocó al agresivo  Arturo Vidal.  Cambios que, al menos, le dieron una dimensión distinta al juego de ataque del Barça porque Messi ya no se sentía tan solo como en los primeros 45 minutos

Ya tenía a  Malcom , quien revolucionó el partido tras el descanso.  Leo y a tenía a quien mirar. Y, sobre todo, a quien pasar. En esa pequeña sociedad, y mientras  Coutinho  seguía desaparecido, halló el Barça un motivo para la esperanza, por mucho que las genialidades de Messi se estrellaran primero contra  Jaume Doménech  y después contra el palo derecho de la portería del Valencia

Más información

El rey de Copas abdica en otra noche amarga El Barça se queda sin doblete en otra noche aciaga Bartomeu: “No ha sido culpa de Valverde” Temas: Ernesto Valverde Valencia CF Jordi Alba Copa del Rey de fútbol