Listin Diario / El ser mamá por primera vez no es fácil para ninguna mujer. Es una etapa que por más que se busque y se anhele trae consigo preguntas, dudas y la sensación de alegría y miedo al mismo tiempo.

Iamdra Fermín ha pasado muchas etapas en su vida y en su trayectoria como comunicadora. Desde los 8 años en televisión la han hecho ser una experta en los medios de comunicación. Sin embargo, desde hace seis meses enfrenta lo que ella define como lo más difícil, y hermoso, que le ha tocado vivir.

“Ser madre es el trabajo más difícil que he tenido, es que no te entrenan para ser mamá y tampoco te dicen que ya lo primordial de tu vida no eres tú, es él”, sostiene.

Al hablar de su experiencia como madre primeriza confiesa entre risas: “Cuando me entregaron a mi hijo en la clínica solo pensé esta gente está loca, cómo le entregan a un ser tan pequeño y delicado a una persona que no sabe nada de esto. Hoy conozco a mi hijo al dedillo. No sabía que podía llegar a manejarlo tan bien. Me siento como una súper heroína, tú puedes tener un sueño pesado, y se cae algo en el piso y no oyes nada, pero si el niño se mueve o balbucea, te despiertas automático. ¡Es increíble cómo una cambia cuando es madre!”, expresa con determinación en una conversación para Listín Diario.

¿Cómo te enteraste de Rodrigo? “Un día salí con mi esposo a una actividad y vi a un niño y lo miré con unos ojos diferentes. Nunca me he vuelto loca así dique por los niños. Ese día me compré dos pruebas de embarazo en la farmacia, escondida de mi esposo. Cuando hago la prueba las dos dan positivo. Llamo a Andrés y le explico, y le digo yo creo que el aparato está dañado.

Él agarra el instructivo lo lee y me dice: ‘amor, tú estás embarazada’. Y nos miramos y dijimos un gran ‘qué’ al mismo tiempo. No pudimos dormir la noche entera”.

¿Cuál fue tu primera reacción? “Mi primera reacción fue miedo, sí quería tener un bebé, pero es un mundo desconocido”.

¿Cómo fue tu proceso de espera? “Desde el segundo mes hasta el tercer mes y medio tuve muchos malestares. Me sentí enferma. Vomitando, con náuseas, estaba sin fuerzas, los olores me molestaban. Fue desagradable.

A partir de el tercer mes mi embarazo cambió y fue chulísimo. Fui súper activa, trabajé hasta tres días antes de dar a luz, fue mi médico que me dijo ‘ya, para. A descansar’.

Mi hijo se movía mucho, tuve ese privilegio. Creo que sentir vida dentro de ti es la mejor sensación, era lo que más falta me hacía después que di a luz”.

¿Querías que fuera varón? “Sí, queríamos varón y se nos dio. Siempre pensé en que quería que el más grande fuera un niño. Creo que la sociedad necesita más varones bien formados”.

¿Siempre soñaste con ser madre? “Yo creo que del uno al diez, mi ilusión de ser madre era cinco. Sí quería ser madre, porque desde que éramos niñas nos compran un muñeco y uno simula que lo cuida, y te haces la idea de que en un momento tendrás un hijo. Pero no tenía ese anhelo ferviente y ansioso.

Cuando entendí que era el momento, abrí en mi mente y sí quería tenerlo pero no con ese estrés. Ni siquiera lo busqué, simplemente deje de evitar. Porque el buscar mucha veces te presiona y la gente misma espera de ti. Yo tuve mi hijo cuando Dios me lo mandó”.

¿Cómo defines ser madre? “Ser madre es lo más desafiante que he vivido. Tú tienes que soltar tu independencia y tus cosas, para dedicarte a un ser que no te pidió venir al mundo y que necesita de ti para poder ser feliz, ser estable y ser sano en el presente y en el futuro.

Es bellísimo, es increíble. Todos los días antes de dormirme yo veo videos de mi hijo aunque lo haya acostado minutos antes.

Siempre he dicho que las madres deben encontrar un equilibrio, que todavía no he encontrado, que es ser la mamá que tu hijo necesita para lograr esa estabilidad personal, pero también ser la esposa que tu esposo necesita y sobre todo ser la mujer que necesitas, sin descuidar ninguna de las partes.

Dedicarte a tu hijo mientras te necesite, y cuando no te necesite tener esa capacidad de soltarlo para que sea libre. Desde ahora yo estoy pensando en que un día él tendrá su familia, y que yo no puedo atosigarlo, queriéndolo tener siempre cerca de mí, un día será independiente”.

Siempre has dicho que la gente a pesar de que has crecido, te sigue viendo como Iamdra “la niña”, ¿el ser madre ha madurado esa percepción? “Puede ser. No estoy totalmente segura. Lo que sí siento es que a través de las redes sociales hay personas que se identifican con este proceso que estoy viviendo y es increíble. Esos consejos que me dan, que me piden, ese intercambio de experiencias me encanta”.

¿Crees que la mujer con muchas ocupaciones se limita cuando es madre? “La maternidad sí interfiere en la vida profesional, pero no es a propósito, es que tus prioridades son otras. Si tu niño se enferma por más reuniones, presentación con tu jefe o compromisos que tengas, hay algo más importante. Es que no te puedes concentrar porque tu hijo es primero.

En mi caso estoy tratando de encontrar ese equilibrio. El primer mes fue el más difícil. Ilusamente entendía que iba a poder manejar ambos mundos al mismo tiempo. Hay madres que sí lo hacen, son madres solteras, tienen tres hijos, a veces uno de meses y tienen que salir a trabajar todos los días. Yo las admiro. Para mi es la demostración de fortaleza y entereza más grande que puede tener un ser humano.

Yo no descanso casi en la noche, se me hace imposible, por ese detuve el programa de radio porque era muy temprano. Yo antes pensaba y decía que esas madres que detiene su vida profesional eran unas flojas y haraganas, pero lo que estoy viviendo ahora me hace entender que no es así.

Decidí darme mi tiempo para ser madre, sigo trabajando pero no con horarios fijos. Estoy trabajando desde los diez años, un año o dos que me tome no es nada. El trabajo vuelve, el tiempo con mi hijo, no”.