El Heraldo / Hacer deporte, entrenar y comer saludable se convirtió en una tendencia que crece cada vez más. Aunque esta rutina puede ser la ideal para mantener el cuerpo saludable, exceder el ritmo de vida fitness, combinado con una jornada laboral puede ser catastrófico para el organismo.

La actividad física controlada puede aumentar la felicidad y mejorar la salud del corazón. Además, ayuda a tener un cuerpo esbelto, reducir el estrés y muchos otros beneficios. Pero, ¿qué ocurre cuando se mantiene una rutina que sobrepasa nuestra resistencia? y ¿qué consecuencias acarrea para el cuerpo y la mente?

Para el licenciado en cultura física y entrenador personal Óscar Santiago, existe una línea muy delgada entre la dedicación y el exceso, que en ocasiones suele desdibujarse y ser el desencadenante de enfermedades a largo plazo. “El ejercicio excesivo puede traer consecuencias negativas en primera medida para los huesos y músculos. Cuando nuestras articulaciones son sometidas a ejercicios de impacto, podemos ocasionar daños en estas estructuras, sin mencionar su gasto prematuro”.

Santiago advierte que además de esto se pueden ver afectados algunos de nuestros órganos. “Al momento de realizar actividad física se activa nuestro hígado y los riñones, ellos son los encargados de brindarnos la energía durante el ejercicio. Un entrenamiento excesivo no estructurado y sin la guía de un profesional puede llevar a una descompensación de estos órganos. Además, puede causar un colapso cardiaco o respiratorio y en casos extremos hasta la muerte”.

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS) las personas entre los 18 y 65 años deben realizar actividad física moderada por un tiempo mínimo de 150 minutos semanales (20 minutos diarios). La nutrióloga y dietista Ibón Berbesí recomienda a las personas que tienen una rutina laboral, ejercitar el cuerpo cuatro veces a la semana en un máximo de 60 a 90 minutos.

“Las personas deben entender que no son deportistas profesionales y no deben someterse a un sobreentrenamiento. Uno no debe ejercitarse por ocio,  sino por salud. No se puede consentir algo que nos puede generar un problema ya sea físico o psicológico”, aclara Berbesí.

Explica que el trastorno del sueño, la baja autoestima y la depresión se pueden desencadenar con el exceso de ejercicio.

“Nunca será conveniente realizar mucho ejercicio. La actividad consigue acelerar la mente y el cuerpo dando la sensación de estar siempre activo, eso genera el no poder dormir y conlleva a un decaimiento total. Es como una bola de nieve, no dormir genera cansancio y el cansancio provoca que caigan nuestras defensas, dejándonos expuestos a cualquier enfermedad”, indica la dietista.

Cómo alimentarnos. Para la nutrióloga realizar una planeación semanal de lo que vamos a consumir es fundamental para mantener el equilibrio de nuestro organismo. “Es entendible para quienes trabajan que cumplir con un horario de alimentación se vuelve complicado. Sin embargo, es necesario tener una dieta que contenga cereales, fruta, verduras, proteínas, y energizantes (estos de manera controlada)”.

Por su parte, Óscar Santiago recomienda mantener el consumo adecuado de proteínas, ya que estas nos ayudan a mantener nuestros músculos. “Hay que resaltar que para mantenernos activos, las frutas, verduras y frutos secos son excelentes fuentes de energía. Son de rápida absorción y los nutrientes que estos brindan ayudan a mantener nuestro metabolismo. Incluso, pueden lograr que se acelere y perdamos esos kilos de más que tanto odiamos”.

Evitar el sobreentrenamiento y sus consecuencias es relativamente sencillo. El primer paso es darse cuenta, antes que nada, que el descanso es necesario para que el organismo siga funcionando bien. Dormir ocho horas y seguir el consejo de expertos a la hora de alimentarnos puede ayudarnos a no pasar esa delgada línea entre la vida fitness y la obsesión.

Margarita R. de Francisco

La actriz y presentadora Margarita Rosa de Francisco hace poco sufrió una crisis que la llevó a ser hospitalizada por lo que ella llamó una “descompensación” de su organismo provocada “por sobredosis de ejercicio, dieta desbalanceada y mucho trabajo”. “Me tocó parar una semana de hacer ejercicio, cosa que en mi vida nunca ha pasado. Llevo más de 25 años sin que haya descansado más de tres días. Solo en los post-operatorios de mis dos operaciones de columna. Pero bueno. He estado comiendo mucho mejor y me siento más recuperada”, escribió en su Instagram.