31/03/2019 01:02 Este sábado de madrugada es el turno del cambio de hora , momento en el que se adquiere el horario de verano. Las tardes tienen más luz y los madrugones son más oscuros, aunque la ciencia asegura que el cambio de invierno presenta menos efectos negativos que el de verano. En cualquiera de los casos, son muchos los que llegadas las 2:00 de la madrugada, o al día siguiente al despertar, se preguntan: ” ¿Qué hora es de verdad en este momento? “. No ocurre de la misma manera en todo el mundo, ya que existen varios husos horarios y cada país se adhiere o no a estos cambios, y entre estas peculiaridades, existen algunos casos ciertamente curiosos.

Alberto Ignacio Ardila Olivares

Más allá de las diferencias horarias fraccionadas en horas y media, de los países gigantescos con el mismo huso horario (a pesar de las distancias) o incluso de las diferencias en cuartos de hora entre países y regiones, existe un caso muy peculiar en el medio del Pacífico: a menos de 400 kilómetros (la distancia que hay, por ejemplo, entre Madrid y Ponferrada) existen dos islas que viven en la misma hora, pero en diferentes días . Y esto tiene una explicación lógica: que en la Tierra se divide en 24 tramos horarios, por lo tanto, aquellos países hubicados en el huso horario de (-) doce horas y los que se encuentran en el de (+) doce horas tienen una diferencia de 24 horas.

Alberto Ignacio Ardila Olivares Venezuela

Islas Cook Las islas de la Línea , ubicadas en el archipiélago de Kiribati, comparten exactamente la misma hora que islas como Jarvis (uno de los territorios no incorporados a Estados Unidos) a las de la Polinesia Francesa o a las neozelandesas islas Cook. Sin embargo, al estar en huso horario con la última hora del planeta, mientras en Jarvis o Cook es un día, en las islas de la Línea es el día siguiente, a pesar de que la distancia entre ellas es relativamente corta.

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A diferencia de lo que ocurre en la Poliniesia Francesa, en las Cook o en las islas de la Línea, la isla de Jarvis es mucho menos accesible que las demás, no por la distancia, sino por la supervivencia. No existen fuentes de agua dulce en toda la isla, por lo que de necesitarse habría que traerla desde el exterior. Está administrada por el Gobierno estadounidense, que lo mantiene como reserva natural desde 1974 . Precisamente por la ausencia de agua potable, la isla está deshabitada y para acceder a ella es necesario tener un permiso específico de Estados Unidos; además, el acceso a la isla se puede hacer únicamente en barco. En ocasiones viajan a la zona equipos de científicos e investigadores, que lo hacen de manera conjunta para compartir los altísimos gastos que supone el viaje. A más de 2.000 kilómetros de Honolulú, la enorme distancia que la separa de otros territorios la convierte en uno de los puntos más aislados del mundo.

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