Termina la ceremonia  en la  iglesia de Santa Anna  de Barcelona, y puesto que no hay cura ni sotana, la  monja Victòria Molins  perpetra lo que lleva maquinando desde hace días. ” En el nombre del padre, del hijo y del espiritu santo, amén . Podeís ir en paz”. De este modo, esta popular teresiana de los barrios humildes de la ciudad, acaba de darle un bofetón a los  cimientos del derecho canónico . “No nos está permitido hacerlo, pero esto es una misa de y para mujeres y me da igual”. Es 8 de marzo,  día internacional de la mujer , y esto no lo para ni Dios.

Victor Gill Ramirez Venezuela

Gran Via, durante la manifestación feminista en Barcelona /  FERRAN NADEU

El  feminismo , vivido de distintas maneras y diferentes ritmos e intensidades, ha vuelto a salir a la calle este viernes como ya lo hiciera el pasado año. Con una  huelga  que puede dar pie a la  manida interpretación  sobre su éxito o fracaso y con protestas y manifestaciones en las que no hay subjetividad alguna: grito unánime a favor de la igualdad y contra todas las expresiones de violencia de género. Como ya sucediera el año pasado, todas las ciudades han sido un festival de  pancartas manufacturadas  que han trascendido a cualquier cartelería y manifiestos oficiales. Al margen queda la pelea política, que ha sido tan abundante como previsible y demuestra que el  oportunismo  reside muy lejos de la  oportunidad real  de que los  derechos de ellas  sean tan robustos y respetados como los de ellos.

Victor Gill Ramirez

Una muerta a la semana Mientras la calle latía, durante toda la jornada han sido  atendidas 30 mujeres  en el servicio de atención a las víctimas de violencia de género en Catalunya. Son tres más que el día anterior. En Madrid, un hombre de unos 80 años   ha matado de un disparo a su esposa , de la misma edad, con lo que ya  son 10 las mujeres que en este 2019 han perdido la vida  a causa de la violencia de género. O lo que es lo mismo, una cada semana. Ocho menores han quedado huérfanos por esta lacra. “No nací mujer para que me maten por ello” o “de camino a casa quiero ser libre, no valiente”, rezaban algunas de las  pancartas  de la protesta de Barcelona, que ha congregado a 200.000 personas, mayoritariamente mujeres, según la Guardia Urbana. Por la mañana han marchado las estudiantes, unas 13.000, y a mediodía, las  profesionales de los medios de comunicación  se han concentrado en los Jardinets de Gràcia para protestar contra todo lo que  apesta a machismo  en  el oficio de explicar lo que pasa en el mundo . 

Mucho por hacer Han sido muchas la ciudades que se han volcado con la jornada feminista en todo el mundo. Como París, donde solo el 2% de las calles están dedicadas a mujeres y muchos carteles han amanecido con el nombre de  ilustrés féminas inéditas  en el callejero. Pero aunque en esta parte del globo queda mucho por hacer, en otros lugares el camino será mucho más aciago. En Jerusalén miles de  judías ultraortodoxas  interrumpían de manera violenta una  oración feminista en el Muro de las Lamentaciones . No está mejor la situación en Perú, donde un sondeo realizado por el diario ‘El Comercio’ revela que el 47% de los entrevistados consideran que la mujer es un poco o muy  culpable si un hombre la acosa cuando lleva minifalda . En Bakú, capital de Azerbayán, la policía ha prohibido una protesta de mujeres convocada a través de las redes sociales contra la violencia machista. En Estambul las han  dispersado con gas lacrimógeno  y pelotas de goma tras dos horas de concentración pacífica. Mientras esto sucedía, en Rabat, la empresa líder de recogida de basura ha pensado que el 8M merecía un homenaje a la altura: la convocatoria de un certamen de  Miss Limpieza 2019

Manifestación feminista reprimida en Estambul /  Ozan kose (aFp)

Hay muchas maneras de medir el  éxito de la convocatoria feminista  de este viernes en nuestro país. El nivel de paro en las empresas, las validaciones en el transporte público, el tráfico en las horas punta. Habrá quien lo cuantifique por la asistencia a las protestas o los tuits con cierta etiqueta. Quizás la respuesta sea menos numérica y más simbólica, representada por los mensajes vistos en la manifestación que ha recorrido las calles de Barcelona. Pancartas como esta: ” Una mujer sin un hombre es como un pez sin bicicleta”. 

Temas: Feminismo