Confirmado / 1. Plancha, indispensable para fijar las costuras. 2. Una vez tomadas las medidas se realiza un patrón en papel que se fija a la tela para proceder al corte. 3. Las piezas de tejido, siempre de Scabal. 4. Tijeras: cada paso del proceso se realiza de modo manual. 5. Acerico. 6. Pieza del muestrario de telas que se le ofrece al cliente. 7. Afilador. 8. Tizas para dibujar los patrones. J. M. Presas

 

 

La esencia de Yusty es la artesanía. Lo subraya siempre que puede Daniel Yusty (Madrid, 7 de agosto de 1975), tercera generación al frente de un negocio creado hace 100 años: “Somos artesanos de la cabeza a los pies”. Por eso, el taller de sastrería que alberga su espectacular tienda de moda masculina ubicada en 54 de la calle Serrano y decorada por el interiorista Lázaro Rosa-Violán es uno de los más prestigiosos de la capital: “Cada traje implica 50 horas de trabajo artesanal y la confección completa, cuatro semanas de trabajo y tres pruebas. La medida no implica solo un trabajo manual sino una personalización que comienza desde que el cliente elige el tejido y se le toman las medidas. Se le corta un patrón adaptando una serie de proporciones, se manda al taller y se construye una prueba que se ha de comprobar en el cliente para captar diferencias en un hombro, en una cadera… Si no se efectúa esa prueba, no se pueden hacer modificaciones sobre la marcha. Esa es la auténtica sastrería a medida”.

 

 

Daniel Yusti, nieto de José Yusty Morales, que fundó la casa en 1914, se lamenta de que “lo peor en el ámbito de la sastrería a medida es que cada vez va quedando menos gente para poder realizarla. Hablo de cortadores, y de especialistas en otros oficios, auténticos artesanos de los que saben que solo una chaqueta lleva 40 horas de trabajo”. Pero en Yusty, afortunadamente, cuentan con dos: Mario Zaba y Manuel Duque. “Un traje a medida nunca se deforma, pueden pasar 20 años y el trabajo continúa perfecto, puede estar un poco desfasado pero la prenda se mantiene impecable. Así que la inversión es perfectamente amortizable, sale hasta barato. El que aprecia eso y lo entiende, nuestros clientes que son súper exigentes, no encuentran desmesurado el precio, unos 3.000 euros”. Entre ellos, nacionales e internacionales, se encuentran directivos de empresas del Ibex 35 y presidentes de gobierno.

 

 

Los tejidos siempre son proporcionados por la casa inglesa Scabal: “Su departamento de investigación e innovación no deja de sorprender: varias tipologías de tejido, de peso, de abrigo, de frescura… Dependiendo de la temporada y de la estación, incluso manejan telas repelentes al agua. Trabajan siempre con fibras nobles como la lana o la alpaca, mezcladas con seda. Nunca usan tejido sintético”, comenta Yusty.

 

 

Enrique Sanjurjo, responsable de Scabal en España, comenta: “Seleccionamos las mejores ovejas de Australia, las que hayan vivido en condiciones de alimentación especiales. Un cliente Yusty puede llevar en su traje la producción de cinco años de cuatro animales. Son tejidos excepcionales. Incluso hemos conseguido crear tela con polvo de diamante, de oro, de platino y de piedras preciosas para darles un plus de exclusividad. El de diamante suele ser usado en confección de novios: si una mujer se gasta 6.000 euros en su traje, ¿por qué un hombre no?”.

 

 

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