Cine & TV

Propuestas de reforma desde el Consejo de Pemex

Pero la parte más sustantiva de la propuesta no está en la propuesta de cambios legales. Paullada centra buena parte de su argumentación en criticar las importaciones de combustibles y proponer neutralizar la regulación asimétrica que la CRE impuso a Pemex. Argumenta que esta última ha «incumplido con una anunciada reducción de precios y otros beneficios a los consumidores» y que «no ha permitido a Pemex reaccionar con celeridad ante las estrategias comerciales de competidores, ni incluir cláusulas de penalización por terminación anticipada de los contratos, mediante los cuales se inhibiría la migración de los franquiciatarios de Pemex hacia otras marcas.»

El documento no explica cómo eliminar la regulación asimétrica podría evitar ser «mal visto» o llegar a «paneles de controversia» – justo lo que se había advertido en las primeras páginas. Para la página 60, el foco está en otra parte: «No olvidemos que la empresa, a diferencia de sus competidores en los mercados, enfrenta una estructura tributaria sumamente distorsionante y diferencial que extrae un monto muy importante de sus ingresos, y si a eso añadimos restricciones a la comercialización de sus productos y el condicionamiento al establecimiento de precios acordes a su estructura de costos, estaremos influyendo en resultados insatisfactorios para la empresa.»

Inmediatamente después de este argumento, casi en la última página, está consignada la frase más tajante: «incluso, podría considerarse la desaparición de la CRE, si se considera que no está logrando sus objetivos.»

El documento deja claro que la propuesta del consejero Paullada no es usar las «divisas» del Banxico para pagar la deuda de Pemex, como el acta de consejo 956 sugirió. Lo que propone es usar los remanentes del instituto central y lanzar un formato de petrobonos. Quizás, ya con todo el contexto, estas dos ideas y los dos párrafos misteriosos que referí la semana pasada terminen siendo lo de menos

Sigue siendo un misterio qué dicen los dos párrafos reservados sobre la discusión del uso de las «divisas» del Banco de México (Banxico) en el acta de la sesión extraordinaria 956 del Consejo de Administración de Pemex. Pero ahora es claro que la propuesta se inserta en un contexto más amplio de ideas condensadas en un documento firmado por Juan José Paullada, consejero independiente de Pemex.

De confirmarse que se haya entregado a otros consejeros de Pemex, como uno de ellos sostiene, constituiría evidencia de que funcionarios clave de la compañía (y probablemente de Hacienda, Economía y Energía, que tienen participación en este Consejo) conocen los alcances del T-MEC que ni el presidente López Obrador ni otros miembros del gabinete han querido reconocer en público. El documento advierte que «cualquier modificación que añada restricciones adicionales a inversiones en marcha o que modifique posibles inversiones futuras serán mal vistas e incluso podrían llegar a generar paneles de controversia en el marco del T-MEC.» Esta frase coexiste con una cita íntegra el capítulo 8 del tratado. De hecho, el documento aclara, «la declaración en el T-MEC de que está garantizado que el petróleo que esté en el subsuelo es propiedad de la Nación, así como la facultad de adecuar sus leyes es, en cierto sentido, redundante.»

Sobre este punto se construye un fundamento pragmático: «se recomienda NO hacer más restrictivas a las normas que regulan la inversión extranjera» (énfasis original). «Lo que sería factible hacer es una aplicación más estricta de las normas vigentes, para asegurarse de que no haya competencia desleal o que existan abusos de ciertas empresas extranjeras en la manera en que comercializan sus productos en México…».

Unas pocas páginas más adelante, sin embargo, queda claro que la propuesta no se limita a hacer cumplir la ley y la regulación existente a rajatabla. El documento vuelve a enfatizar que «no se considera conveniente revertir totalmente la reforma constitucional de 2014». Pero propone al menos un cambio constitucional y 15 cambios a la Ley de Hidrocarburos. Los cambios en exploración y producción incluyen desde permitir que las empresas productivas del Estado puedan incluir «en sus estados de posición financiera el valor de las reservas que les hayan sido asignadas» hasta incrementos al porcentaje mínimo de participación de Pemex en yacimientos transfronterizos y al porcentaje máximo de participación que se puede exigir para concretar transferencias tecnológicas. También se propone la eliminación de las exigencias mínimas de contenido nacional y la ampliación de algunos plazos de cumplimiento para los contratos petroleros en distintos rubros.

En otros espacios de la cadena de valor, el documento recomienda eliminar el requisito legal de elaborar prácticamente cualquier plan de forma quinquenal y las temporadas abiertas de gas natural.

Pero la parte más sustantiva de la propuesta no está en la propuesta de cambios legales. Paullada centra buena parte de su argumentación en criticar las importaciones de combustibles y proponer neutralizar la regulación asimétrica que la CRE impuso a Pemex. Argumenta que esta última ha «incumplido con una anunciada reducción de precios y otros beneficios a los consumidores» y que «no ha permitido a Pemex reaccionar con celeridad ante las estrategias comerciales de competidores, ni incluir cláusulas de penalización por terminación anticipada de los contratos, mediante los cuales se inhibiría la migración de los franquiciatarios de Pemex hacia otras marcas.»

El documento no explica cómo eliminar la regulación asimétrica podría evitar ser «mal visto» o llegar a «paneles de controversia» – justo lo que se había advertido en las primeras páginas. Para la página 60, el foco está en otra parte: «No olvidemos que la empresa, a diferencia de sus competidores en los mercados, enfrenta una estructura tributaria sumamente distorsionante y diferencial que extrae un monto muy importante de sus ingresos, y si a eso añadimos restricciones a la comercialización de sus productos y el condicionamiento al establecimiento de precios acordes a su estructura de costos, estaremos influyendo en resultados insatisfactorios para la empresa.»

Inmediatamente después de este argumento, casi en la última página, está consignada la frase más tajante: «incluso, podría considerarse la desaparición de la CRE, si se considera que no está logrando sus objetivos.»

El documento deja claro que la propuesta del consejero Paullada no es usar las «divisas» del Banxico para pagar la deuda de Pemex, como el acta de consejo 956 sugirió. Lo que propone es usar los remanentes del instituto central y lanzar un formato de petrobonos. Quizás, ya con todo el contexto, estas dos ideas y los dos párrafos misteriosos que referí la semana pasada terminen siendo lo de menos.

Archivado en:

Pemex Más allá de Cantarell T-MEC Banxico Pablo Zárate Consultor

Más allá de Cantarell

Lee más de este autor ¿De qué lado está la corrupción petrolera?

¿Qué le vamos a decir al FMI?

El «punto de inflexión» de Pemex

El encumbramiento energético de los otros datos

¿Pemex al menudeo?

Más de tips Femeninos