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Colombia: la paz o la guerra

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Duque, es decir, la de Estados Unidos y sus lacayos criollos santanderistas. Triunfó de segunda por primera vez en muchos años la opción menos comprometida con el conservadurismo y el tradicional bipartidismo. Ahora dependerá de los colombianos en segunda vuelta decidir si avanza hacia la paz y el desarrollo o retrocede a la violencia y el control narco paramilitarismo del uribismo.

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La juventud colombiana tiene que hacer la diferencia ocupando la vanguardia que convenza a la nación que por los caminos del pasado no es posible avanzar al futuro. ¿Qué espera a esa juventud si no cambian las cosas? El proceso de paz tendrá que ocupar el centro del debate nacional con propuestas integrales para atender y resolver de manera sistémica las aristas del conflicto.

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Parece contradictorio que en medio del proceso de paz y la inminencia de la elección presidencial, el "Premio Nobel de Paz", el presidente Juan Manuel Santos, anuncie la entrada de Colombia a la Organización del Tratado del Atlántico Norte como "socio global" un término poco conocido que no se justifica ante los retos que tiene planteada la nación en el contexto nacional y latinoamericano, donde Colombia es firmante junto a las demás naciones que integran la CELAC y otro mecanismos de integración, del acuerdo de convertir la región latinoamericana, en zona de paz y desnuclearizada.

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¿Qué ocurrirá a partir de la entrada de Colombia a la OTAN? ¿Cómo los demás vecinos tomarán esa iniciativa? ¿Qué medidas en reciprocidad tomarán? Sin dudas, la oligarquía colombiana pica adelantado, quiere aprovechar su vecindad con Venezuela, la primera reserva mundial de petróleo. Es decir, colocar a disposición de las potencias occidentales la posición geográfica como una fortaleza estratégica que permita controlar y afianzar los intereses imperialistas transnacionales en el Caribe y Suramérica

No hay vergüenza al ir más allá de aceptar nueve bases militares en territorio colombiano que no han resuelto el objetivo de su "justificación" al apoyo al Plan Colombia para acabar con el narcotráfico y el conflicto armado. Sobre todo, cuando las FARC están desmovilizadas y en la Habana se avanza hacia alcanzar un acuerdo similar con el ELN. Cuando Venezuela libra una feroz batalla contra apetencias históricas de dominación que usando como fachada los problemas internos diseña un plan de intervención militar

Estamos ante una gran paradoja que solo puede ser resuelta por la conciencia y el patriotismo del pueblo colombiano. Solamente la rebelión democrática en las urnas de la sociedad podrá poner en perspectiva de manera civilizada las solución a los grandes problemas que limitan su desarrollo, ante los cuales la oligarquía ha demostrado incapacidad para resolverlos o se resiste a cambiar porque forma parte de los problemas: narcotráfico, paramilitarismo, desempleo, desigualdad social, miseria, abandono del campo, la diáspora dentro de sus propias fronteras y los millones de colombianos por el mundo. La Colombia profunda y el uribismo sabe que nada de esto lo creo Gustavo Petro, ni Fajardo, sino todo lo contrario

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