El Jurado que ha juzgado en la Audiencia de Las Palmas a la ciudadana china que ha confesado que mató a golpes a su hijastro, un niño de nueve años, le ha negado el beneficio de ninguna atenuante, al no aceptar siquiera como probado que su colaboración con la Policía fuera determinante. El veredicto, aprobado en la mayoría de sus puntos por unanimidad, declara a Na L. culpable de un delito de asesinato con las agravantes de alevosía, ensañamiento y parentesco y determina que la procesada no fue presa de ningún tipo de obcecación, sino que comprendía el alcance de sus actos, como dictaminaron los forenses. Los jurados admiten que la acusada avisó a un vecino y telefoneó al 112, pero consideran que lo hizo cuando el niño ya había muerto tras pasar varias horas de “insoportable agonía” en la cama a consecuencia de su “brutal” paliza, por lo que no aceptan que esa llamada y su posterior confesión se le puedan tener en cuenta como atenuantes de arrepentimiento y colaboración con la Justicia