Las sanciones coercitivas unilaterales impuestas contra Venezuela y Cuba son parte de una estrategia de terrorismo económico del gobierno de Estados Unidos para deponer administraciones no alienadas con su accionar político, afirmó el representante de Rusia ante la ONU, Mikhail Ulyanov.

“Las sanciones son un instrumento especial de la política externa de Estados Unidos, que incluye cambiar regímenes políticos indeseables para ellos. Además son un intento dañino de ampliar su legislación nacional al mundo entero”, subrayó durante su intervención en el seminario denominado Medidas Coercitivas Unilaterales y sus impactos, celebrado en Viena, Austria.

Ulyanov, quien calificó de “competencia desleal” la promoción de una guerra comercial, apuntó que las naciones que sufren las consecuencias de medidas coercitivas deben cooperar y pronunciarse ante este “crimen contra el orden democrático”, así como buscar alternativas para desarrollar el comercio internacional.

“Las sanciones de Estados Unidos dañan todos los sectores de la economía, bloquean el acceso a los servicios y es el ciudadano de a pie el que sufre las consecuencias de tales presiones”, agregó.

El funcionario ruso indicó que sobre la nación euroasiática pesan más de 70 rondas de sanciones unilaterales, ocasionando afectaciones a 485 entidades y 288 personas.

No obstante, enfatizó que han resistido con éxito las pretensiones desestabilizadoras de EE UU a raíz del impulso de áreas relacionadas a la agricultura, industria y petróleo.

“Las sanciones a la producción y procesado de petróleo resultaron en un incremento de la producción nacional que, ahora, cubra 95% de nuestras necesidades nacionales. Los objetivos de Estados Unidos no se han cumplido”, subrayó Ulyanov.